Lunes, 18 de Agosto de 2014 07:29 ADNredacción Opinómetro Nacional

Oaxaca de Juárez, 18 de junio
Vicente Fox, su esposa Marta Sahagún, y varios miembros de las familias de ellos, simbolizan en México la corrupción impune, el uso faccioso de los fondos públicos para negocios privados, la frivolidad, la ignorancia y el cinismo, pero aun así, o justamente por ello, anuncian pomposamente que del 2 al 4 de octubre próximo se realizará un Festival de la energía, la tecnología y la cultura, al que asistirán 500 ejecutivos de corporaciones (las más importantes trasnacionales, sobre todo) deseosas de invertir en el gran negocio de los energéticos abierto por Enrique Peña Nieto, quien, según el ex panista que fue presidente y ahora es explicable aplaudidor del retorno del PRI al poder, habrá de asistir a una ”cena de gala” en el Centro Fox.
El ex gobernador de Guanajuato ya había dado a conocer su intención de formar un fondo de inversión por 500 millones de dólares, con participantes extranjeros, y ahora redondea su proyecto con abierto apoyo del gobierno federal priísta, cuyo secretario de Energía también está en la lista de invitados a una reunión en la que el cacique Fox habrá de pasear a los visitantes entre nativos, los ”buenos mexicanos”, en un programa cultural que tendrá respaldo del Conaculta y del estado de México; éste, a través de su orquesta sinfónica (”los patios de los ejidatarios y de los campesinos serán el lugar que visitarán estos 500 grandes ejecutivos, a escuchar una pieza de música, a comprar artesanía mexicana”, explicó el generoso Chente afuera de la ex hacienda San Cristóbal).
La aparición en escena del sabido y confeso negociante Fox, y su parentela, subraya grotescamente el verdadero sentido de la privatización energética, con un Centro Fox como anfitriona arquitectura que sirve de asiento al nuevo imperio económico y político de quien antes de llegar a la Presidencia de la República estaba en quiebra. Un ”festival” neoporfirista, de mexicanos sumisos, es una escandalosa comprobación de que en curso está la doctrina de los hijos Sahagún como método de enriquecimiento fácil, rápido e impune desde el poder público. Eso sí, Fox llamó a combatir la corrupción en Petróleos Mexicanos e hizo votos por que haya honestidad y ”procesos verdaderamente virtuosos de profesionalismo administrativo” en Pemex y Comisión Federal de Electricidad, aunque no explicó si éstos deberían ser al estilo de Oceanografía, entre otras guías morales del saqueo dirigido.
En otro tema: la siguiente vuelta de tuerca será fiscal y presupuestal. El rediseño político y económico en favor de las élites que se ha aprobado en el Poder Legislativo tendrá naturales consecuencias de reacomodo numérico en las próximas iniciativas de ley de ingresos y de presupuesto de egresos para 2015, que se recibirán y procesarán en el periodo ordinario de sesiones de las cámaras a partir del próximo septiembre. Los nuevos términos reformistas deberán ser apuntalados financieramente para que sean viables, y en ese proceso de negociaciones, frente a una realidad nueva, el peñismo tratará de avanzar en el proyecto de combate a las expresiones políticas que le son adversas y de premio y promoción a las aliadas.
De entrada, el jefe de los diputados federales, Manlio Fabio Beltrones, hizo saber ayer que las modificaciones normativas en materia energética requerirán del ”soporte presupuestal necesario para lograr su instrumentación inmediata y eficaz”. También se necesitará más dinero, o quitarlo a algunos rubros para asignarlo a otros, en cuanto a las tareas que el año venidero cumplirá el Instituto Nacional Electoral (partidos, campañas y preparación, desarrollo y cumplimiento de comicios) y a los ajustes de las nuevas reglas en telecomunicaciones.
Los gobernadores, por ejemplo, deberán concurrir en términos de rendición ante el poder federal cesarista, obligados a aceptar condiciones si es que desean recibir un buen trato en cuanto a recursos para el año venidero (una muestra adelantada de esos sometimientos se vio en el caso de Tabasco, donde Arturo Núñez presionó a cinco diputados federales perredistas para que aprobaran la reforma energética a cambio de una buena recompensa por venir, con cargo a fondos petroleros: partida presupuestal mata rollo izquierdista). Los representantes de intereses gremiales, por su parte, deberán pelear para que en el nuevo esquema de recaudación y distribución de fondos públicos no sufran merma las partidas de apoyo que les han sido usuales. Y los grandes tiburones empresariales habrán de intentar que haya más vías para la consolidación de sus beneficios, con las reformas energéticas como una ”ventana de oportunidad” para las cúpulas y un hueco socialmente peligroso que los tecnócratas buscarán cubrir con nuevas cuotas y exigencias, finalmente todo con cargo a los bolsillos populares.
En Tochtepec, Puebla, hay una plaza de armas del siglo XVII que está catalogada y reconocida como patrimonio cultural de la humanidad. Son dos hectáreas y en sus extremos hay dos templos, uno de ellos con retablos de gran valor. Pero el presidente municipal postulado por el PRD, Marcos Pérez Calderón, obtuvo permiso de la delegación regional del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para construir en la parte media de esa plaza de armas una cancha de futbol 7, es decir, de medidas reglamentarias y con pasto sintético, pero con la condición de ”respetar el trazo original”.
Ante ello, la Comisión Pro Defensa del Patrimonio Cultural de Tochtepec considera ”absurdo que pida el INAH no violar el trazo original del siglo XVII con una cancha de futbol 7, cuando es el mismo instituto el que viola este patrimonio con su permiso y es el momento que ese organismo no ha visitado la construcción, que ya lleva 25 metros de ancho, invadiendo el parque de un lado, arrancando árboles y pasto, y destruyendo bancas, así como violando el trazo original de la plaza de armas”. Los opositores a esta obra piden a directivos nacionales del INAH que intervengan y frenen esas obras. ¡Hasta mañana!
Twitter: @julioastillero
Facebook: Julio Hernández
Aquel pintoresco rincón mexiquense, ya no es casi el paraíso.
En Valle de Bravo, el miedo recorre calles, plazas, jardines y fincas. La sicosis del secuestro y el asalto a casas habitación hace presa de vecinos, visitantes ocasionales y finsemaneros.
El secretario de Gobierno del Estado de México, José Manzur, reconoce la crisis, “en este momento hay tres plagios en curso, pero podrían ser más, hay quienes incluso hablan de siete”.
Como sea, las cifras dicen poco, la falta de confianza en la autoridad local inhibe la denuncia. Para las familias afectadas los policías, estatales y municipales resultan sospechosos.
No es para menos, el presidente municipal, Francisco Reynoso, es un cero a la izquierda. Cuando habla, la voz le sale de cartón. Desentendido del problema por incapacidad operativa, o por ineptitud, ha dejado todo en manos de otros, de hecho, su municipio es uno de los 13 que desde el lunes se quedaron sin uniformados. Valle de Bravo fue incluido —de último minuto— en la lista de demarcaciones ocupadas por fuerzas federales so pretexto del proceso de adiestramiento y capacitación que al menos 500 policías van a recibir en el estado de Tlaxcala.
Mientras, Valle de Bravo duele, alarma, pero en el fondo no es un caso aislado. La ola de violencia en el lugar se explica como todas las demás, crisis de inseguridad en el país. La indolencia del estado ante el avance silencioso del delito, organizado y común, termina por destrozar a la autoridad municipal, subyugada por el dominio de las bandas criminales.
Valle, pueblo mágico, se había salvado de la violencia desatada en el Triángulo de la Brecha; la guerra entre Los Caballeros Templarios, Guerreros Unidos y Zetas por dominar la zona limítrofe del Estado de México con Guerrero y Michoacán, es plaga contagiosa.
Los focos de alerta podían distinguirse, al menos, desde abril pasado, cuando la Secretaría de Marina anunció la instalación de una base naval en la zona del lago, sin embargo, la crisis le ganó la carrera a los planes oficiales.
Peor aún, la emergencia por secuestros es otra muestra de la descomposición institucional del Estado de México. La realidad del sur de la entidad no es muy distinta a la de municipios del oriente o del norte, donde el crimen sigue operando a sus anchas.
A cuatro meses de la llegada de Damián Canales a la Secretaría de Seguridad Ciudadana con todo el apoyo del gobierno federal, las cosas no terminan por cambiar. El Estado de México ocupa el segundo lugar nacional en secuestros, sólo por detrás de Michoacán, y con una tendencia mensual que no logra moverse. Hasta junio, las autoridades tenían registrados 91 plagios, 18 tan sólo en el último mes.
En homicidios y extorsiones, los mexiquenses siguen ocupando el primer lugar y aun cuando la incidencia se ha reducido, el miedo y la desconfianza siguen intactos.
La alarma es múltiple por muchas razones. Se trata del estado económicamente más poderoso del país, con un andamiaje institucional que podría pensarse sólido. Es el estado más cercano al gobierno federal en afecto y operación… pero ni eso puede hacer frente a décadas de podredumbre y corrupción.
Dios salve a Valle de Bravo, que está rebravo.
AVISO OPORTUNO: Este Monje sale huyendo antes de volverse más loco, pero amenaza regresar el lunes 25 al claustro de costumbre. Descansen de él.
La imagen de al lado ilustra la mezcla de hartazgo, indignación, impotencia y desesperación de pacíficos oaxaqueños ante el avieso comportamiento del más poderoso y corrosivo grupo de presión que opera en el país: la sección 22 del sindicato nacional del magisterio.
Para efectos legales, esa facción de profes acostumbrados a dar la cara a sus alumnos únicamente dos o tres días a la semana son “servidores públicos” cuyo modus vivendi es despacharse a su antojo del gasto educativo mediante un modus operandi vandálico y pandilleril.
Era previsible que Enrique Peña llegara a su segundo Informe con las reformas estructurales aprobadas, en particular la energética.
¿Lo rendirá, sin embargo, con la reforma educativa naufragando en Oaxaca y buena parte de Chiapas, Michoacán y Guerrero?
De aquí al 1 de septiembre, por aquello de la relativa “paz social”, pudiera ser explicable que el conflicto siga erosionando la vida en esas entidades pero, a menos que se reconozca el fracaso de la reforma educativa, se antoja imposible que el problema se amorcille más allá de la noche del Grito.
La coincidencia en el tiempo luce muy afortunada. Cuando al gobierno del presidente Peña Nieto y al secretario de Gobernación Osorio Chong se les va agotando el discurso para maquillar las malas noticias en robos, secuestros, extorsiones, la esperada nueva policía aparece en escena.
El viernes se presentará por fin la División de Gendarmería. Los 5 mil elementos tendrán un convivio familiar el sábado y dentro de ocho días, lunes 25 de agosto, se desplegarán en acción.
Como el nombre lo indica, será una División de la Policía Federal, al mando de un civil subordinado al comisionado Enrique Galindo. Se proyecta que crezca a un ritmo de 5 mil elementos cada año, para cerrar el sexenio con 20 mil efectivos.
No se trata de un grupo de élite con misiles tipo video game, rangers y aparatosos desplazamientos, sino de una fuerza especializada de proximidad, cuyo objetivo esencial será proteger los ciclos productivos en las distintas regiones del país.
Para eso nace la Gendarmería: para evitar que el ciclo del aguacate en Michoacán, o el del algodón en Sinaloa, o los del autotransporte en Tamaulipas sean diezmados por los criminales. Para garantizar los procesos de preparación, producción, distribución y, en ciertos casos, comercialización.
Suena a poca cosa en la narrativa bélica de los últimos años, pero si la División de Gendarmería tiene éxito, el rostro de México podría transformarse dramáticamente para bien. Basta imaginar diez años de buena producción, segura, en Michoacán, Zacatecas, Durango, la comarca lagunera, Veracruz…
Veremos. Nacen el viernes. Debutan el lunes.