Oaxaca de Juárez, 4 de marzo
MILENIO CARLOS MARÍN EL ASALTO LA RAZÓNHasta el jueves reciente, Arely Gómez González ocupaba uno de los 128 escaños del Senado.
Pidió y obtuvo licencia (fue cálidamente ovacionada por el pleno) para asumir el cargo (resultó efímero) de subprocuradora de Asuntos Jurídicos de la PGR.
Nadie chistó.
Tampoco nadie gimoteó porque la señora sea hermana del doctor Leopoldo Gómez, vicepresidente de Noticias de Televisa (y a partir de enero colaborador de MILENIO con la columna Tercer Grado).
Con licenciatura en derecho y diplomados y maestría en especialización judicial, derecho constitucional, juicio de amparo, y con sólida experiencia en Estudio y Cuenta del Tribunal Fiscal de la Federación o asuntos de la presidencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y del Consejo de la Judicatura Federal y como senadora, es impensable imaginarla interviniendo, menos aún decidiendo alguna cosa en el trabajo de su hermano.
Suponer ahora que Leopoldo le diga a Arely cómo procurar justicia es tan idiota como suponer imbéciles a los 106 senadores y senadoras que ayer la ratificaron como procuradora.
cmarin@milenio.com
EXCÉLSIOR JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ RAZONESMéxico está plagado de desconfianza e incredulidad, de sospecha y duda, dijo al Financial Times de Londres el presidente Peña Nieto, que está en esa ciudad en visita de Estado. La entrevista es su “confesión más sincera desde la desaparición y la sospecha de asesinato de 43 estudiantes”, según la entrevistadora, Jude Weber.
Y es verdad. El presidente Peña casi no ha dado entrevistas de fondo a medios nacionales, pero tampoco había sido tan explícito ante estos temas como lo fue en ese medio británico. Le respondió, incluso, a un texto de The Economist, que hace varias semanas había escrito que su gobierno “no entendía que no entendía” y aseguró que “claro que nos damos cuenta, claro que entendemos” lo que está sucediendo en distintos ámbitos en el país y particularmente en torno al tema de las denuncias de corrupción, aunque también dijo que el famoso capítulo de las casas ha sido un tema “satanizado”.
Me parece que lo más importante es el diagnóstico que acepta el propio Presidente con estas declaraciones y que significa un ajuste importante con la visión que se tenía por lo menos hasta diciembre pasado, cuando se pensaba que todo el proceso (desde Ayotzinapa hasta el tema de las casas) era parte de intentos desestabilizadores, en general consecuencia de la aprobación de reformas que dañaron los intereses de grupos económicos y políticos muy importantes. El cambio de tono y percepción es clave, porque si bien es cierto que esos intereses efectivamente fueron afectados, y quizás pudiera haber habido, o haber, reacciones por esa razón, un gobierno no puede caer en la teoría de la conspiración para explicar sus males. En todo caso esa puede ser una variable de consideración interna, pero no de cara a la sociedad.
El hecho es que por acciones atribuibles al gobierno (desde las consecuencias de la Reforma Fiscal que en términos cotidianos les pega mucho más a las clases medias que a las grandes empresas, hasta errores de operación graves en distintos ámbitos, pasando por vacíos informativos importantes) se vive, como bien dice el presidente Peña, un clima de desconfianza e incredulidad, de sospecha y duda. Por eso, lo importante es que haya dicho que, como gobierno, ahora se deba “reconsiderar hacia dónde nos dirigimos”.
Eso es clave: el presidente Peña debe relanzar su gobierno, no sólo para aplicar el plan de cinco puntos que señala en esa entrevista (reforzar el Estado de derecho; mantener estabilidad macroeconómica; poner en práctica las reformas; ajustar el gasto público y desarrollar las zonas económicas especiales) sino para ofrecer respuestas políticas y sociales que rompan con la desconfianza y la incredulidad. Eso se logra con hechos, pero ninguno de esos cinco grandes objetivos que plantea el Presidente tendrá verificación en el corto plazo, y quizás cuando se terminen cumpliendo, en el mediano y largo, serán esa desconfianza e incredulidad la que impida su real implementación o una justa valoración de los mismos por la sociedad. Ya ha sucedido en demasiadas ocasiones en nuestra historia reciente.
¿Cuál sería una agenda de corto plazo viable para comenzar a recuperar credibilidad y confianza? El 16 de diciembre pasado decíamos aquí que “la administración federal por querer ver el bosque perdió de vista el árbol: embebida en sus proyectos estratégicos (todos o la mayoría muy loables) olvidó que la política y la economía tratan, al final, de hombres y mujeres de carne y hueso, que los gobernantes no pueden estar siempre en las alturas y que deben bajar, revisar, cotejar sus impresiones con la realidad cotidiana de la gente”.
Ésta, agregábamos, es una administración que ha tenido escaso contacto con los empresarios, los medios, los trabajadores, que acometió reformas importantes que afectaron intereses muy consolidados, pero que precisamente por eso requería tener por debajo una red de alianzas y protección que debía ir mucho más allá del Pacto por México o alianzas de grupo. Decía Adolfo Bioy Casares que “el mundo atribuye sus infortunios a las conspiraciones y maquinaciones de grandes malvados, entiendo que se subestima la estupidez”. Y en todo esto puede haber conspiraciones, son muchos los intereses afectados, pero también se cometieron errores o como diría Bioy, “estupideces”.
Ahora es el momento de hacerlo, no habrá tiempo después de Semana Santa, cuando empiece la campaña electoral. No hay que reparar hay que reconstruir. Y el Presidente tiene oportunidades para hacerlo con cambios en el gabinete, designaciones legislativas y a la Asamblea del DF, candidaturas, con las muchas subsecretarías que han quedado acéfalas. El punto clave, sin embargo, es mucho más humano: se debería acercar al Presidente a la gente, a los medios, a los empresarios, a los trabajadores. Es lo que mejor, y paradójicamente menos, hace. Y lo que el país más necesita.
LA JORNADA JULIO HERNÁNDEZ LÓPEZ ASTILLEROEl relampagueante proceso de confirmación de Arely Gómez González Blanco al frente de la PGR no tendrá consecuencias solamente en lo que resta del sexenio del ex gobernador mexiquense. En los hechos, los veloces senadores acríticos de ayer autorizaron la envenenada transexenalidad, disfrazada deautonomía
, que permitirá a Peña Nieto y a Televisa (sobre todo a ésta, pues su poder va más allá de las figuras circunstanciales que habiten Los Pinos) mantener el control de lo que en unos meses se denominará fiscalía general de la nación y tendrá una duración de nueve años, con etiqueta de inamovible
.
Es decir, el siguiente presidente de la República, sea del partido que sea, habrá de entendérselas con esa fiscalía suprema (Televisa-PRI-Peña Nieto), a cuyo titular no podrá remover fácilmente y, en caso de hacerlo, podría toparse con un freno proveniente de dos terceras partes de los integrantes de la correspondiente Cámara de Senadores. La imposición de tamañas limitaciones al accionar del futuro titular del Poder Ejecutivo de la Federación se ha presentado en envoltorios impecables, doctrinalmente plausibles, modernistas como pocos. Se busca que el responsable de esa fiscalía sea autónomo y que su garantía de permanencia en el puesto lo sea a la vez de la independencia de la procuración de justicia con respecto a los poderes públicos y especialmente con respecto al Ejecutivo federal
, como dijo ayer el panista Roberto Gil a la hora a dar a conocer en tribuna el dictamen de la Comisión de Justicia del Senado en apoyo de Gómez González Blanco.
Pero, en realidad, para asegurar las mencionadas condiciones ideales de autonomía e independencia, los senadores decidieron permitir que Enrique Peña Nieto propusiera como titular de la PGR, que luego lo será de la FGN, a una abogada sin experiencia en asuntos específicos de esa área (no ha sido ni siquiera agente del Ministerio Público local), con un paso polémico por la administración de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (no ha sido juez, magistrada ni ministra, sino particularmente administradora con sentido grillo, de relaciones públicas y promociones políticas, tras el complaciente Mariano Azuela) y que llegó a ser senadora sin haber ocupado antes otro cargo legislativo ni de gobierno ni tener historial de actividades priístas (incluso habiendo sido propuesta en 2010 por el propio PRI como aspirante a consejera electoral del IFE arguyendo un falso perfil ciudadano
,independiente
, de la misma abogada Gómez).
Falta aún la aprobación de las leyes reglamentarias de esa autonomía de la FGN y la declaratoria oficial del Congreso de la Unión de que entra en vigor dicha autonomía, lo que podría cumplirse en unos cuantos meses más. Los partidos de oposición aún presionarán para conseguir beneficios en las negociaciones del caso, pero el golpe fundamental está dado para instalar en vías de esa transexenalidad envenenada a una pieza perteneciente al tablero de Peña Nieto, el PRI y Televisa.
Mañana se cumplirán las formalidades legislativas inherentes a la designación de la otra parte escandalosa del combo diseñado por la firma Los Pinos-Chapultepec 18 (se usa esta dirección de Televisa como santo y seña no porque en ella estén las oficinas centrales del consorcio, ubicadas en realidad en Santa Fe, sino porque en el edificio adjunto al Metro Balderas están los foros de los programas noticiosos que constituyen el principal activo político de la empresa). Si todo se realiza conforme al itinerario, la votación en favor y al vapor se dará este jueves en pro de Eduardo Medina Mora, en un proceso desaseado de una terna de uno, el citado embajador de México en Estados Unidos, aunque se está usando con signos de maltrato profesional a dos falsos competidores más que sí tienen carrera judicial (el propio Peña Nieto ha hecho en estos días una inductiva y significativa defensa de su cuate, Medina Mora, por si alguna duda hubiera del apoyo oficial sólo a EMM).
Las prendas de EMM para ser ministro de la Corte son no sólo inexistentes sino contrarias a ese propósito. No tiene experiencia en asuntos del Poder Judicial, ha estado asociado a peligrosos intereses empresariales y políticos extranjeros a través del Grupo Carlyle, desmanteló y degradó al Cisen, fue corresponsable de represiones en Atenco y Oaxaca como secretario foxista de seguridad pública, participó en el diseño de laguerra contra el narcotráfico
a instancias estadunidenses como procurador calderonista de justicia y luego se refugió en embajadas de lujo, en Washington y Londres, de donde ahora vuelve para que Peña Nieto y Televisa lo hagan ministro y luego probablemente presidente de la Corte (ha tenido relaciones políticas y empresariales con la televisora a través de su amigo Bernardo Gómez, vicepresidente de la empresa, y de Alejandro Quintero, comercializador que entre otros clientes a promover tuvo al entonces gobernador Peña Nieto).
De visita en el Reino Unido, el mismo EPN podrá asegurar a inversionistas deseosos de entrar al negocio energético que habrá una transexenalidad controlada en áreas básicas para garantizar seguridad a esos capitales, con una procuraduría, luego fiscalía, concesionada a Televisa y una Corte en vías de ser abiertamente manejada por Peña Nieto y Televisa a través de Medina Mora. ¡Hasta mañana, mientras las protestas acompañan al mexiquense a toda gira!
Twitter: @julioastillero

