Oaxaca de Juárez, 23 de enero
MILENIO CARLOS MARÍN EL ASALTO A LA RAZÓNAmnistía Internacional entró ayer al miserable juego de quienes buscan sabotear el esclarecimiento jurídico del caso Iguala.
Montada en la patraña que como “hipótesis científica” promueve el ex diputado perredista Jorge Antonio Montemayor Aldrete, la responsable de AI para América, Érika Guevara Rosas, demandó “abrir nuevas líneas de investigación, como una que incluya a los militares del Batallón 27 de Iguala, por omisión o por acción…”.
¿Por eso nada más?
Avalada por AI la superchería que impulsan quienes medran de la tragedia como si le hubieran pegado a un melate universal, ¿qué tal apuntalar la fabricación de un inexplicable pero ansiado “crimen de Estado” a manos del Ejército investigando a éste porque sí, porque no, por si acaso, por correo, por teléfono, por si las dudas, o… por joder?
Si la integración de una investigación ministerial se vuelve algo parecido al popular programa Complacencias de La charrita del cuadrante, a ese deplorable nivel descenderá la procuración de justicia.
cmarin@milenio.com
EXCÉLSIOR JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ RAZONESLo que dijo el expresidente Felipe Calderón en Davos el miércoles no es ninguna novedad: más tarde o más temprano se tendrá que construir una fuerza que ocupe, con otras palabras, los espacios de las corrientes liberales en el país. Hoy el liberalismo no existe, o mejor dicho coexiste en diferentes expresiones partidarias, como tampoco tenemos una fuerza auténticamente socialdemócrata, aunque esa corriente se exprese en personajes de distintos partidos. Pero nuestro sistema de partidos ya no representa una suma de corrientes ideológicas: se está convirtiendo en una suma de apuestas individuales o de grupo.
El PAN pudo haber sido la base de una fuerza liberal. En realidad, en ese partido desde su fundación convivieron distintas corrientes, pero básicamente dos, una liberal y otra de un conservadurismo católico muy arraigado. Manuel Gómez Morin era un liberal unido a las otras corrientes por su oposición al sistema emergente de la Revolución. Esa lucha y unión entre esas y otras corrientes se mantuvo siempre en el PAN y generó numerosas rupturas. No es casualidad que hayan sido muy pocos los presidentes del PAN que hayan terminado militando en ese partido o que en la elección del 82, precisamente por esas diferencias, el PAN no haya podido presentar un candidato presidencial.
Pero todo eso se agudizó cuando la disputa pasó de ser por el control del partido y en buena medida testimonial, para convertirse en una lucha por el control de espacios reales del poder, incluyendo la propia presidencia de la República. Vicente Fox demostró que se podía llegar a Los Pinos desde el PAN, pero portando una agenda y un equipo que en muchas ocasiones poco tenía que ver con las posiciones históricas del blanquiazul, las cuales eran, también hay que reconocerlo, muchas veces testimoniales o doctrinarias, pero que no se habían tenido que cotejar con el ejercicio del poder.
Felipe Calderón fue el intento de mantener el poder recuperando al partido. Pero más allá de que existió una coherencia mucho mayor entre acción de gobierno y principios partidarios, esa tarea tampoco se pudo llevar a cabo: el PAN en pocos años había crecido demasiado y se había apoderado del partido un profundo pragmatismo.
La hegemonía que ha logrado ejercer en los últimos años el grupo deGustavo Madero es el resultado de una suma de intereses que está basada en la búsqueda de posiciones de poder muy concretas. Por supuesto que las diferencias políticas, la forma de interpretar la política e incluso los rencores personales son parte de todo este proceso. Desde otra perspectiva no se hubiera podido comprender que en el grupo hegemónico del PAN no se le dé espacio a los tres personajes que, guste o no, las encuestas siguen mostrando que son los que tienen hoy más aceptación entre los propios panistas: Margarita Zavala, JosefinaVázquez Mota y Felipe Calderón.
Hace algunos meses decíamos que Gustavo Madero actuaba como lo hizo López Obrador en el PRD cuando llegó a su dirigencia. Comparado con Cuauhtémoc Cárdenas, el tabasqueño tenía mucho menos bagaje ideológico y político, pero apeló a una estrategia mucho más directa, un lenguaje más sencillo y frontal, casi evangelizador, y por sobre todas las cosas decidió asumir aquello de que el poder no se comparte y prefirió, incluso, imponer presidentes del partido sin ninguna experiencia partidaria como Leonel Cota Montaño, que abrirle espacios a sus adversarios internos. Y cuando hubo quienes trataron de competir con él, simplemente los avasalló, incluyendo al propio Cárdenas. Si Nueva Izquierda subsistió fue porque durante mucho tiempo se disciplinaron y porque Andrés Manuel necesitaba su estructura electoral, la mejor que tiene la izquierda en el país.
Madero está actuando igual en el PAN. Y no es un juicio peyorativo. ¿Por qué regresar cuando Ricardo Anaya lo estaba haciendo relativamente bien y garantizaba una mayor unidad partidaria? Porque en su lógica no se dejan espacios y el poder no se comparte; porque el voto panista, que será cercano al histórico de ese partido, de alrededor del 25% (lo que lo confirmará como segunda fuerza del país) no se verá afectado mientras la ruptura no se materialice y eso no ocurrirá en estos comicios porque a nadie le conviene; y porque pareciera que Madero y las corrientes que son aliadas suyas están dispuestas a asumir esa ruptura en el futuro y por lo tanto también a acaparar la mayor cantidad de fuerzas posibles para ese momento.
Por eso también Margarita Zavala, creo que sabiendo lo que ocurriría al presentarse en la búsqueda de la candidatura a diputada, simplemente ha exhibido esa situación y apostado a la carta que le queda: la elección interna del PAN, si es que le dan espacios para participar. Pero como la izquierda se ha terminado dividiendo porque sus fuerzas desde hace mucho tiempo eran centrífugas, no se debería descartar que lo mismo ocurra en la centroderecha cuando los espacios de oposición interna se hayan agotado.
LA JORNADA JULIO HERNÁNDEZ LÓPEZ ASTILLEROCastillo no entrega buenas cuentas a su jefe ni a la sociedad michoacana. Nombrado el 15 de enero de 2014, este comisionado no logró la prometida captura del aún activo y poderoso Servando Gómez Martínez, mejor conocido como La Tuta (en cambio, están en la cárcel dos inconformes notables aunque zigzagueantes, Juan Manuel Mireles e Hipólito Mora), y deja una entidad llena de enconos luego del accidentado experimento de creación de autodefensas toleradas y su posterior pretensión de someterlas a esquemas burocráticos inoperantes.
Pudo Castillo imponerse al sumamente debilitado gobernador formal, Fausto Vallejo, y tramitar la instalación de un adecuado sustituto de papel, el ex rector Salvador Jara, pero es relevado de esa responsabilidad ofensora del pacto federal por razones políticas y electorales, no porque el encargo recibido se hubiera cumplido exitosamente. Si su función fuese tan sustancial, debería mantenerse en el cargo durante el tramo electoral por venir, sabidamente difícil a escala nacional, y sobre todo en Guerrero, Oaxaca y Michoacán. Pero las mismas motivaciones al arbitrio que lo llevaron allá son las que ahora lo retraen, dejando el camino libre a la fórmula PRD-Los Pinos que pretendenormalizar
el futuro michoacano con Silvano Aureoles frente a la panista sin hermano en casa presidencial,Cocoa Calderón, y el priísta postulado para perder, Chon Orihuela.
El caso de Enrique Galindo Ceballos es menos conocido, pero más extraño. Con un país urgido de que las fuerzas policiacas destinen la totalidad de su tiempo, esfuerzo e imaginación al combate a la delincuencia organizada, al comisionado nacional de la Policía Federal se le permitió que hiciera precampaña en San Luis Potosí para ver si lograba la candidatura priísta a gobernador. Su jefe inmediato, Miguel Ángel Osorio Chong, no podría estar desinformado en cuanto a las visitas de fin de semana, los amarres
, el uso de plazas para beneficiar a aliados electorales y la concentración de amable gendarmería en lugares vistosos de SLP para demostrar la ganancia en seguridad que tendrían los potosinos si el comisionado era candidato y luego gobernador.
Ayer, sin embargo, en un desayuno realizado en el DF con César Camacho, el comisionado policiaco se enteró de que no fue escogido por el dedo atlacomulquense y de inmediato asumió que ya no tenía tiempo para escaramuzas partidistas y se excusó (por razones de trabajo
) de viajar a SLP, como el resto de los precandidatos no seleccionados, a la presentación pública del nominado, Juan Manuel Carreras. El ganador de la contienda priísta, Carreras, era secretario de Educación del actual gobierno estatal priísta y ha tenido una trayectoria que lo mismo le ha llevado a ser colaborador del priísta Gonzalo Martínez Corbalá que de Felipe Calderón, de quien fue compañero de estudios en la Escuela Libre de Derecho, a quien acompañó en el templete de un acto público de campaña panista en la Plaza de los Fundadores de SLP y quien lo hizo funcionario federal.
Teatrera y simuladora por definición, la política se faranduliza a la hora de las opciones
, ya sean éstas por la vía de las candidaturasindependientes
o de partidospequeños
en busca de sobrevivir. Dueños del negocio de la política, los partidos nacionales dominantes han cerrado la puerta a la posibilidad razonable de que ciudadanos sin adscripción partidista lleguen al poder (lo cual es explicable, pues los beneficiarios actuales perderían dinero y privilegios). Le han puesto tantas trabas a las candidaturas ciudadanas que en algunos estados es más fácil crear un nuevo partido que validar una aspiración individual autónoma.
Hay casos notables de lucha viable a pesar de los obstáculos. En Sinaloa, Manuel J. Clouthier busca una diputación por la ruta independiente. En Morelia, Alfonso Martínez Alcázar, panista que ha sido legislador, antes cercano a Luisa María Calderón, dejó su partido y ahora concentra apoyos para buscar la presidencia de ese municipio capitalino. Pero en otras latitudes la ilusión ciudadana de candidaturas sin ataduras partidistas no prospera porque se necesita cumplir con trámites burocráticos pensados para ser incumplidos y contar con mucho dinero para campañas en desventaja o contar con una fama mediática que no siempre corresponde a la valía cívica e intelectual de los aspirantesfamosos
.
En Guadalajara, por ejemplo, los payasos Lagrimita y Costel buscan presidencia municipal y regiduría con aires desparpajados, aunque en realidad acabarán dividiendo el voto opositor al PRI, con la intención de dañar a Enrique Alfaro, el dirigente de un movimiento social que estuvo a punto de ganar la gubernatura en 2012 y ahora busca (con el apoyo informal del panismo de Emilio González Márquez y sus bendiciones cardenalicias) la capital de Jalisco para luego relanzarse por el gobierno estatal. En Cuernavaca, por otra parte, el maduro futbolista Cuauhtémoc Blanco se registró ayer en busca de la presidencia municipal en nombre de un partido local en riesgo de desaparecer, el Social Demócrata.
Y, mientras Alejandro Encinas ha dejado el sol azteca, como todo mundo suponía (hasta Carlos Navarrete y sus cartas de noviazgo político despechado), y Morena abre oficialmente la puerta a la migración de perredistas, ¡hasta el próximo lunes!
Twitter: @julioastillero

