Oaxaca de Juárez, 5 de marzo
MILENIO CARLOS MARÍN EL ASALTO A LA RAZÓNLos enterados insisten en que el colaborador de mayor confianza de Enrique Peña es el subsecretario de Gobierno de la Secretaría de Gobernación, Luis Enrique Miranda (por encima de Miguel Ángel Osorio, Luis Videgaray o Aurelio Nuño, titulares de la Segob, Hacienda y la Oficina de la Presidencia), quien, como todos, hizo el sobado juramento constitucional.
Cuanto sea el verdadero poder de Miranda, a él se le cuelga el ofrecimiento a los deudos, representantes y vividores del asesinato de los normalistas de Ayotzinapa de insensatas visitas a todos los cuarteles del Ejército, lo que Osorio limitó después al de Iguala y que el propio Miranda tuvo que cancelar para cualquier establecimiento militar. Este enredo, por fortuna, se dio en el explicable y siempre resbaladizo terreno de lo político.
Pero ayer ocurrió un alarmante descalabro legal: una “mesa de negociación” encabezada por Miranda “liberó” a la regresiva, parista y rijosa sección 22 del magisterio de Oaxaca 920 plazas ¡automáticas! y palomeó ascensos para destacados activistas violando, solamente, la Constitución…
cmarin@milenio.com
EXCÉLSIOR JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ RAZONESLa caída de Omar Treviño, en Nuevo León, en la madrugada de ayer es un nuevo golpe, muy duro por cierto, a lo que queda de la estructura de Los Zetas. Luego de la muerte de Heriberto Lazcano, el Lazca, y la detención deMiguel Ángel Treviño, el Z-40, su hermano Omar había tomado la dirección de un cártel dividido, con enfrentamientos entre sus diferentes fracciones y con una lucha incesante y feroz con sus exaliados del cártel del Golfo (que viven en las mismas condiciones de fraccionamiento que Los Zetas, también como consecuencia de la detención de sus distintos líderes).
Quizás no es casual que el derrumbe completo de Los Templarios, luego de la caída de la Tuta, vaya de la mano, incluso en el tiempo, con la evidente decadencia de Los Zetas. Los caminos de Los Zetas y de La Familia, convertidos luego en Los Templarios, han sido en buena medida similares y son los dos grupos que rompieron todas las reglas del juego del narcotráfico, tratando de imponerse con base en la fuerza y el terror, con un uso indiscriminado de la violencia que les aseguró influencia y territorios. La Familia comenzó a tomar un papel protagónico hace poco más de diez años cuando Los Zetas trataron de asentarse en territorio michoacano. Aquellas cabezas de sicarios deLos Zetas, arrojadas a una pista de baile en Uruapan, fueron la aparición pública de La Familia y el inicio de una década de enorme violencia en el país.
A ella contribuyeron en forma decisiva Los Zetas. Surgidos de fuerzas de seguridad, contratados por el entonces jefe del cártel del Golfo Osiel Cárdenas para garantizar su seguridad y ser sus escoltas, Los Zetas desplegaron una violencia inédita hasta entonces para poder asentarse en distintos territorios. Muchas de las estrategias de contrainsurgencia que habían aprendido sus integrantes originales de los kaibiles guatemaltecos (muchos de los cuales se convirtieron en instructores de nuevos zetas) fueron parte del repertorio de horror de estos grupos. Y se transformaron no sólo en una organización del narcotráfico, sino en verdaderos expoliadores sociales, abarcando desde el secuestro hasta la extorsión, desde el robo hasta la trata de personas. Ha sido la mayor tragedia que ha vivido nuestro país en décadas.
Los Zetas están muy debilitados: la violencia que vemos hoy en Matamoros y otras zonas en Tamaulipas es, por una parte, el estertor de las células de esa organización y de sus rivales del cártel del Golfo, y es consecuencia, también, de fallas en el realineamiento de las fuerzas federales que trabajan en la entidad, luego del reemplazo de los mandos de la Marina en dos de las cuatro zonas en las que se dividió el estado.
Pero se está cerrando toda una etapa de la violencia en el país. Por supuesto que existen focos muy graves en Guerrero, en Michoacán, en algunas zonas del Estado de México y Morelos, en el propio Tamaulipas. Pero también es verdad que muchas de las principales organizaciones criminales han sido prácticamente diezmadas y que se ha recuperado el control y la tranquilidad en muchos puntos del país: en Tijuana, en Ciudad Juárez, en Monterrey, en parte del propio Tamaulipas y de Veracruz, en la Comarca Lagunera.
Y ese cambio de escenario debe ser considerado un éxito de las estrategias del Estado, en parte implementadas el pasado sexenio y continuadas con una vuelta de tuerca muy importante en ámbitos de inteligencia y coordinación, en éste. Por eso mismo resulta desconcertante que analistas, como Alejandro Hope que, además, formaron parte del gobierno (precisamente en áreas de seguridad) durante los dos sexenios pasados, el de Vicente Fox y el deFelipe Calderón, primero ignoren una realidad que de alguna forma ayudaron a construir, pero además que ridiculicen lo logrado.
Hope escribió la semana pasada, cuando el secretario de Gobernación dijo que vivíamos la mejor situación de seguridad desde el 2007, lo ridiculizó y dijo que “un funcionario serio de un gobierno serio no podría decir en serio lo que dijo el titular de Gobernación”. Hope tiene que saber cuál fue la situación de seguridad desde 2007 porque trabajó con Fox en el Consejo Nacional de Seguridad, y fue responsable de delincuencia organizada y asuntos internacionales del Cisen hasta 2011.
El hecho cierto es que la incidencia delictiva ha caído, y también el número de homicidios dolosos en el 2014 (15 mil 649) están muy por debajo de los registrados desde 2009 hasta el 2013. Y lo mismo podemos ver en prácticamente todas las variables. Hay que tener un poco de autocrítica o por lo menos una evaluación más certera de lo que ocurre, sobre todo si se tuvo responsabilidades públicas en ese ámbito.
La desarticulación de Los Templarios, el debilitamiento y división de Los Zetas, fortalecen esa tendencia. No acaban con la violencia. Pero vamos hacia otro escenario donde el Estado parece imponer sus condiciones a los criminales y recuperar la gobernabilidad en buena parte del territorio nacional.
LA JORNADA JULIO HERNÁNDEZ LÓPEZ ASTILLEROuna banda de pendejos. Autocrítica extensible a todo aquel que crea que le quede, en lo alto o lo bajo de la pirámide de los poderes, proveniente de quien ha sido casi gobernador de una entidad federativa, administrador de vidas y haciendas, juez de facto, virtual notario público y oficial del registro civil, videograbador de la picaresca política en curso, controlador y financiador de fuerzas armadas públicas y privadas, urna con cachucha que al ladearse hacia uno u otro candidato o partido decidía los comicios, todo un conocedor pleno de la política nacional.
La académica descripción tutista de uno de los grandes males nacionales (el relacionado con los liderazgos y los dirigidos, los gobernantes y los gobernados, en interacción vigorosa que lo mismo aplica el concepto del profe Servando a unos y a otros) pareciera provenir de una lúcida y rigurosa observación del momento que se vive en el país. Muchos mexicanos se quejan con fundada acritud de las prendas profesionales, éticas y cívicas de muchos de quienes ocupan cargos políticos, de gobierno o de representación popular, atribuyendo a esa clase política una calificación extremadamente baja, coincidente con los términos crudos usados en una camioneta de la Policía Federal donde se grabaron videos que las autoridades ni siquiera pudieron mantener en absoluta reserva, sino que fueron filtrados a tono con la nueva etapa de vinculación de los poderes represivos con el de las televisoras.
Pero tampoco los críticos se escapan de la amplitud descriptiva de la filosofía de Gómez (se habla sólo de Servando: astillada nota de exculpación, dirigida a la PGR). Día tras día, cada vez con peores métodos y cinismo, esa clase política tutizada da impunemente pasos vigorosos para su consolidación a muy largo plazo. Ya aprobada la colocación de la XHPGR, que luego se llamará XHFGN, está en turno la designación de Eduardo Medina Mora (Televisa, PRI, Peña Nieto) como ministro (y futuro presidente) de la Suprema Corte de Justicia de la Nación por quince años, con la expectativa de que sea el mensajero y operador de los poderes confabulados para expedir lasverdades históricas
y jurídicas sobre Tlatlaya, Ayotzinapa, las casas de la colonia Corrupción y otros asuntos que de seguro se acumularán, entre otros los relacionados con la imposición de los intereses trasnacionales en materia petrolera.
Justamente esos intereses poderosos han estado detrás de la telenovelera visita de Estado de la familia Peña-Rivera a los foros del Reino Unido (Angélica Rivera estuvo ayer en el set de Downton Abbey), cuyo momento clave se dará hoy en la ciudad escocesa de Aberdeen, la capital europea del petróleo, sede de varias de las principales empresas de energéticos interesadas en hacerse de algunas rebanadas del negro pastel mexicano (la referencia al color oscuro no es sólo por el petróleo en sí, sino por el entorno de corrupción). Las caravanas, paseos y ceremonias han sido el pago de imagen que el protocolo de aquel reino ha hecho a un visitante extranjero sabidamente en graves problemas, acusado ampliamente de violaciones a los derechos humanos y titular de un gobierno bajo repudio no solamente por el caso de los 43 normalistas desaparecidos. Por lo pronto, EPN ha recibido un préstamo, en el contexto energético, por mil millones de dólares para financiar adquisiciones de bienes de capital y servicios proporcionados por empresas que realicen negocios en el Reino Unido
. No sólo se sigue endeudando más al país, en condiciones propicias para más corrupción, sino que hoy, en Aberdeen, podrán cerrarse tratos lesivos para la nación que habrán de ser cumplidos por el peñismo al costo político y social que sea. Billetes pa’ la banda.
El 4 de marzo del año pasado la gobernadora (premier, es el título oficial) de la provincia canadiense de Alberta, Alison Redford, fue notificada de que se le imponían fuertes restricciones en el uso de aviones oficiales, luego que una indagación oficial aseguraba que la funcionaria se había aprovechado de esos servicios, sobre todo en favor de su hija Sarah, a quien había llevado como acompañante a diversos viajes. Quince días después, la gobernadora anunció su renuncia al cargo, con fecha efectiva del 24 de ese mismo mes.
En México, los ocupantes de Los Pinos montan en las naves gubernamentales a quien les da la gana, sean familiares, amigos de esos familiares o amigos en general (además de maquillistas, cocineros, vigilantes y un aparatoso séquito imperial). Todo, desde luego, pagado con dinero público. Así se ha visto en el más reciente vuelo de Enrique Peña Nieto para cumplir con una visita de Estado a Reino Unido. Las hijas del titular del Poder Ejecutivo y de su esposa en alegre visita familiar ( ) como otras que han realizado el citado EPN y Angélica Rivera, la actriz en retiro a quien en otros vuelos con cargo al erario han acompañado sus hermanos y parejas e hijos de éstas.
Corría enero de 2006. Vicente Fox hacía como que se oponía a la llamadaley de medios
, aunque en los hechos no sólo dejaba que los intereses de Televisa predominaran, sino que los ayudaba. Incluso a través de uno de los miembros de su gabinete, según mencionaba la columna Bajo Reserva, de El Universal, que mencionaba “el activismo de un poderoso secretario de Estado, Eduardo Medina Mora, titular de Seguridad Pública federal. Fuentes del más alto nivel en el gobierno de la República aseguraron que Medina Mora –un personaje estrechamente ligado a la principal televisora del país– no participa en las deliberaciones sobre este asunto, pero el funcionario ha sostenido reuniones con opositores a las reformas en materia de televisión y telecomunicaciones, a los que ha expresado su certeza de que las mismas serán aprobadas, le pese a quien le pese (http://eluni.mx/1zLtxM9 )”. ¡Hasta mañana!
Twitter: @julioastillero

