Oaxaca de Juárez, 26 de septiembre
MILENIO LA HISTORIA EN BREVE CIRO GOMEZ LEYVAEn frío, suena muy bien, solidario, democrático, que México envíe soldados y servidores públicos a reforzar las tareas de paz de las Naciones Unidas. Pero inevitablemente busqué el artículo que Mario Vargas Llosa publicó días después de los atentados de julio de 2005 en Londres. Como en Madrid un año antes, los terroristas eligieron como blanco privilegiado las estaciones de Metro.
“En una estación subterránea, la mortandad puede ser complementada con dosis abrumadoras de pánico, porque, además de hacer correr mucha sangre, el mártir rebozado en explosivos camino al Paraíso consigue el caos, la confusión y el desvarío de la gente común y corriente, además, por supuesto, de una espectacular publicidad”, escribió. “Los cerebros que maquinan estas operaciones funcionan con una lógica implacable, pues el odio inconmensurable que los guía, contrariamente a la creencia de que las pasiones nublan la razón, no está reñido con la inteligencia, con una lucidez helada, luciferina”.
El enemigo global de la paz y la democracia ya no es el anarquista, el comunista, ni siquiera el genocida bananero. En las últimas semanas hemos atestiguado la luciferina consistencia de los terroristas islámicos que decapitan sin discernir entre un soldado y un periodista, un turista y un ser humano.
Estoy con la propuesta expresada por el presidente Peña Nieto de sumar a México a las fuerzas de paz de la ONU. No al costo de un Atocha o un King’s Cross en el Metro Balderas. Nuestros políticos deben pensar muy bien los cómos. Porque las premisas de hace 60, 20, diez años, no son las de hoy.
EXCÉLSIOR RAZONES JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZAlguna vez escribimos aquí que Gustavo Madero actúa en el PAN de una forma muy similar a como lo hizo Andrés Manuel López Obrador en el PRD. No se trata de una afirmación peyorativa. Más allá de evidentes desacuerdos en muchísimos terrenos, nadie puede negar que López Obrador es un animal político, un hombre que suele lograr lo que se propone y que está mucho más interesado en alcanzar sus objetivos que en los métodos para lograrlo. Pero fue así que, siendo subestimado muchas veces como una figura que no podía tener un alcance nacional por su origen, sus limitaciones de formación o su forma de hacer política, terminó siendo presidente de su partido, jefe de gobierno capitalino y candidato presidencial en dos ocasiones. Y en todos esos casos, cuando parecía que se derrumbaba ante fuerzas mucho más poderosas, dentro y fuera de su partido, logró salir adelante. Creo que esa suerte se le acabó desde que decidió emigrar del PRD y fundar Morena, pero con un tipo como López Obrador nunca se sabe.
Madero tiene algunas características similares a López Obrador, pero dos me parecen las más importantes: primero, antes y ahora, ha sido subestimado por muchos de sus adversarios, externos pero sobre todo internos. Y segundo, todos los objetivos que se ha puesto en los últimos años los ha alcanzado, sobrellevando incluso la abierta y recíproca animadversión de un presidente de la república, Felipe Calderón, que, paradójicamente (¿recuerda usted la fábula de Cuauhtémoc Cárdenas yLópez Obrador?) fue quien lo llevó a coordinador del Senado y luego a presidente del partido, aunque (otra vez la similitud CCS y AMLO) cuando crecieron sus aspiraciones Calderón le trató de quitar el apoyo, pero ya no pudo evitar que fuera dirigente ni tampoco el enfrentamiento que sobrevino desde entonces.
Todo esto viene a cuento porque el martes Gustavo Madero dará, si no hay cambios imprevisibles, otro paso en la búsqueda de un objetivo que se ha propuesto desde tiempo atrás: buscar la candidatura presidencial de su partido para 2018. El martes, Madero pedirá licencia como presidente del partido, para buscar la diputación federal del PAN el año próximo. La decisión fue detonada por las declaraciones de MargaritaZavala, confirmando que buscará también una diputación, que sin duda logrará y que la pondrá en la línea de buscar, si lo desea, la candidatura presidencial en los comicios de 2018. Para eso, además de la diputación es importante lograr la coordinación del grupo parlamentario. Y en ese camino se enfrentarán Madero y Margarita.
¿Qué sucederá en el PAN? Se quedará como presidente interino del PANRicardo Anaya, el joven secretario general del partido (¿eso significará que ya no buscará la candidatura de Querétaro para dejarle el camino abierto al senador Francisco Domínguez?) y existiría un compromiso interno de que Ricardo no utilizará sus atribuciones para cambios en la dirección de los grupos legislativos o en la estructura del partido, por lo menos mientras se procesa la precandidatura de Madero.
Mientras Margarita y Madero se aprestan para esa lucha sorda pero real de cara al futuro, el hermano de Margarita, Juan Ignacio Zavala, decidió ayer renunciar al PAN en el que había militado 23 años. JuanIgnacio Zavala es, con mucho, el mejor comunicador y uno de los mejores operadores que he conocido dentro y fuera del PAN. Amigo desde muchos años atrás, más allá de cualquier vicisitud política, pocos valores son más destacables en Zavala que su congruencia y sus convicciones, en la vida y en lo que fue su militancia. Será un duro golpe para el PAN no tenerlo en sus filas. Pero muy probablemente, éste ya no era, no es paraJuan Ignacio, ni el momento ni la coyuntura para permanecer en el PAN. Hace mucho, como él mismo dijo, que no está de acuerdo con casi todo lo que hace el que fue su partido. Y cuando eso ocurre, en la política y en la vida, hay que dar la vuelta a la hoja y dejar las cosas atrás. Le irá muy bien, porque pocos son tan capaces y auténticos.
Castro y la nueva Nueva Alianza
Hoy los delegados se reunirán en el Consejo Nacional de Nueva Alianza para eligir a los miembros de su asamblea que el sábado designará a su nueva dirigencia. Todo indica que Luis Castro será reelecto como presidente de un partido, que ya no será el mismo si logra imponer su proyecto: se reagruparán en Nueva Alianza muchos grupos, desde el deRené Arce hasta personalidades como Gabriel Quadri; seguirán teniendo una relación política estrecha con el magisterio, pero ya no tendrán dependencia con el Sindicato. Se renovarán cuadros, líneas, serán mucho más liberales y más abiertos a grupos sociales y alianzas partidarias. El modelo se probará en muchas partes, pero en pocas será tan importante como en Iztapalapa. Es una buena noticia para el sistema de partidos. Y el fruto de un trabajo muy complejo, con muchas ataduras, exitoso, que desarrolló Castro al frente de NA.
LA JORNADA ASTILLERO JULIO HERNÁNDEZ LÓPEZEl IPN, según su propia página de Internet ( ), fue concebido como ‘‘un motor de desarrollo y espacio para la igualdad apoyando, por una parte, el proceso de industrialización del país y, por la otra, brindando alternativas educativas a todos los sectores sociales, en especial a los menos favorecidos’’. Tales propósitos y proyectos están en desventaja en estos momentos sepultureros del ideario y la obra de la mencionada Revolución. La administración federal en turno es abiertamente contrarrevolucionaria, con semejanzas notables con las peores facetas del porfirismo. La modernización reformista de Peña Nieto busca privilegiar los intereses extranjeros, sobre todo en áreas como las energéticas, y no desea generar cuadros profesionales nacionales si sabe que el control de las principales áreas productivas irá quedando cada vez de manera más abierta en manos foráneas. Tampoco le mueve alguna idea de reivindicación o tutelaje de las clases populares, sino el crudo predominio de las élites.
Convencido de que está en presencia de extraordinarias condiciones políticas y sociales que le permiten empujar e imponer iniciativas que anteriores ocupantes de Los Pinos no pudieron llevar adelante, Peña Nieto (cada presidente de la República ha sido el jefe político real en el IPN, nombrando o removiendo a sus directores, aunque el proceso formal lo realicen los órganos formales de ‘‘gobierno’’ de ese instituto que ni autonomía tiene) podría ver materializado lo que intentó en su periodo Felipe Calderón (durante su gestión fue nombrada la actual directora del IPN, Yoloxóchitl Bustamante) una forma de desmantelamiento del Politécnico, maniobras de nomenclatura devaluatoria para expedir títulos de ‘‘técnicos superiores’’ y una serie de arreglos a los planes de estudio pensados en función de los intereses empresariales y no de los de la nación.
Flor Goche (@flor_contra, en Twitter) escribió en la revistaContralínea, casi cuatro años atrás (el 7 de noviembre de 2010), lo que en esos tiempos del calderonismo se cocinaba y que coincide con lo que ahora se ha aprobado: ‘‘Considerar ‘usuarios de servicios educativos’ a los alumnos, reconocer los estudios parciales mediante ‘certificados de competencias técnicas’ o ‘títulos de técnicos superiores’ y promover la migración de los estudiantes más talentosos, son algunas de las reformas en puerta en el Instituto Politécnico Nacional’’. Desde aquel 2010 se apuntaba que ‘‘desmantelar al Instituto Politécnico Nacional (IPN) para convertirlo en un centro privado de capacitación técnica al servicio de las trasnacionales es el verdadero objetivo del Proyecto de Reglamento General de Estudios (PRGE) impulsado, desde mayo pasado, por la actual administración politécnica a cargo de Yoloxóchitl Bustamante Díez, concluyen profesores y estudiantes de esta institución educativa’’ ( ).
A pesar de la larga historia de divisionismo, infiltración y amedrentamiento contra las movilizaciones estudiantiles, el reglamento interno aprobado este miércoles por el consejo consultivo del IPN provocó marchas, protestas y paros de actividades en el Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos (Cecyt-10) Carlos Vallejo Márquez; en la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura (ESIA), Unidad Zacatenco; en la Unidad Profesional Interdisciplinaria de Ingeniería y Ciencias Sociales y Administrativas (Upiicsa), y en la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (ESIME), Unidad Zacatenco, según un comunicado de prensa extrañamente titulado ‘‘Posicionamiento del IPN ante los acontecimientos registrados en esta Casa de Estudios’’.
Los innombrables ‘‘acontecimientos’’ llevaron a las autoridades del instituto a remarcar (a la defensiva o con aire de culpabilidad) que ‘‘el IPN es y seguirá siendo una institución educativa pública, del Estado mexicano, comprometida con el mejoramiento de la calidad de vida de los mexicanos y la equidad social fincada en el desarrollo socio-productivo de México’’ (). Ya no se habla de ‘‘los postulados de la Revolución Mexicana’’, la ‘‘igualdad’’, las alternativas educativas especialmente dirigidas ‘‘a los menos favorecidos’’ u otras antiguallas parecidas, sino de la muy competitiva y empresarial ‘‘equidad social fincada en el desarrollo socio-productivo’’.
Las protestas en las que participan estudiantes, profesores y personal administrativo crecían ayer frente a autoridades politécnicas que pretendían hacer guiños de arreglo al mencionar que el nuevo reglamento interno fue ‘‘aprobado’’, pero no entrará en vigor hasta que sea publicado en la gaceta de la institución. Al mismo tiempo, la directora Bustamante hacía declaraciones con tufo diazordacista, hablando de ‘‘manos externas’’ tras las protestas: ‘‘Yo veo algo extraño en este movimiento, una estrategia muy bien argumentada y organizada para crear las inquietudes que saben que prenden en los muchachos y que han tomado como pretexto un problema académico que ya no existe para querer parar las escuelas’’. En ese contexto hubo amenazas de dar de baja a alumnos que participen en una marcha sabatina anunciada.
En otro tema, interesante lo que plantea Amayrani Salazar (@mayi_sal, en Twitter): ‘‘Han pasado más de cien años de historia fílmica estadunidense y jamás, como ahora, se registró un cambio de ánimo (propagandístico) tan abrupto, en relación con otro país. Hollywood va transformando, o mejor dicho, corrigiendo, el paradigma mexicano que en sus películas difundió por décadas. Y en algunos casos, no sólo enmendando estereotipos, ¡sino hasta promoviendo la cultura mexicana!’’ (). ¡Feliz fin de semana!
Twitter: @julioastillero