Oaxaca de Juárez, 20 de noviembre
MILENIO CARLOS MARÍN EL ASALTO A LA RAZÓNLa suspensión del desfile conmemorativo de la Revolución se antoja un gesto de prudencia que, sin embargo, quienes buscan “agudizar las contradicciones” pudieran suponerlo “debilidad”.
Afectado por los atroces crímenes del caso Iguala y su telúrica secuela sin garantía de arreglo del problema por el que atraviesa el Instituto Politécnico Nacional y frente a un horizonte de crecimiento raquítico de la economía, el gobierno federal tampoco se recupera todavía del disparo periodístico que puso a la pareja presidencial en el centro del debate sobre transparencia y probidad.
El llamado a la prudencia y a la manifestación pacífica de lo que sea se impone hoy más que en los últimos 50 años.
La cancelación del desfile más vale tomarla como estratégica, porque un muerto más en cualesquiera de las movilizaciones de hoy abonaría los objetivos de grupos que desde hace décadas impulsan como la única, en realidad estulta, “ruta de cambio”.
Los promotores de la violencia no deben salirse con la suya porque de la demolición de las instituciones lo único previsible se llama caos.
CIRO GÓMEZ LEYVA
LA HISTORIA EN BREVE
La Presidencia de la República no podía dejar que siguieran corriendo los días. Cada día que pasaba solo sumaba descrédito. Se tomó la decisión, acertada, de que la propia Angélica Rivera saliera a reconocer los hechos relacionados con la casa de Las Lomas. Lo hizo intercalando los papeles de artista exitosa, esposa de Enrique Peña Nieto e, inevitablemente, primera dama.
Lo hizo bien. Aportó la información prometida por el Presidente para desmontar “las aseveraciones imprecisas y carentes de sustento”. Ella fue una estrella en las áreas donde la televisión y la publicidad pagan muy buen dinero. Tenía recursos para comprar una casa de ricos, no de magnates. Pagó a valor de mercado. Se entiende que haya elegido al agente inmobiliario que quiso. Cubrió las obligaciones fiscales. Sigue saldando las mensualidades.
Y ella sabe que hay quienes no le van a creer nada, porque su imperativo de transparencia es únicamente para descalificar y escandalizar. A qué entonces ese arrebato de vender la casa, patrimonio de sus hijas, según expresó en la producción de video difundida la noche del martes.
Ella no tiene por qué vender. Pienso que se equivocan los estrategas de Los Pinos al pedirle, u ordenarle, que se deshaga de la propiedad para ayudar a mitigar las suspicacias de corrupción.
Dejar la casa es avalar que algo huele feo. Es regalar la victoria a los detractores. Es pagar un costo que, si las cosas son como ella las contó, no tendría por qué pagar.
Es un sacrificio inmerecido para una profesional exitosa. Por más primera dama que sea ahora.
Ya basta de culpas.
EXCÉLSIOR RAZONES JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZNo hay que ser un genio de la inteligencia política para comprender que estamos inmersos en un proceso de desestabilización que, más allá del enojo y la desazón causada por el secuestro y la muerte (vamos, hasta el papa Francisco, con tanta experiencia de vida en el tema de las desapariciones forzadas en su natal Argentina, así lo reconoce) de los jóvenes de Ayotzinapa, hay una serie de movimientos y grupos que son utilizados por distintas fuerzas para operar cotidianamente, generando una y otra vez, actos violentos que, para colmo, quedan siempre impunes. Desestabiliza la violencia y contribuye a ella la impunidad.
La declaración presidencial del martes, aunque demasiado prudente, confirma que el proceso no podía ser de otra manera, no ha pasado desapercibido en el gobierno federal y no se ha pretendido ver, como ha ocurrido en situaciones pasadas, como una suma de casualidades, de eventos aislados que confluyen en un mismo momento. Dicen los diccionarios que desestabilizar implica “hacer perder la fijeza de la posición en el espacio y/o perturbar gravemente la existencia de un grupo de personas o una cosa”. Y así es: estamos perdiendo la posición en el espacio político mientras nuestra vida es profundamente perturbada.
Decíamos que prudencia (una virtud que preserva la vida pero no la hace dichosa, dice algún clásico) parece ser la palabra predilecta desde el poder en estos momentos. Porque lo delicado de la situación lo exige, pero también porque pareciera que se duda sobre qué ruta seguir: y el espacio entre la prudencia y la duda lo ocupa el vacío.
Quizá no se le podía pedir en ese momento, pero a la intervención presidencial del martes le faltó la acción. Hizo un buen diagnóstico de la situación, incluso recordando la reacción de grupos de poder que pudieran haber sido afectados, de una u otra forma, por las reformas de los meses pasados: ¿será casual que apenas días después de que se cerrara ese ciclo de reformas estallaran, uno tras otro, los eventos desestabilizadores?
Pero como todo buen diagnóstico, sea médico o social, sólo sirve si es acompañado de un eficiente tratamiento, si se adoptan medidas para acabar con la enfermedad. Y en ese sentido, no ha habido respuesta y eso es lo que urge, lo que la gente está demandando.
No hubo acción pero sí reacción: en la noche mediante un mensaje colocado en YouTube, la esposa del Presidente, Angélica Rivera, presentó un informe sobre la propiedad en Las Lomas de Chapultepec, llamada ahora la Casa Blanca. Era necesario y era la respuesta a una inquietud legítima. Sin duda el tema seguirá dando de qué hablar, pero pareciera ser la proporcionada una explicación convincente: para muchos las cifras manejadas son inimaginables pero entran en el contexto lógico del tipo de relación profesional y pagos que la señoraRivera tuvo con Televisa y otras empresas. No agregó la señora Riveraun punto personal que no es menor: su anterior matrimonio, donde procreó a sus hijas, fue con uno de los productores de telenovelas de Televisa más exitosos y con esa pareja sus ingresos fueron muy altos. Lo tiene que haber sido también el proceso de disolución matrimonial que coincidió con el fin del contrato empresarial.
Y en ello hay un punto central: la señora Rivera presentó, además de los contratos respectivos, su declaración fiscal del año en que compró la multicitada casa y demostró allí ingresos anuales superiores a los cien millones de pesos de los que pagó además más de 30 millones de impuestos. Habrá a quien le pueda parecer un ingreso justo o no por su labor, pero ahí está: declarado ante el SAT y con sus impuestos pagados. Me encantaría, por cierto, que muchos otros políticos, incluyendo algunos de sus más fervientes críticos y partidarios, hicieran lo mismo. Sólo para saber de qué viven, sobre todo si no se les conoce ingreso remunerado alguno.
No se cerrará el capítulo de la Casa Blanca, pero por lo menos quedará acotado si toda esa información se verifica. Pero insistimos: esa fue una reacción, no una acción. Una reacción ante un conflicto como lo fueron la cancelación de la licitación del tren bala a Querétaro o, en estos días, y con menor publicidad, la postergación de las licitaciones del Paso Express de Cuernavaca o de Chicoasén II. Obras que quedarán para los próximos días, semanas o meses porque se impone, una vez más, la prudencia, misma que marca también la cancelación de los eventos del aniversario de la Revolución, incluyendo el tradicional desfile, mientras se entregará la Ciudad de México a los manifestantes (y a los vándalos) sin que intervenga autoridad alguna para no ser calificada de imprudente.
Pero el hecho es que la gente lo que está esperando son las acciones que logren darle la vuelta al proceso desestabilizador, a la violencia y también a la impunidad. A veces, como decía el poeta romano Horacio, se debe mezclar a la prudencia un grano de locura.
Y el próximo lunes, dicen, será cuando se comience a ocupar ese vacío.
LA JORNADA ASTILLERO JULIO HERNÁNDEZ LÓPEZotros, aunque evitó decir si alguno de esos
otroshabía sido favorecido con convenios y asignaciones presupuestales por miles de millones de pesos como el empresario que armó una ingeniería inmobiliaria con dedicatoria especial para que Angélica Rivera Hurtado se
hicierade una mansión que habría estado dispuesta a pagar (se dice) en cómodos abonos aunque ahora, en el colmo de las confesiones de parte que implican relevo de pruebas, la ejecutante del papel de La gaviotaanunció en desplante histriónico (que fácilmente puede acabar en una simulación más) que
venderásus
derechosen la escandalosa operación mercantil que mantiene indicios de cohecho y de abierto e inocultable conflicto de interés.
Sobreactuación y rudeza innecesaria de parte de la señora Rivera de Peña, quien virtualmente regañó a quienes con justa razón dudaban y dudan de los procedimientos utilizados para que la esposa de un político se hiciera de una mansión a través de un contratista largamente beneficiado por aquel político. Ejercicio actoral mal llevado, pues el tono y la postura de la deponente estaban cargados de un reproche tenso, centrado el libreto más en la explotación del sentimiento, colocado el acento en el coraje
de una madre y esposa afectada por las maledicencias sobre su aparatoso enriquecimiento de pocos años a la fecha (coincidente ese ascenso económico con su matrimonio con un gobernador, luego adquirente de la Presidencia de la República, aderezada la historia con el factor de la televisora generosa con la cónyuge de aquel a quien luego ayudó a llegar a Los Pinos y con la entrada en escena del antes mencionado empresario Hinojosa Cantú, el causante de penas y alegrías en la familia Peña Rivera).
Tan mala defensa hizo de sus adquisiciones la señora Rivera que tuvo comentarios negativos a razón de 10 a uno en sección de videos donde alojó su grabación (amablemente difundida en su integridad desde la noche del martes en televisoras públicas comedidas), ante lo cual providencialmente fue desactivada la posibilidad de dejar esas calificaciones en la internética página damnificada.
A la encomienda expiatoria que los celosos de una caballerosidad ya ida consideraron mal asignada a la esposa, Peña Nieto respondió ayer mismo con una galantería cuyos términos precisos habrán de confirmarse. Dijo que en correspondencia al gesto valiente de Rivera Hurtado respecto a la Casa Blanca, él mismo habría de hacer explícitos los términos de la declaración patrimonial que rindió en enero de 2013 y en la que eludió precisar puntos como el monto de las propiedades que recibió mediante donaciones que también sería conveniente saber en función de que intereses o reciprocidades se produjeron.
No disolvió dudas ni atenuó enojos sociales la aparición en pantalla de la actriz de telenovelas extraordinariamente pagada por la empresa a la que su esposo entregó carretadas de millones de pesos del erario del estado de México para su nada disfrazada campaña temprana por la Presidencia de la República y a la que habría de regular
ya como ocupante de Los Pinos a través de las reformas legislativas en telecomunicaciones que anunció como un intento de combatir monopolios y en realidad acabó beneficiando los intereses de Emilio Azcárraga, sobre todo en su ácida pelea contra el sexenalmente mal querido Carlos Slim.
Sin embargo, el peñismo pareciera estar decidido a convencerse de que ha dado respuesta más o menos adecuada a los dos focos rojos actuales. Al de Ayotzinapa, mediante la tramposa argumentación del fabulador Murillo Karam con su historia de las hogueras funerarias a cielo abierto que dejarían restos que no permiten saber si son o no los muertos que sin embargo sí están declarados en expedientes judiciales. Y al tema de la Casa Blanca mediante la comparecencia histriónica de la noche del martes.
Recuperada esa normalidad
, en curso el desahogo justiciero
de esos y otros casos candentes, Peña Nieto cree que ya está facultado para aplicar la fuerza del Estado no contra él y sus acompañantes en el ejercicio de un poder fallido y consignable, sino contra los ciudadanos que han ido cobrando conciencia, o incrementándola, de los graves problemas del país y que día tras día dan muestra de una indignación cívica que hoy tendrá una amplia expresión a lo largo del país y en ciudades del extranjero, en un ejercicio que no alcanzará el rango de paro nacional pero sí demostrará que la irritación generalizada no cede ante explicaciones desfondadas ni ante amenazas de corte diazordacista y echeverrista que pretenden etiquetar a los críticos y opositores como parte de un plan general de desestabilización, que va en contra del proyecto de mansión, perdón, de nación, y que merece la mano dura prefigurada por el propio Peña Nieto o el corte de lacizaña
social que ha pedido el presidente del PRI, el segador César Camacho.
La nueva fase que pretende implantar la administración federal (casos atendidos
y, por tanto, la fuerza del Estado ante protestas desbordadas) está siendo acompañada por mensajes de disuasión, de origen impreciso, que hablan de la amenaza de violencia en las manifestaciones de hoy. Además, algunos personajes priístas se han esmerado en proponer la defensa
del acosado Peña Nieto y en denunciar la trampa
a la nación tendida por desestabilizadores
.
Los gestos, el tono, las miradas de Peña Nieto y de Rivera Hurtado pueden tener más significado que sus propias palabras para entender que en las cúpulas del poder ya se cansaron de un movimiento social ascendente e imparable mediante engaños o mediatización. Frente a ello, ese movimiento debería esmerarse en evitar provocaciones, encapuchados y desorganización.
Y, mientras Cárdenas y Navarrete preparan su debate público, ¡hasta mañana!
Twitter: @julioastillero

