Oaxaca de Juárez, 18 de noviembre
MILENIO CARLOS MARÍN EL ASALTO A LA RAZÓNMás allá de pareceres, filias o fobias y de lo que la militancia y los simpatizantes del PRD ganarían o perderían si se atendiera el emplazamiento de Cuauhtémoc Cárdenas para que renuncie la dirigencia nacional del partido que fundó, el ingeniero tiene razón en que algo deben hacer los perredistas para que lo mejor (o menos impresentable) de la izquierda recupere credibilidad y supere las contradicciones que la ha llevado a tomar decisiones tan desafortunadas como la que destapó el criminal caso Iguala.
En rigor, sin embargo, el que el dirigente y la nomenklatura se fueran a su casa implicaría una implícita confesión de culpa, injusta sin duda porque prácticamente acababan de llegar cuando se dio el trágico suceso, y su salida para nada garantiza que el partido, descabezado, consiguiera reconformarse.
Tal vez por eso Carlos Navarrete replicó que debe ser en el Consejo Nacional donde Cárdenas argumente y se debata su radical y enérgica propuesta.
cmarin@milenio.com
CIRO GÓMEZ LEYVA LA HISTORIA EN BREVESe cumplió una semana del sólido reportaje de Carmen Aristegui y su equipo sobre la casa de la familia Peña en Las Lomas. Me cuesta entender que el Presidente siga dejando correr los días para asumir la realidad como todo parece indicar que es en este asunto que huele tan mal: hay un ostensible conflicto de interés comprador-vendedor; agente inmobiliario-jefe de Estado.
El Presidente se comprometió el sábado a aportar información para contrarrestar las “aseveraciones imprecisas y carentes de sustento”. Es martes. ¿Qué es impreciso? ¿El domicilio? ¿El valor de la casa? ¿En vez de 7 millones de dólares fueron 6.5? ¿Los detalles técnicos del crédito directo del vendedor al cliente? ¿El bono de actuación a la esposa del Presidente?
Es martes. ¿Qué carece de sustento? ¿El señalamiento de que la casa no está referida en la declaración patrimonial del Presidente de la República? ¿Las huellas gigantescas de que el vendedor fue también un contratista estelar del gobierno del Estado de México y comenzaba a serlo del gobierno federal?
Esta historia no parece ser un invento. El Presidente cometerá un grave error tratando de suavizarla. O peor, de enredarla. Porque, de todas formas, la casa de Las Lomas lo perseguirá los cuatro años que le quedan en la Presidencia. ¿Cómo podrá llamar a combatir la corrupción? ¿Quién creerá que las múltiples licitaciones en puerta serán impecables?
Cualquier control de daños medianamente eficaz tendrá que pasar por la premisa de reconocer los hechos y asumir las consecuencias.
Me cuesta entender que el presidente Peña Nieto siga dejando pasar los días.
EXCÉLSIOR JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ RAZONES“Estos son mis principios, si no les gustan, tengo otros”.
Marx (Groucho, no Carlos)
En la política, como en la vida, una de las cosas que más se valoran es la congruencia. Un político puede ser de izquierda, de derecha o de centro, pero debe parecer congruente con sus propios discursos. Decía Churchillque “el político debe ser capaz de predecir lo que va a pasar mañana, el mes próximo y el año que viene; y de explicar después por qué fue que no ocurrió lo que él predijo”. Tenemos pocos de esos, en realidad son muchos más los que, como diría nuevamente Groucho, entienden que “la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”.
Resulta llamativo que sea Cuauhtémoc Cárdenas, que suele ser congruente, el que demande la renuncia de Carlos Navarrete y de todo el Comité Ejecutivo del PRD, por las malas decisiones adoptadas en el caso Iguala, lo que ha ocasionado, dice Cárdenas, un franco declive en el partido.
Es una verdad a medias, pero es también una media verdad: el PRD está en franco declive; la dirigencia del PRD se cansó de tomar malas decisiones en el caso Iguala, sobre todo respecto a la defensa de Aguirre, pero no es verdad que el único responsable de ello sea Navarrete (inédito desde el día de su elección) o Nueva Izquierda. Son igual de responsables quienes llevaron a esos gobiernos a los Abarca, las Pineda, los Aguirre (o sea el PRD y Nueva Izquierda, pero también sus padrinos, López Obradory Ebrard), ninguno de los cuales ha asumido su responsabilidad.
Ejemplos hay muchos y no es la primera vez que el PRD se ve en este tipo de problemas y, que se recuerde, jamás ha ejercido una autocrítica al respecto. Durante el gobierno de Leonel Godoy en Michoacán, las relaciones de varios de sus más estrechos colaboradores con el narcotráfico fueron evidentes, muchos fueron detenidos en elMichoacanazo, pero más tarde, de una forma incomprensible, fueron liberados por un juez que ahora él mismo está perseguido por la justicia. No sólo eso: más tarde, el único prófugo del Michoacanazo, el propio hermano del gobernador, Julio César Godoy, que pese a las advertencias del gobierno federal fue candidato y luego diputado federal, teniendo orden de aprehensión fue introducido oculto en la cajuela del carro de una diputada perredista al recinto de San Lázaro, estuvo escondido en las oficinas del líder de la fracción, entonces Alejandro Encinas, durante por lo menos dos días y luego se logró que rindiera protesta y obtuviera fuero. No sólo eso: el PRD lo inscribió en la Comisión de Seguridad de la Cámara baja. Tuvieron que rebelarse las grabaciones de Godoy con La Tuta y efectuarse un largo juicio de desafuero para queGodoy dejara de ser diputado, pero antes se había dado a la fuga y hasta el día de hoy no sabemos nada de él. Pero Encinas jamás ha asumido esa responsabilidad, Leonel Godoy se sienta con Encinas y Bejarano a dar clases de moral y demanda la limpieza de su partido, y ninguno de ellos se ha hecho responsable de sus propias, anteriores decisiones.
Cuando los videos de Carlos Ahumada exhibieron la corrupción del entorno de López Obrador, comenzando por el mismo Bejarano, no se castigó a los responsables, sino a los enemigos de AMLO: Ahumada fue a la cárcel; Rosario Robles quedó fuera del partido; Lázaro Cárdenas, entonces gobernador de Michoacán, fue aislado; al ingeniero Cárdenas le impidieron, incluso, dirigirse a sus militantes en reuniones del partido. Para López todo fue un complot y jamás pidió justicia más que para quienes consideró que lo traicionaron, o más sencillamente eran sus adversarios. Para los otros justicia y gracia, o simple impunidad.
Desde ese mismo entorno se demanda ahora que se investigue la famosaCasa Blanca de Angélica Rivera y está bien, pero desde hace años nos preguntamos de qué vive López Obrador, de dónde salían sus propiedades en el DF, en Villahermosa, en Palenque, dicen que en Puebla, a su nombre, el de su esposa, sus hijos o hermanos, cuáles eran sus ingresos, si alguna vez había presentado una declaración fiscal, o más simplemente cuál fue su declaración patrimonial en los años en que estuvo de jefe de Gobierno: se nos insultó, se habló de intentos de difamación, de la honestidad valiente del dos veces candidato, pero nunca se dio a conocer esa información. Era una demanda legítima queLópez jamás ha aceptado responder: ¿de qué vive?
La actual dirigencia del PRD se ha equivocado gravemente en toda esta historia, paradójicamente después de haber tenido un año de muchos aciertos, pero, incluso, en sus errores, la dirigencia del sol azteca actuó como siempre lo había hecho en estos casos. Lo que hay que cambiar no sé si es la dirigencia, pero sin duda, es la forma de aceptar los propios problemas y definir una línea de principios que vaya más allá de las justificaciones y la búsqueda de enemigos externos. Los medios no justifican los fines.
LA JORNADA JULIO HERNÁNDEZ LÓPEZ ASTILLEROMiguel Ángel Mancera debe informar qué busca en ese campus (¿jefes del crimen organizado, células guerrilleras, delincuentes comunes, incendiarios infiltrados, líderes y grupos estudiantiles volcados en el activismo?), pues de otra manera su conducta parecería estar nuevamente puesta al servicio de las maquinaciones del gobierno federal, que está en proceso de dar por terminada su temporada dialogante y pasar al ejercicio de lo que considera el ‘‘uso legítimo de la fuerza del Estado’’.
Miguel Ángel Mancera será recordado como el jefe de Gobierno de una ciudad mayoritariamente progresista en la que hubo golpes y detenciones contra ciudadanos sin mayor culpa que ser partícipes o testigos de protestas públicas. Dedicado a un ejercicio somero de la autoridad, más dispuesto a los placeres de la farándula política que a la fatiga del ejercicio puntilloso de la responsabilidad, Mancera ha dejado manos libres al secretario de Gobierno, Héctor Serrano, y ahora, con los problemas de salud que le llevaron al quirófano y a terapia intensiva, los hilos del poder chilango han sido cedidos al vaivén de las circunstancias políticas, entre ellas las correspondientes a las necesidades del peñismo que pretende acallar, aislar o aplastar la disidencia universitaria capitalina, la del Instituto Politécnico Nacional, desde luego, pero especialmente la de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde hay un rechazo abierto de los grupos más politizados a la gestión de José Narro y su camarilla política, quien al igual que Mancera ha puesto sus haberes políticos al servicio del gobierno federal (el más reciente pago político a ese grupo ha sido la designación en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos del ex abogado general de la UNAM, Luis Raúl González Pérez (quien consolidó, como último fiscal de la serie, la tesis del ‘‘asesino solitario’’ en el caso Colosio).
Cierto es que el Fabulador General de la República, Jesús Murillo Karam, ha ido dando lustre a la cultivada tradición peñista de presentar al respetable público desconcertantes libretos con desarrollos y desenlaces totalmente increíbles, ajenos a toda lógica, enemigos del sentido común, desde el prodigio literario mexiquense, no hidalguense, de la niña Paulette y el colchón asesino, pasando por el montaje murillista de los siderales gases acumulados que habrían hecho explosión en uno de los edificios centrales de oficinas de Pemex, hasta llegar a la marquesina actual con la confirmación de que oficialmente aún no se confirma si los 43 están vivos, muertos o desaparecidos. Cierto, pues, que hay una vocación fabuladora irrefrenable en las élites políticas hoy en jaque pero, ¿todo lo que se ha visto en estos días en CU, ha sido sólo por un teléfono celular robado?
Ha de decirse con todas sus letras que nunca antes un teléfono móvil, o celular, había sido buscado con tan especial ahínco y tanta coordinación entre autoridades de la ciudad de México y de la UNAM, y tampoco una búsqueda de ese tipo había desembocado en acciones policiacas tan desproporcionadas y provocadoras como las desplegadas en estos días en pleno campus puma y sus alrededores.
Acoso abierto a la máxima casa de estudios del país, siempre en la mira de los gobiernos impopulares, en el contexto de los preparativos peñistas para la imposición de la mano dura. Ejercicios de fuerza para ir cercando al ‘‘enemigo’’ juvenil, con el mariscal de campo, Miguel Ángel Mancera, aportando los contingentes policiacos (a fin de cuentas, todo se ‘‘arregla’’ con el formulismo de alguna ‘‘disculpa’’ protocolaria) y el rector universitario, José Narro Robles, emitiendo ‘‘posicionamientos’’ ligeros, tibios, permisivos a fin de cuentas.
En el PRD se libra una guerra por cargos y posiciones. A Carlos Navarrete le están cobrando las maniobras y engaños con que Los Chuchos lograron imponer a otro de los suyos al hilo. Controladores indudables de la estructura decisoria del sol azteca, los dirigentes de Nueva Izquierda (NI) decidieron valerse de su mayoría aritmética para instalar al guanajuatense Navarrete, haciendo alianza no con las tendencias o corrientes más notables y ruidosas (las encabezadas por René Bejarano, Marcelo Ebrard y Cuauhtémoc Cárdenas), sino con Alternativa Democrática Nacional (ADN), dirigida por el mexiquense Héctor Bautista, quien quedó como secretario general del comité perredista en lugar de Dolores Padierna.
Ahora, en la coyuntura de los sucesos de Iguala, esas mismas corrientes apabulladas por Los Chuchos y sus aliados de ADN se levantan en contra de la presidencia del maltrecho Navarrete, quien quedó tocado políticamente apenas había tomado posesión del cargo, pues no pudo desmarcarse a tiempo y de manera convincente de los factores quemantes apellidados Abarca y Aguirre.
Navarrete no ha podido tomar posesión política de su condición directiva, inmerso en la crisis guerrerense, y ahora, en un lance sin firmeza, con tufo a marrullería simplona, ha transferido al consejo nacional la solicitud de Cárdenas de que deje la presidencia partidista. En ese consejo, NI y ADN tienen la misma mayoría numérica que aplastó a los opositores hoy reanimados e impuso a Navarrete. A fin de cuentas, jaloneos internos, lucha por cargos y futuras candidaturas, bajo la apariencia noble de la defensa de los principios y el diagnóstico crítico, en un partido declinante, acaso agónico.
Y, mientras Ferguson, Misuri y EU en general reaccionan ante el fallo de un jurado respecto del agente que asesinó al joven afroestadunidense Michael Brown, el pasado 9 de agosto, lo que provocó el peor motín racial desde 1991, cuando fue muerto Rodney King, ¡hasta mañana!
Twitter: @julioastillero
