Oaxaca de Juárez, 12 de septiembre
MILENIO EL ASALTO A LA RAZÓN CARLOS MARÍNSe puede anticipar que Andrés Manuel López Obrador dará a Morena en 2015 los votos que garantizarán tanto la conservación del registro de su partido como las diputaciones federales y locales para levantar su tercera plataforma en pos de la Presidencia en 2018.
Continuará neceando, eso sí, en apostar a la catástrofe nacional y mandar al diablo a las instituciones, y mucha gente (más uno que otro medio “crítico”) lo seguirá por su liderazgo carismático, mesiánico y populista.
Luego de los descalabros de 2006 y 2012, el cuidado que requiere su salud y el avance de su edad, puede preverse también que le será menos fácil aproximarse a la cúspide.
Pese a todo, seguirá conduciéndose dentro de los cauces legales, lo cual es muy sano en una democracia impensable sin quienes piensan como él.
Ahora que, si de menosprecios se trata, para el lector José Rade, el que AMLO aplicó antier al presidente de la Mesa Directiva del Senado, Miguel Barbosa, “es el karma de los perredistas: son los mismos que desairaron a Calderón como Presidente…”.
Gulp.
EXCÉLSIOR RAZONES JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZNadie debería asombrarse por qué en pleno Distrito de la Moda de Los Ángeles se esté lavando dinero de narcotraficantes mexicanos en Estados Unidos, mucho menos que en todas esas operaciones de lavado de dinero, los dólares nunca hayan salido, en realidad de ese país. Tampoco de las cantidades: sin duda 64 millones de dólares, mitad en efectivo, mitad en ropa, es mucho dinero, pero para la magnitud de las operaciones oscuras que existen entre ambos países, es una cantidad menor.
Vamos a recordarle una vieja historia de lavado de dinero que involucra a México y marcó la historia del siglo XX. El 5 de junio de 2009 murió en Miami a los 92 años Bernard L. Barker. ¿Quién era Barker? El hombre que en 1972, recibió cuatro cheques por 89 mil dólares, una fortuna en esos años, de un banco mexicano como pago parcial para llevar a cabo una operación de espionaje en las oficinas del Comité Nacional Demócrata, localizadas en el edificio Watergate, en Washington, hecho que, año y medio después, conduciría a la renuncia de Richard Nixon a la Presidencia de Estados Unidos.
Los cheques, según una amplia investigación de la revista Time, habían sido expedidos por el Banco Internacional de México (luego Bital y hoy HSBC), fueron emitidos por el abogado empresarial mexicano, Manuel Ogarrio Daguerre, quien, a su vez, los recibió de la Compañía de Azufre de Veracruz, subsidiaria de Gulf Resources and Chemical Group, propiedad de Robert H. Allen, encargado en Texas de las finanzas del comité para reelegir a Nixon.
De acuerdo con Time, Allen recibió recursos provenientes de contribuciones que hicieron diversas empresas y personalidades de Texas para la reelección de Nixon, y Allen depositaba esos recursos en la cuenta de la Compañía de Azufre de Veracruz que, a su vez, los depositaba en una cuenta bancaria de Manuel Ogarrio. El abogado enviaba el dinero a Houston, de donde era enviado a Washington y, posteriormente, transferidos a una cuenta bancaria de Barker en Miami, en un complejo engranaje financiero diseñado para borrar cualquier pista y que sirvió para financiar el caso Watergate, pero también en muy buena medida al partido republicano y la reelección de Nixon.
Es un buen ejemplo para demostrar, primero, la antigüedad de los mecanismos de lavado de dinero existentes entre México y Estados Unidos; segundo, lo sofisticados que pueden ser esos mecanismos, y tercero cómo involucran a todo tipo de personajes, desde los más altos a los más bajos.
Pero cuando hablamos de dinero del narcotráfico o del crimen organizado nadie sabe, con certidumbre, de cuánto dinero hablamos, asumiendo, además, que el crimen organizado es uno de los principales capítulos del proceso de lavado de dinero, pero ni remotamente el único.
Hace 18 años entrevisté al entonces zar antidrogas de los Estados Unidos,Barry McCaffrey. Allí me dijo lo mismo que sus sucesores me podrían haber dicho hoy: McCaffrey hablaba de utilidades de 57 mil millones de dólares y me decía que 90% de esos recursos quedan en el sistema financiero de Estados Unidos.
¿Cuánto saben, 18 años después, los gobiernos de ambos países? La última investigación oficial que se ha divulgado sobre el tema la presentaron en 2010, John Morton, secretario adjunto para investigación de Migración y Aduanas de Estados Unidos, y el entonces embajador Carlos Pascual, cuando dieron a conocer el Estudio Binacional de Bienes Ilícitos. Según el documento, dijo Morton, el narcotráfico en Estados Unidos genera para los cárteles mexicanos entre 19 mil y 29 mil millones de dólares, y buena parte de ese dinero se lava, regresa a territorio mexicano. “Cierta información obtenida indica que no más de la mitad del dinero llega a las entidades financieras por conducto de las organizaciones criminales; otra información indica que es un cuarto del numerario”, dijo Morton, al presentar el estudio en el que participaron instituciones financieras de México y Estados Unidos.
Pero una diferencia de diez mil millones de dólares en los ingresos es demasiado, como lo es decir que de esa cantidad van al mercado financiero la mitad o una cuarta parte. El embajador Pascual también dijo que el reingreso de ese dinero a México se da a través de envíos hormiga, con personas que trasladan entre cinco y diez mil dólares. En parte es así, pero si estamos hablando de cifras superiores a los diez mil o 20 mil millones de dólares al año, tendríamos un movimiento de millones de personas realizando esa tarea. Es absurdo. Son explicaciones
insuficientes, bien intencionadas, pero a todas luces insuficientes.
Por eso, con toda su espectacularidad, con sus más de mil agentes involucrados, con esos 64 millones de dólares ese operativo en LA no deberían sorprendernos. Lo que sí nos debería sorprender es que no se descubrieran más casos de este tipo, quizás porque como me dijoMcCaffrey hace 18 años, 90 centavos de cada dólar se quedan, finalmente, en el propio sistema financiero estadunidense.
LA JORNADA ASTILLERO JULIO HERNÁNDEZ LÓPEZA la larga lista de controversias con sus gobernados, de entre las que destaca el prolongado litigio agresivo contra yaquis por razones acuíferas, Padrés tuvo a bien en estos días botarse la puntada de ‘‘correr’’ de sesiones institucionales a delegados del gobierno federal a los que considera culpables de la tragedia ecológica causada por el Grupo México, de Germán Larrea Mota Velasco. La reacción desde la capital del país fue contundente. De manera obvia, Los Pinos reivindicó su sabido derecho exclusivo a nombrar o remover a sus delegados en las entidades federativas. Y se anunciaron inusuales acciones drásticas contra el gobernador que días atrás había sido exhibido en un notable reportaje realizado por Fátima Monterrosa y Marco Tinoco, y difundido en el programa conducido por Denisse Maerker, como ventajoso constructor de una presa en un rancho familiar que, además, es ejemplo de gran prosperidad sexenal no inexplicable, sino muy explicable conforme a los hábitos patrimonialistas de la gran mayoría de los políticos mexicanos que llegan a algún nivel de poder.
La escandalosa impunidad del Grupo México y del hasta ahora intocable Germán Larrea también mereció una respuesta que ha de esperarse que no quede en el mero efectismo circunstancial. El secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Juan José Guerra Abud (posición del mercantil Partido Verde Ecologista de México, históricamente especializado en hacer negocios nocivos para el país en ese ramo y en los que les sea posible), anunció que el multimencionado Grupo México creará un fideicomiso de 2 mil millones de pesos para remediar la contaminación causada por el derrame de 40 mil metros cúbicos de ácido sulfúrico en los ríos Sonora y Bacanuchi, y para reparar y pagar a la población norteña los daños causados por esa empresa que a lo largo del país ha ido dejando una profunda huella de daño a las comunidades.
Con ese fideicomiso, la empresa busca eludir el amago peñista de retirarle la concesión minera, exigencia que también fue planteada en el Congreso federal. Con este fideicomiso se busca que no haya litigios directos de habitantes de los siete municipios sonorenses afectados contra el Grupo México, sino que éste vaya dosificando ciertos pagos conforme a lo que vaya decidiendo un comité integrado por el gobierno federal, la empresa y ‘‘especialistas’’ y ‘‘técnicos’’, pero sin participación de representantes de la población afectada. En lo inmediato, de aquí a las elecciones del año entrante (el PRI tiene como sus principales cartas a los actuales senadores Claudia Pavlovich Arellano y Ernesto Gándara Camou) ese fideicomiso podría paliar en algo la irritación popular y hacer que el partido de tres colores aparezca como instancia salvadora.
Germán Larrea, sin embargo, no parece sufrir en demasía a causa de sus reincidencias tóxicas a escala masiva. Es el tercer hombre más rico del país y observa cómo se van dando reacomodos en la mesa central de los negocios, con Carlos Slim a la espera de rebanadas de la construcción del nuevo aeropuerto capitalino, o con Ricardo Salinas Pliego recobrando la parte accionaria que años atrás había cedido a Emilio Azcárraga en Iusacell, con esos dos aparentes adversarios televisivos coincidiendo durante un tiempo en entendimientos telefónicos, en una especie de diversificación y confirmación de un duopolio empresarial.
En ese contexto, Larrea Mota Velasco envenena al país por la vía física y ahora pretende tener un canal de televisión abierta de los dos que el peñismo aprobará más delante.Forbes, la publicación internacional especializada en negocios, hizo saber que, según sus indagaciones, son siete los aspirantes a quedarse con alguna de las cadenas nacionales de televisión abierta. Ellos son: ‘‘Germán Larrea, Mario Vázquez Raña, Manuel Arroyo, Ariel Picker, Olegario Vázquez Aldir, Francisco Aguirre y Luis y Anuar Maccise’’. Mario Vázquez Raña es dueño de la Organización Editorial Mexicana, que durante el echeverrismo tomó posesión de la cadena periodística de los soles, propiedad del coronel José García Valseca. Manuel Arroyo Rodríguez es ahora el dueño de El Financiero, que en 2012 compró a la familia Cárdenas Estandía. Olegario Vázquez Aldir ha desarrollado desde el Grupo Ángeles la cadena radiofónica Imagen, el diarioExcélsior y los canales 28 (Cadena Tres) y Tv Excélsior. Francisco Aguirre es el presidente del Grupo Radio Centro, y Luis y Anuar Maccise son dueños del Grupo Mac, que posee periódicos (sobre todo en el estado de México y en el DF, estaciones de radio y revistas, además de haber hecho recientemente una alianza con El Paísy éste con Reporte Índigo, con Roberto Alcántara, el empresario del sexenio, como figura rectora.
Pero dos personajes no tienen ninguna experiencia en asuntos periodísticos. Bueno, Larrea Mota Velasco la tiene, pero como objeto de críticas y señalamientos adversos a su actividad empresarial. Sin embargo, está en la lista de aspirantes, dando muestra de que a fin de cuentas nada diferente podrá esperarse de estas asignaciones televisivas (el propio Germán es consejero propietario independiente de Televisa). Por su parte, Ariel Picker es dueño de una empresa de tecnología para la seguridad, que ha obtenido especiales contratos multimillonarios de, entre otros estados, el de México. ¿Más televisión tóxica? ¡Feliz fin de semana!
Twitter: @julioastillero