Oaxaca de Juárez, 19 de marzo
MILENIO CARLOS MARÍN EL ASALTO A LA RAZÓNLo que la reportera Fanny Miranda publica en estas páginas corrobora lo expuesto aquí en su oportunidad: que el atentado de la delegada de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente en Tehuacán, Puebla, para cerrar el zoológico El club de los animalitos, es una marranada en la que participan la autoridad (que se supondría políticamente neutral) y el Partido Verde Ecologista de México para ganarle posiciones al Partido Acción Nacional.
En este caso van contra el fundador y propietario del parque (desde hace 17 años), el rico empresario Sergio Gómez Olivier (“verdugo” al que tigres y leones que “maltrata” lamen la mano), quien sufre las consecuencias de ser hoy diputado del PAN.
La maniobra es operada por la delegada de la Profepa en esa cabecera municipal y una diputada local, ambas del Verde, alcahueteadas por el subsecretario Alejandro del Mazo, diputado con licencia por… ¡el Verde!
“Maltrato a los animales” es la patraña que arguyen estos “ambientalistas”.
Idéntico pretexto con que el PVEM impulsó la muerte del circo en México.
cmarin@milenio.com
EXCÉLSIOR JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ RAZONESEn el periodismo uno no puede, no debe, trabajar en una empresa en la que siente que su actividad profesional no es valorada o donde no puede coincidir con las grandes líneas editoriales o los intereses que esas empresas representan. Porque no nos engañemos: todos los medios están manejados por empresas que tienen diferentes líneas editoriales e intereses, y en eso no hay una sola excepción, se presenten de derecha, de izquierda o de centro, priistas, panistas, perredistas o lopezobradoristas. Uno de los capítulos más delicados en el trabajo cotidiano de los medios es lograr esa combinación entre comunicadores y empresas. Partiendo de un principio: si no se está de acuerdo con la empresa de comunicación, con sus intereses o su línea editorial, uno es quien debe irse.
En el caso de Carmen Aristegui lo que desconcierta es la forma en la que Carmen se quiere aferrar a un espacio y a una empresa que ella no quiere y donde tampoco la quieren. Conozco a Carmen desde hace muchos años, si mal no recuerdo desde que ella comenzaba a cubrir algunos espacios en Imevisión y en Radio Educación, y yo trabajaba en el viejo unomásuno. Años después coincidimos en MVS, desde 1995 hasta el 99, cuandoCarmen, Javier Solórzano y Pedro Ferriz de Con se fueron de esa empresa para asociarse con los hermanosFernández. Antes, en 1996, Carmen y Javier habían prologado mi primer libro, llamado Desestabilización.
La alianza empresarial, porque los tres eran accionistas, dePedro, Carmen y Javier, se rompió poco después de queGrupo Imagen comprara las estaciones de radio a los hermanos Fernández. Carmen y Javier renunciaron aImagen hace once años. El año pasado, renunció Pedro. En el camino Carmen ha estado en Televisa, donde no se fue en buenos términos y había regresado a MVS luego de una sonada ruptura en W Radio. Sigue en CNN y en Reforma, y cuenta con un portal de Internet muy visto, Aristegui Noticias.
Por lo tanto, no es verdad que Carmen no tenga espacios en los medios o que éstos se le hayan cerrado. Lo que es verdad es que por lo menos desde el año 2000 su relación con los propietarios de los medios en los que ha trabajado ha sido sencillamente mala: en todos (Televisa, Imagen, W Radio, MVS) ha salido en medio de conflictos.
No conozco al detalle todos los casos y seguramente en alguno o varios de ellos Carmen pudiera tener la razón. Pero más allá de eso me parece que en ella, como ha ocurrido en otros casos en radio, prensa y televisión, existe una confusión esencial: los comunicadores hacen, hacemos, un medio de comunicación, pero no somos los dueños de ese medio. Y siempre existen diferencias de opinión, de intereses, de lecturas, pero es en ese trabajo cotidiano donde medio y comunicador definen su coexistencia, que recordemos, además, está marcada por una contraprestación: uno pone a disposición de la empresa, de lectores o auditorio, su poco o mucho talento, capacidad e información, y la empresa paga un salario y pone a disposición del comunicador espacios y equipos. Si no pueden ponerse de acuerdo, si no logran equilibrar opiniones e intereses, simplemente deciden caminar cada uno su propio camino.
Carmen, como ha ocurrido en otros casos, está confundiendo su propia capacidad y su valor, indudable, en el mercado laboral, profesional y periodístico, con el de una empresa que no tiene la obligación de coincidir con ella. En un proceso, además, que lleva años de desencuentros mal resueltos.
Carmen no está fuera de los medios: hoy continúa en CNN, en Reforma, en su propio portal y se le abrirán otros espacios porque tiene talento, pero salvo en los medios que sean de su propiedad tendrá que asumir que sus intereses tendrán que conciliarse con los de la empresa para la cual trabaje. Como cualquier trabajador. Carmen lo sabe tan bien que no asoció a CNN con Méxicoleaks, la iniciativa que desencadenó la ruptura entre Aristegui y MVS. Méxicoleaks no es sólo una iniciativa social, también es parte de empresas (o de ONG’s que trabajan como empresas, con sus propios recursos e intereses): el problema no fue simplemente sumarse a una iniciativa periodística comprometiendo recursos y equipos de MVS, sino que se firmaron acuerdos con Free Press Unlimited y Associated Whistleblowing, con sede en Ámsterdam, como parte de esa asociación. Ninguna empresa, de comunicación o de cualquier ámbito, hubiera aceptado que se firmaran acuerdos en su nombre sin su autorización. Y si todo no hubiera sido parte de una relación que ya estaba rota desde hace mucho tiempo, simplemente se hubiera resuelto con una disculpa de la conductora, que fue la que, en ese caso, evidentemente se equivocó.
Le tengo aprecio a Carmen Aristegui desde siempre. No coincido con su línea editorial de los últimos diez años, pero tiene todo el derecho del mundo a ejercerla, como toda empresa de cuidar sus intereses. El suyo con MVS es un conflicto entre particulares, no de libertad de expresión.
LA JORNADA JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ RAZONESpuenteslaborales que diluyen la causa a conmemorar, sino, marcadamente, por pretender la reivindicación de gestas traicionadas, de proyectos nacionales devueltos al poder de los consorcios extranjeros, de riqueza nacional convertida en botín a repartir entre altísima burocracia cada vez más pillada en corruptelas y los grandes capitales nativos y foráneos tan ansiosos por sacrificarse en la retoma de los energéticos mexicanos, sobre todo del petróleo.
Retórica de ironía sublevante en tierras tabasqueñas donde el Primer Teleprompter del País desgranó un discurso de optimismo sin sustento, de presuntas mejoras reformistas aunque los trabajadores sindicalizados y eventuales advierten tormentas, de supuestos fortalecimientos del interés nacional cuando están por entrar a tomar posesión las legiones empresariales extranjeras, de buena cara discursiva ante los malos tiempos por todos tan a la vista. Difícil seleccionar una frase más contrastante con la realidad. Acaso la que se repite como cantaleta de conjura aunque los fantasmas ya están aquí: el petróleo, reiteró Enrique Peña Nieto, es y seguirá siendo patrimonio de todos los mexicanos
(cuando comenzó su plan privatizador, el mexiquense aseguraba que no se vendería ni un tornillo de Pemex. Ahora está claro que los tornillos siguen a salvo, pero lo esencial, lo fundamental, ya está en proceso de remate). O la declaración gravemente irónica (el tecleador batalla con los sinónimos y elude un calificativo más adecuado) de queestá surgiendo un nuevo Pemex, más fuerte, más moderno y más competitivo
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Dizque celebración en la que el principal orador, EPN, se atrevió a plantear que Pemex debe ser blindado contra la delincuencia organizada, mientras a su lado se pavoneaba el impune líder sindical de derroches multimillonarios, Carlos Romero Deschamps, y entre la aplaudidora audiencia se mezclaban sus émulos seccionales, así como los altos funcionarios actuales de la empresa petrolera mexicana que históricamente ha sido saqueada mediante contratos y convenios porcentualmente beneficiosos para los otorgantes y para los empresarios
sabidamente predispuestos a salpicar
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Peña Nieto tuvo otros detalles significativos. Antes de leer su texto oficial entregó reconocimientos a los secretarios de la Defensa Nacional y de la Marina, general Salvador Cienfuegos y almirante Vidal Francisco Soberón, respectivamente, por la salvaguarda
del petróleo y del patrimonio nacional. Ante eventuales protestas sociales por la cesión petrolera en curso, esas fuerzas armadas tendrían relevante papel de contención, de salvaguarda
de los términos de los convenios legalmente establecidos con inversionistas locales y extranjeros. El ocupante de Los Pinos también recordó que está a discusión en el Congreso una propuesta para castigar de manera severa
el robo de combustible. Durante décadas se produjo casi sin contratiempo ese mismo saqueo, cuando el perjuicio era exclusivamente para el Estado mexicano, pero ahora que las mermas serían para los nuevos dueños particulares, la ordeña de ductos hasta ahora tan sospechosamente generalizada será perseguida y castigada, terroristas quienes se atrevan a esas descortesías.
Al leer aquí el extraño caso de los ocho ganadores en la segunda etapa de un concurso de la Secretaría de Relaciones Exteriores en el que ni siquiera habían aparecido en la primera fase eliminatoria (¿dónde quedó la placita diplomática?), el lector Rafael Concha Zurita compartió con esta columna sendas cartas que meses atrás envió a los titulares de la Semarnat y de Hacienda (sin recibir cuando menos acuse de recibo) para denunciar evidentes maniobras de facciones burocráticas que simulan competencia libre cuando tienen todo arreglado para que sus favoritos se queden con cargos directivos.
Después de conocer una invitación abierta a concursar por la dirección de administración de parques ecológicos y viveros de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, el interesado buscó la bibliografía indicada
en la convocatoria y se puso a estudiar. El 25 de noviembre del año pasado viajó a la ciudad de México para presentar el examen de conocimientos pero, para sorpresa mía, la mayoría de las 40 preguntas estaban enfocadas al reglamento de la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público
(aunque la convocatoria no mencionaba dentro de las funciones a cumplir nada relacionado con adquisiciones, licitaciones, tiempo de publicación de convocatorias y temas de esta ley). Sólo hubo una pregunta referente a la Constitución, ninguna sobre las responsabilidades administrativas de los servidores públicos ni sobre transparencia y acceso a la información. Nada sobre el clasificador por objeto del gasto, la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, ¡ni de la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente!
Uno de los participantes arrasó a los competidores, pues logró 98 por ciento de respuestas positivas y se quedó con el cargo. El secretario Juan José Guerra Abud ni una contestación rutinaria dio a la denuncia.
Tampoco hubo respuesta de Luis Videgaray a la carta del 15 de enero del presente año en la que Concha Zurita se quejaba del concurso para una dirección general adjunta de programación e integración presupuestal. Desde meses atrás, Elsa Rebollar Plata ocupaba el cargo para el cual se requerían créditos académicos en ciencias sociales y administrativas, así como en ciencias sociales y exactas. El 29 de octubre de 2014 se incluyó en los niveles de estudios solicitados la carrera genérica de computación e informática. Rebollar Plata es licenciada en ingeniería y computación. Ganó y ocupa el cargo en el que ya estaba, según el texto del lector, que califica de marranadas
lo que ha visto en esos concursos
predestinados. ¡Hasta mañana, con la CNTE desconociendo a alguien apellidado Chuayffet!
Twitter: @julioastillero

