Oaxaca de Juárez, 3 de octubre
MILENIO CARLOS MARÍN EL ASALTO A LA RAZÓNDe mantener su congruencia y permanecer en el terreno que el movimiento politécnico ha logrado consolidar sobre atendibles demandas académicas y administrativas, el encuentro de hoy entre los estudiantes y el secretario de Gobernación resultará mejor aún que el insólito (por público y callejero) que sostuvieron el martes.
Contra esa deseable probabilidad zopilotean, sin embargo, los ávidos de pervertir causas legítimas para sacar la mayor raja política y dinero posibles.
Sin medir los efectos de afirmar que en los bloqueos de la semana pasada hubo ajenos al IPN (la gente que llevó camiones y altavoces para desquiciar el poniente de la capital), la doctora Yoloxóchitl Bustamante atizó el problema con… ¡la verdad!: el miércoles, alumnas de la ESIA dijeron a Ciro Gómez Leyva (Radio Fórmula) que no fueron politécnicos quienes taponaron la salida hacia Toluca.
Como sucedió con el estéril #yosoy132, son lopezobradoristas y pancheros de inspiración chavista-senderista quienes ansían una chispita para explotar la mezcla de reformas estructurales, IPN y Ayotzinapa…
CIRO GÓMEZ LEYVA LA HISTORIA EN BREVESon cifras que no admiten controversia: 86 por ciento de los mexicanos consideró acertada la actuación del secretario Miguel Ángel Osorio Chong el martes, su diálogo en la calle con los jóvenes del Politécnico, de acuerdo con una encuesta telefónica nacional del Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE), levantada el miércoles.
Cifras parecidas tendría seguramente el secretario de Gobernación antes de lanzarse a su tour de medios para “reafirmar la convicción democrática” del gobierno del presidente Peña Nieto y calificar de legítima la protesta de los estudiantes politécnicos (seis de cada 10 mexicanos simpatizan con ellos en la encuesta del GCE).
“El estilo Osorio”, lo nombraron varios. El diálogo público anhelado desde el 68, aportaron su dosis cursi los retros. Política Siglo XXI, cantaron los paleros. Pero casi nadie lo reprobó. El secretario de Gobernación leyó rápido la intemperie, sacó cálculos literalmente sobre la marcha, tomó el riesgo y ganó.
El triunfo del martes de Osorio Superstar no garantiza el éxito esta tarde en el capítulo dos de una serie sin guión final, como la del Politécnico. Pero si Osorio Chong sale bien parado, la segunda temporada de su personaje atento, cercano, valiente, que escucha y toma nota cobrará una fuerza hasta hace unos días insospechada.
Quizá sin pensarlo así, Osorio Chong interpretó con talento la obra “Lo que se debió haber hecho en la Ibero en 2012 y no se supo hacer”.
Un priista que no se espanta con los modelo #132. Nada mal para el futuro. La clientela podría dejar de ser toda de López Obrador.
EXCÉLSIOR ROZONESLa caída de Héctor Beltrán Leyva es, probablemente el fin de un grupo criminal especialmente violento y que ha estado en el corazón de los ajustes de cuentas, las muertes, la sangre que han enlutado al país durante los últimos diez años. Los Beltrán Leyva no eran ya el cártel poderoso que, a mediados del sexenio pasado, tenía medios, operadores, infiltrados en dependencias de gobierno, en el mundo del espectáculo, de la política, de los deportes. Hoy eran mucho menos, pero seguían teniendo influencia y capacidad de aliarse con otros grupos como para disputar los espacios que les habían quedado después de perder, aunque fuera parcialmente, la guerra que plantearon en su momento contra quienes fueron sus jefes en el cártel de Sinaloa.
Los hermanos Beltrán Leyva, encabezados por Arturo, que murió en Cuernavaca en diciembre de 2009, fueron después mucho tiempo atrás operadores del cártel de Sinaloa, pero su papel más importante lo tuvieron a partir del año 2000, cuando luego de la fuga de Joaquín El Chapo Guzmán, se hicieron cargo de la seguridad de los principales capos de esa organización, independientemente de que tuvieran espacios y cuotas para organizar su embarques de droga a Estados Unidos. En esa labor de protección se hicieron de grupos de sicarios, de operadores, infiltraron agencias de seguridad locales y federales y se asentaron en varios estados, en forma muy destacada en Guerrero, en Morelos, en el DF y por supuesto en Sinaloa.
Adquirieron tanto peso interno que en 2006 demandaron sentarse en la mesa de los jefes: la de El Chapo Guzmán, El Mayo Zambada y El AzulEsparragoza. Aparentemente les dijeron que no y en ese conflicto fue detenido uno de los hermanos, Alfredo, apodado El Mochomo en Culiacán. Según los Beltrán Leyva habían sido traicionados por el cártel de El Chapo y allí comenzó una guerra brutal, porque los Beltrán tenían estructura, armas y poder, además de que conocían perfectamente la operación y los mecanismos de protección del cártel de Sinaloa.
La guerra se selló con el asesinato de Édgar Guzmán, el hijo de El Chapo. Se aliaron con otros exsocios de ese grupo, el cártel de Juárez, que encabezaba Vicente Carrillo, hermano de Amado y que había sufrido también el asesinato de su otro hermano, Rodolfo y de su esposa, en Culiacán, ejecutados por el cártel de El Chapo. Más tarde a esa alianza de los Beltrán y Juárez se sumó el cártel del Golfo, hasta que su propia ruptura con Los Zetas, lanzó a éstos junto con los Beltrán mientras que el Golfo se alió con el cártel de Sinaloa.
La línea de violencia que impuso esa alianza de los Beltrán, Juárez y Los Zetas (a la que se incorporaron, marginalmente, en alguna época, lo que quedaba de los Arellano Félix) está, como decíamos, en el corazón del proceso que hemos vivido en los últimos años. Pero el hecho es que esa alianza se debilitó desde la muerte de Arturo Beltrán Leyva en 2009, con la caída de todos sus principales operadores (desde La Barbie hastaEl Indio), muchos de los cuales terminaron de una u otra forma colaborando con las autoridades. De la mano con ello, los propios Zetastuvieron rupturas internas que concluyeron con la caída de todos sus principales jefes. La guerra con el cártel de Sinaloa se mantuvo, sobre todo, en el norte de ese estado, donde los Beltrán lograron hacer acuerdos con jefes locales, como el llamado Chapo Isidro, pero en el resto del país fueron las divisiones que surgieron del resquebrajado cártel las que dispararon la violencia en grupos más pequeños, menos articulados y cuyo negocio estaba más en la expoliación de la sociedad más que en tráfico de drogas a gran escala.
Así surgieron, separándose de los Beltrán, muchos grupos: los Mazatlecos o Limpia Mazatleca, que se conservaron leales a sus jefes originales. El cártel Independiente de Acapulco y La Barredora, ambos en Guerrero y brutalmente enfrentados entre sí. Más tarde, relacionados también con ellos Guerreros Unidos y los Rojos, desprendimientos de esos mismos grupos, además del llamado Cártel de la Sierra, todos ellos con operación también en Morelos. En el Estado de México y en el DF, la Mano con Ojos y el cártel del Centro. Aparecieron el Cártel del Pacífico Sur y Los Pelones en Morelos y Guerrero, entre otros. Sólo en Guerrero y Morelos se estima que hubo unos ocho desprendimientos que surgieron de losBeltrán Leyva.
La caída de Héctor Beltrán, por supuesto que no acaba con la organización, lo que sucederá es que se agudizará ese proceso de balcanización. Pero es, sin duda, un gran golpe, sobre todo si se logra profundizar en los mecanismos financieros y de lavado de dinero que hicieron, vía protección de muchos funcionarios y grupos de poder, tan exitoso a ese cártel en el pasado.
LA JORNADA ASTILLERO JULIO HERNÁNDEZ LÓPEZLa reforma política impulsada por el veracruzano que moriría en marzo de 1985 permitió la legalización de partidos y movimientos de izquierda (como el Comunista Mexicano) y abrió el camino a que opositores al sistema recibieran recursos públicos para ‘‘hacer política’’ y rebanadas del pastel camaral mediante el sistema de representación proporcional y las listas plurinominales (aquellas zanahorias consolidaron las perversiones del activismo, sobre todo en una izquierda que comenzó con el talamantismo y llegó al chuchismo). La creación de esos cauces institucionales se complementó con una posterior amnistía a quienes habían participado en movimientos armados insurgentes.
La actual reconstrucción de aquel presidencialismo faraónico pareciera no tener la vista puesta en su propia historia y estar (re)creando las condiciones que décadas atrás produjeron fuertes estallidos políticos y sociales. En el colmo de la insensatez, en lugar de abrir más válvulas preventivas de escape y ofrecer espejismos electorales afinadamente engañosos, el régimen está empecinado en demostrar de manera contundente que la vía electoral es una farsa intransitable.
La integración del Instituto Nacional Electoral (que en esencia fraudulenta es lo mismo que el IFE) se hizo a partir del reparto faccioso de asientos conforme a los intereses de los tres principales partidos, con un consejero presidente, Lorenzo Córdova, que en algunos segmentos propició ciertas esperanzas de mejoría que con rapidez los hechos han disipado. La gran mayoría de los consejeros restantes responde inequívocamente a los dictados de los partidos políticos que los sentaron allí o, aún peor, de las camarillas partidistas que los promovieron.
Las perspectivas federales son claramente adversas a las expectativas de un juego electoral medianamente limpio y aceptable. Nadie podrá llamarse a engaño cuando, en las intermedias del año entrante, y en las presidenciales de 2018, este INE-IFE ejecute las prácticas de adulteración tan sabidas para favorecer al poder dominante que desde Los Pinos establece directrices y promueve pactos de reparto del botín político.
Pero ni siquiera en los estados, donde se habían promovido onerosos cambios con la oferta de ‘‘quitar’’ el control de los consejos electorales locales a los gobernadores, se ha logrado sostener la simulación. La primera comalada de nombramientos desde el INE-IFE para los ahora llamados organismos públicos locales electorales (Oples) ha dejado al descubierto una generalizada opción preferencial por la operación burocratizada a cargo de camarillas conocedoras (casi siempre para mal) de los entretelones técnicos y las triquiñuelas posibles, con una acentuada cesión de asientos para bandos priístas y para gobernadores con capacidad de presión.
Entregada al PRI y los gobernadores la organización de los comicios locales del año entrante a través de los Oples, el círculo se ha cerrado con la designación igualmente facciosa de los magistrados de los tribunales electorales estatales, mediante un acuerdo entre los tres principales partidos, PRI, PRD y PAN, para quedarse con cuotas específicas. Con estas decisiones queda garantizada la continuidad de las históricas trampas en las elecciones locales.
A semejanza de lo que sucedía antes de la reforma política anunciada por Reyes Heroles en Chilpancingo, Guerrero (oh, la recurrencia de la historia), hoy el priísmo se mueve con pretensiones casi únicas, aplastando opositores reales mediante dinero en efectivo, asistencialismo dirigido y marrullerías gubernamentales, y concediendo a sus satélites o paleros algunas gubernaturas ‘‘plurinominales’’, franjas en las cámaras (e incluso presidencias de mesas directivas) y acomodos en las nóminas. También hoy los jóvenes ven una violencia impune (el 2 de octubre o el 10 de junio, en aquel priísmo; Tlatlaya o Iguala, aunque los contextos sean diferentes) y una ‘‘apertura democrática’’ simulada y magnificada ante demandas politécnicas resolubles (hoy, Osorio Chong entregará como gran ganancia al movimiento del IPN la renuncia del cadáver político llamado Yoloxóchitl Bustamante y responderá favorablemente a demandas contra planes de estudios ya antes congelados y un reglamento interno prescindible, determinaciones que ya tenía aquel martes en que pedía nomás 30 minutos, el doble que Fox respecto de Chiapas, para ‘‘resolver’’ lo que ya tenía resuelto).
Y, mientras el empresario queretano Germán Goyeneche, aprehendido junto con el capo Héctor Beltrán Leyva, ha resultado militante del impresentable Partido Verde Ecologista de México, y miembro destacado del Parlamento Ciudadano México, a propuesta del diputado federal verde Ricardo Astudillo Suárez, como puede confirmarse en , nota informativa en la que se menciona que Astudillo ‘‘se congratuló porque Carmelita Peralta, hermana de Carlos Peralta, uno de los empresarios más importantes del país, coordine los trabajos de este parlamento’’, ¡hasta el próximo lunes, con la exigencia de que aparezcan los jóvenes de Ayotzinapa!
Twitter: @julioastillero

