Oaxaca de Juárez, 25 de febrero
MILENIO CARLOS MARÍN EL ASALTO A LA RAZÓNLejos de reflejar genuina preocupación por animales en cautiverio, el “aseguramiento” de un centenar de ejemplares de distintas especies en el zoológico de un diputado panista en Tehuacán por parte de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente hiede a otro sucio negocio electorero de la mancuerna PRI-Partido Verde.
El propietario (Sergio Gómez Olivier) es un ferretero próspero (heredó de su padre la que hoy es la mayor distribuidora de materiales ferrosos en la región) y, ¡vaya casualidad!, luego de 17 años de satisfacer los requisitos e inspecciones tanto de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales como de la Profepa, se le presenta como alguien que maltrata y trafica a los animales en los que gasta 200 mil pesos mensuales.
Célebre atracción turística en aquella cabecera municipal, su zoológico ha logrado la más exitosa reproducción de felinos en Latinoamérica, y hasta la mismísima Profepa le ha endosado animales que tenían capos de la delincuencia organizada.
Para documentar el pesimismo: la delegada estatal de la Procuraduría milita… en el Partido Verde.
cmarin@milenio.com
EXCÉLSIOR JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ RAZONES“Ojalá estemos a tiempo de evitar la mexicanización. Estuve hablando con algunos obispos mexicanos y la cosa es de terror”. Dicen que hay palabras que hieren más que una espada. Ese es el caso del mail que el papa Franciscoenvió a un amigo en Buenos Aires, Gustavo Vera, preocupado por la creciente violencia del narcotráfico en Argentina. Y ese es el mensaje que ha molestado profundamente tanto al gobierno mexicano como al argentino, que lo calificó como irrelevante y parte, el narcotráfico, de un problema global.
La reacción de la cancillería mexicana fue más dura. En una conferencia de prensa, el secretario de relaciones exteriores, José Antonio Meade, dijo que “más que estigmatizar a México, o a cualquier otra región de los países latinoamericanos, lo que debería buscarse son mejores enfoques, mejores espacios de diálogo y mayores espacios de reconocimientos de los esfuerzos que México y Latinoamérica hacen respecto a un tema que mucho nos preocupa y que mucho esfuerzo nos ha implicado”. Agregó que el texto le generó al gobierno “tristeza y preocupación” y que incluso ha enviado una nota diplomática al Vaticano. Está bien, tienen en parte razón, pero se están equivocando por partida doble.
Primero, porque parece una sobrerreacción ante un texto del Papa enviado en un mensaje privado que no dio a conocer Francisco sino el receptor del mensaje. O sea que, aunque se hizo público, es un mensaje privado. Y segundo, y mucho más importante, porque si bien a nadie le gusta que se hable de mexicanización, como hace una década a los colombianos no les gustaba que se hablara decolombianización, son estereotipos que se usan porque reflejan una realidad y porque, como dice el Papa (y eso debería ser lo más preocupante del mensaje) efectivamente hay hechos relacionados con el narcotráfico que sencillamente son “cosa de terror”: Iguala fue un terror, pero antes lo fueron San Fernando, Ciudad Juárez, las calles de Monterrey o Michoacán. Hoy lo siguen siendo buena parte de Guerrero, del estado de México, de Tamaulipas, toda la Tierra Caliente. ¿No es de terror que se secuestre, se mate y se incinere a 43 jóvenes? ¿No es de terror encontrar fosas comunes con cientos de cuerpos o cuerpos desollados colgando de un puente? ¿No es de terror que tengamos varios secuestros diarios o que las extorsiones se cuenten por miles? No nos indignemos por el uso de una palabra, mejor indignémonos por la realidad y trabajemos intensamente sobre ella.
La mexicanización, guste o no, es un término que se viene usando para describir una realidad consistente en una presencia creciente de grupos criminales, que controlan por una violencia irracional distintas regiones del país que se disputan los criminales entre sí utilizando, a su vez, los métodos más atroces. Hay paradigmas de maldad y violencia que son inocultables y que, lamentablemente, sirven para ejemplificar situaciones. Ocurrió con la Alemania nazi, con Colombia, con Serbia, ocurre con los países azotados por el radicalismo islámico, y son también, todas ellas, generalizaciones. Lo importante es la realidad y cómo se combate. Y en México hay avances reales pero insuficientes, tanto que aunque no podemos alejarnos de esa generalización, como lo hicieron esas otras naciones. Hoy no se habla de colombianización, por la sencilla razón de que esa nación logró con un esfuerzo de años, darle la vuelta a la situación, ese es el objetivo que tenemos que tener como sociedad.
Con una diferencia notable: en Colombia se comprendió que la lucha contra el narcotráfico, la violencia y la corrupción era parte de un esfuerzo nacional donde todos tenían que participar. Y nosotros, como país, seguimos divididos y con muchos sectores que piensan que aprovechar en su beneficio los costos y beneficios que el narco, la violencia y la corrupción generan es una estrategia política viable.
Precisamente por eso, tampoco nadie tendría que indignarse porque Alejandro González Iñárritu diga que ojalá algún día tengamos los gobiernos que nos merecemos. Primero porque es un plural muy bien utilizado: muchos de nuestros gobiernos (en los tres niveles y en los tres poderes) son impresentables e inmerecidos, pero también porque en ocasiones premiamos con gobiernos o posiciones de poder a quienes lucran con esa “cosa de terror” de la que hablaba el papa Francisco.
Una última reflexión: es una muy mala estrategia de respuesta mediática pelearse con dos de los personajes más populares del México de hoy: Francisco y GonzálezIñárritu.
La democracia soy yo
Sólo Andrés Manuel López Obrador puede creer que la ocurrencia de sortear como tómbola las candidaturas es un método que ayuda a combatir la corrupción. En realidad es un método que confirma que la democracia no está en los genes del jefe de Morena: no importa quién esté en el congreso por su partido, si no le responden únicamente a él “serán arrojados al basurero”, dijo. ¿Al de Cocula, como hizo Abarca? No, al de la historia.
LA JORNADA JULIO HERNÁNDEZ LÓPEZ ASTILLEROA diferencia de Fidel Velázquez, el marrullero dirigente casi eterno de la CTM, que guardaba las formas y no exhibía riquezas, Gamboa Pascoe (nacido en mayo de 1922) es un millonario al que le gusta mostrar las delicias del dinero en abundancia. Se comporta como una especie de aristócrata del contrato de protección a empresas, un degustador de la buena vida que por desgracia debe perder horas en la atención de asuntos proletarios por lo demás tan redituables, un mercader de la fuerza de trabajo que al final de los regateos se regala compensaciones de ensueño (casimires finos, camisería de diseñador, zapatos de pieles exóticas, restaurantes de lujo, autos BMW y Mercedes Benz, residencia en el Pedregal de San Ángel, cacería, golf, así que una vez dijo a una reportera: ‘‘¿Qué porque los trabajadores están jodidos yo también debo estarlo? A mí nunca me verán descalzo ni de guaraches’’, referencia tomada de un capítulo de Los amos de la mafia sindical, de Francisco Cruz Jiménez, Editorial Planeta http://bit.ly/1w9OrnC).
El funcionamiento del actual sistema político, con sus injusticias electorales, económicas, sociales y culturales, ha tenido como pieza de suma importancia ese sindicalismo castrado, el de la CTM, la confederación soldadera del PRI, vendedora tradicional de favores a los empresarios que prefieren pagar cuotas en efectivo a los ‘‘líderes’’ para así imponer contratos desventajosos a los trabajadores que a la hora de pretender organizarse y protestar se topan con la cláusula de exclusión aplicada por los ‘‘dirigentes’’ domesticados y con el aparato de control y sanción jurídica representado por las juntas locales y federales de ‘‘conciliación y arbitraje’’. La CTM y los sindicatos y organizaciones similares han cumplido también con la función de adocenamiento del espíritu cívico y político de los mexicanos. Han ‘‘enseñado’’ durante décadas que las luchas por reivindicaciones pueden ser aplastadas con la colaboración de esos ‘‘líderes’’ que se han prestado al acarreo, la compra de votos y el fraude electoral a cambio de prebendas directas, protección solidaria al ‘‘negocio’’ de la explotación de obreros y ‘‘cuotas’’ en cargos legislativos e incluso gubernaturas.
Enriquecido abogado, que en realidad es patronal, Gamboa Pascoe, gerente en turno de la central obrera ya mencionada (antes de él estuvo el electricista de licencioso lenguaje Leonardo Rodríguez Alcaine, apodadoLa Güera), tuvo a bien ayer, al develar emocionado su propia estatua (oh, las sorpresas que da la vida), arremeter como una especie de Lady CTM contra la prole de mal gusto, asignándole así a la confederación oficialista una etiqueta de presunto sindicalismo ‘‘decente’’ (‘‘¡chusma, chusma!’’, pudo haber dicho ayer Gamboa Pascoe, en nonagenaria versión delChavo) frente a sus indeseados vecinos, los profesores en lucha que han acampado en el Monumento a la Revolución.
Como en los viejos tiempos del priísmo matraquero y bravucón, Gamboa Pascoe exaltó las presuntas bondades de la alianza entre ese sindicalismo y el gobierno en turno, adjudicando a esa conducción cetemista el que los trabajadores hayan mantenido ‘‘la paz social y laboral’’, sin comportarse como los ‘‘revoltosos y holgazanes’’ que dañan a la sociedad al cerrar y ensuciar las calles y al bloquear los accesos a aeropuertos. DeLa Güera Rodríguez Alcaine a Lady CTM. En el museo del sindicalismo vuelto estatuas.
En Iguala se realizó un acto de protesta que permitirá a los defensores mediáticos del sistema desgarrarse las vestiduras patrioteras (así sucedió en 1968, con posteriores actos de ‘‘desagravio’’ por haber colocado una bandera de huelga en el Zócalo, y con silencio y desmemoria de esos mismos ‘‘agraviados’’ luego de la masacre de Tlatelolco). Ayer en el municipio guerrerense fue desmontada una bandera nacional ‘‘monumental’’ y en su lugar colocada una pequeña, con la inscripción ‘‘43’’. No fue una falta de respeto u ofensa a la enseña oficial, sino un rechazo a las formas aparatosas que el gobierno usa para aparentar culto y respeto a un símbolo colectivo. No se ultraja la Constitución si su letra es impugnada o cambiada, ni pareciera haber reparo oficial al uso del Himno Nacional en contiendas deportivas con tufo mafioso, como sucede en peleas profesionales de box o en partidos de futbol que, se va sabiendo, pueden estar ‘‘arreglados’’ de manera corrupta. Las pretensiones espectaculares en la textilería patriótica han sido proporcionales al incumplimiento de las obligaciones de los gobernantes y al hundimiento del país. Una bandera pequeña, con el recuerdo inscrito de los jóvenes que a la nación le faltan, corresponde más a la realidad que una fallida y hueca grandiosidad telar.
Y, mientras mister Henry Peña ha enviado una iniciativa para facilitar a agentes extranjeros ciertas formas de portación de armas en territorio mexicano (iniciativa que ya fue aprobada desde hace años por miembros de la DEA, la FBI y otras oficinas gringas tan diligentes a la hora de dirigir y supervisar acciones marinas y militares en México), ¡hasta mañana, con las puertas de la casa de gobierno de Michoacán humeantes en protesta por la visita de EPN a esa ardiente entidad!
Twitter: @julioastillero
