Oaxaca de Juárez, 19 de septiembre
MILENIO EL ASALTO A LA RAZÓN CARLOS MARÍNA propósito del cacheo a menores, Carlos Caballero escribe:
Acudía yo a los juegos de futbol de aquí, mi ciudad natal, Victoria Tamaulipas, a ver jugar a los Correcaminos, e íbamos en bola con mi sobrino, en ese tiempo de cuatro años; le colgábamos una cantimplora con Bacardí, y adentro comprábamos los refrescos, cosa que desde entonces estaba prohibido en los estadios. Así, mi estimado, que los adultos sí utilizamos a los niños como mulas porque generalmente no los revisan. Ahora los tiempos y las circunstancias han cambiado, qué bien que se prevean actos que lamentar…
Distinto piensan algunos vividores de la “defensa de los derechos humanos” que se quejan del cacheo que el 15 de septiembre mujeres policías hicieron a niñas y niños que fueron llevados por adultos a la ceremonia del Grito en la Plaza de la Constitución.
A la esculcada le llaman “tentoneo” (¡vaya insidiosa exageración!), siendo tan explicable que de lo que se trató fue de reducir el riesgo de que menores fueran usados por criminales para introducir objetos eventualmente peligrosos.
cmarin@milenio.com
EXCÉLSIOR RAZONES JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZLa relación de la administración Peña con Washington no ha sido sencilla. Desde el inicio se decidió cambiar la interlocución con Estados Unidos, sobre todo en temas de seguridad: de la docena de agencias o líneas de comunicación que existían en el pasado se pasó a concentrar esa interlocución en el secretario de Gobernación (con unas líneas de contacto y operación que se mantuvieron con la Marina Armada en términos de inteligencia) al tiempo que se acotaba la capacidad de operación de elementos estadunidenses en México. La decisión no gustó en Washington, pero la administración Peña estaba convencida de que esa concentración era imprescindible para evitar la dispersión de esfuerzos, la rivalidad interna entre agencias y secretarías para coordinar las tareas y áreas de seguridad. Luego de las turbulencia iniciales la relación se estabilizó y, a nivel federal avanza sin mayores contratiempos.
La crisis humanitaria por los niños que viajan solos, sobre todo de Centroamérica a la Unión Americana, también a nivel federal ha sido tratada por el departamento de Estado y de Justicia de Estados Unidos con sus homólogos mexicanos que han servido de puente, a su vez, con Guatemala, Honduras y El Salvador, de donde provienen la mayoría de estos niños y jóvenes. La relación comercial es inmejorable.
Pero se aproximan comicios intermedios en Estados Unidos y el tema migratorio y de seguridad, como siempre, trata de ser explotado electoralmente. Las reformas migratorias están paralizadas y las promesas del presidente Barack Obama también, por lo menos hasta que pasen los comicios en noviembre. Paralizadas en el Congreso porque los republicanos han hecho del discurso antiimigrante una bandera (aunque ese voto ha sido decisivo para que perdieran las dos últimas elecciones presidenciales) y paralizadas en la Casa Blanca porque en un momento de baja popularidad del presidente Obama, éste ha sido presionado por los candidatos más conservadores del partido demócrata para que no actúe en forma ejecutiva sobre el tema porque consideran que así perderían votos.
Mientras tanto, algunos de los gobernadores más conservadores del Partido Republicano están abusando en forma irracional de la política antiinmigrante para ganar votos. Los casos más conocidos son los de la gobernadora de Arizona, Jan Brewer, con posiciones prácticamente fascistoides, y más recientemente Rick Perry, el gobernador de Texas que quiere ser candidato presidencial en 2016.
Perry ha movilizado a miles de integrantes de la Guardia Nacional en la frontera de Texas con México argumentando que existe una crisis de seguridad. Al reclamo por la medida unilateral efectuada por el gobierno de México, Perry ha respondido con una carta al presidente Peñaacusando a nuestro país de ser el responsable de esa movilización por no saber controlar la seguridad fronteriza.
Perry y el Partido Republicano han insistido en que ante la supuesta falta de control en la frontera por México podrían ingresar terroristas para cometer actos violentos en su país. Lo trataron de demostrar exhibiendo un video de un actor disfrazado de Osama Bin Laden, que supuestamente está cruzando a pie una parte desprotegida de la frontera. No es un secreto que existen espacios, en una frontera de miles de kilómetros, para cruzarla ilegalmente, pero lo que no se dice es que México y Estados Unidos han desarrollado muchos mecanismos de inteligencia y control de información que han impedido la operación de ese tipo de grupos terroristas en la frontera y en cualquier lugar del país. Desde los atentados del 11-S en 2001 hasta hoy no ha habido ni un solo caso documentado de que grupos terroristas hayan utilizado a México como base de operaciones contra Estados Unidos.
No deja de ser paradójico que quienes sí han realizado o intentado atentados han ingresado a Estados Unidos por Canadá o por sus principales aeropuertos, y suelen tener residencia en regla y son, más allá de su origen árabe, ciudadanos alemanes, británicos o sauditas, como muchos de los principales dirigentes del Estado Islámico o de Al Qaeda.
Lo que es un hecho, es que mientras proliferan en Texas grupos paramilitares para cazar inmigrantes y se despliega la Guardia Nacional, allí viven muchos de los delincuentes que operan de nuestro lado de la frontera, y ninguno de ellos es detenido. En Texas están los principales depósitos de la droga que ingresa a la Unión Americana y que desde allí se distribuyen a todo el centro y Costa Este del país y tampoco esos depósitos son encontrados por tantos militares y paramilitares desplegados por el gobernador. Buena parte del dinero del crimen organizado se lava precisamente en ese estado, entre otras razones por su peculiar régimen fiscal. Y la mayor parte de las armas que alimentan a la delincuencia en nuestro país se compran y trafican por armerías texanas. Vale la pena recordarlo hoy, que el presidente Peña llega a Nueva York.
LA JORNADA ASTILLERO JULIO HERNÁNDEZ LÓPEZDe todo hay, ciertamente, en esa irrupción infractora y delictiva. Desde la angustia de quienes se han quedado sin satisfactores básicos ni infraestructura comercial para cubrirlos, hasta el revanchismo rapaz que ve la oportunidad de alzarse en la crisis con cuanto le es posible, pasando por las bandas de encapuchados que plenamente organizadas atacan casas, comercios e instalaciones hoteleras. Del hambre sin expectativas inmediatas de solución al desahogo de resentimientos motivados por la brutal desigualdad económica y al salto oportunista de grupos de delincuencia organizada. Formas disímbolas de autodefensa y agresividad, en un contexto propicio para esas expresiones.
Saqueo a imagen y semejanza de lo que cotidianamente realiza una porción importante de la clase política y la burocracia gobernante. Abiertamente, cada vez con menos pudor, se toman decisiones, se anuncian planes y se hacen nombramientos que corresponden a esquemas de depredación de la riqueza colectiva para favorecer a los grupos dominantes. Ese ejemplo constante de impune pillería de altos vuelos ha deshecho lo que quedara de ética y civismo, de tal manera que las explosiones de sentimientos sociales negativos quedan encuadradas en esa generalizada descomposición nacional. Los cabos o, dicho de otra manera, los extremos, se tocan.
Ya antes había tocado el caso Tlatlaya la agencia Ap y ahora lo ha hecho la revista mensual Esquire(bit.ly/1BNMktR ). Según versiones de supervivientes, el Ejército Mexicano habría ejecutado a 21 jóvenes (aunque el total de muertos fue de 22) en esa población del estado de México, cercana al municipio de Arcelia, en Guerrero. Los asesinados, a quienes se consideró miembros de una banda del crimen organizado, habrían disparado contra militares y, en respuesta, fueron acribillados, aunque testimonios e indicios recabados por periodistas apuntan a que se trató de virtuales fusilamientos. A contracorriente de esas publicaciones, el columnista Juan Ibarrola (cuyos análisis suelen tener cercanía con los del alto mando militar mexicano) publicó en Milenio una versión (‘‘Tlatlaya: lo que verdaderamente pasó’’) adversa a los reportajes hechos por extranjeros y a Human Rights Watch (bit.ly/1qP7KV6 ). Ibarrola termina así su escrito: ‘‘Por qué quieren confundirlo todo. Los 22 de Tlatlaya eran delincuentes’’.
Tres décadas atrás se publicó el primer número de un diario hecho por periodistas que deseaban dar voz mediática a quienes no la tenían y hacer un periodismo sin sujeción a dueños empresariales o a entendimientos corruptos con los poderes. Su financiamiento provenía de la sociedad, que había comprado solidariamente acciones para conjuntar un fondo de arranque. Su primer director fue Carlos Payán Velver y le sucedió la actual directora, Carmen Lira Saade.
A la distancia puede verse en sus páginas el transcurrir de los acontecimientos más importantes de la nación y el mundo pero, en especial, el desarrollo de las principales luchas políticas y sociales de nuestro país, con su información, análisis y contexto. Ya se ha dicho otras veces, pero en esta fecha conmemorativa no está de más recordar el hecho de que México no podría entenderse por completo sin la diaria aportación jornalera, que suele recuperar y potenciar mucho de lo que en otros espacios no es adecuadamente valorado o que abiertamente es ignorado o distorsionado.
Los 30 años de vida de La Jornadahan sido posibles gracias a la unidad y entrega de la comunidad de directivos, reporteros, fotógrafos, articulistas, editores, talleristas, distribuidores y personal administrativo. Pero, sobre todo, por la comprensión y apoyo de sus destinatarios, el público lector que ha acompañado este desenvolvimiento periodístico que ha contrastado con esquemas de control mediático sostenidos por gobiernos de diversas siglas. En las circunstancias difíciles que vive el país es absolutamente necesaria la existencia de medios que informen con amplitud de lo que sucede y que con sus plumas ayuden a entender lo que va sucediendo. Hoy, como 30 años atrás, La Jornada tiene un camino por recorrer, y así lo va haciendo. Valga un brindis, así sea virtual, con los jornaleros de ayer y hoy, y sobre todo, con los lectores y con la parte de la sociedad que lucha diariamente por informarse, por entender y por actuar. ¡Salud, y muchos años más, Jornada sin la cual este México no podría entenderse!
Y, mientras el coordinador de los senadores panistas, Jorge Luis Preciado (estrella de varios escándalos de los que ya van siendo distintivos entre los maderistas encumbrados), anuncia que ahora sí no habrá más idilio entre el partido de blanco y azul y el PRI (luego que las reformas deseadas por Los Pinos fueron aprobadas), pues no les cuadra tanto golpeteo contra distinguidos miembros del PAN (como el gobernador de Sonora), ¡feliz fin de semana, con Barack Obama haciendo un falso gesto amistoso al postular a una abogada descendiente de mexicanos, María Echaveste, para que sea embajadora de la Casa Blanca en México, lo que no significa que cambie la política obamista de deportación de indocumentados y de escamoteo de una verdadera reforma migratoria (así como el color de piel de Obama tampoco significó mayor cambio real en la conducción de Estados Unidos conforme a los intereses que realmente dominan la política de aquel país)!
Twitter: @julioastillero