Oaxaca de Juárez, 9 de noviembre
LA JORNADA
ASTILLERO
JULIO HERNÁNDEZ LÓPEZ
A pesar de las difíciles condiciones políticas del país en general, y del desaliento y división que se han inducido en espacios tradicionalmente críticos y participativos como ha sido la UNAM, el freno a la llegada de Alcocer, quien era subsecretario de relaciones exteriores hasta hace unos cien días, ha sido un triunfo para las corrientes progresistas, a pesar de que la polarización entre quienes impulsaban a Alcocer, y quienes lo hacían en favor de la bióloga Rosaura Ruiz, permitió al grupo de los médicos Juan Ramón de la Fuente y Narro Robles instalar a un tercer colega en línea consecutiva en ese cargo cuya relevancia va más allá de lo administrativo y académico y se instala en los terrenos de la gobernabilidad y la seguridad nacional.
El oftalmólogo Enrique Luis Graue Wiechers tiene suficientes cartas credenciales para acceder a la emblemática torre principal de Ciudad Universitaria. Su historial como médico es notable y ha servido a la UNAM en diversos cargos y representaciones, sobre todo como director de la Facultad de Medicina. Sin embargo, en términos políticos, su ruta anunciada es la de la continuidad de lo hecho hasta ahora por el grupo de De la Fuente y Narro, quienes han mantenido una alianza política y declarativa con los grupos gobernantes del país y, en consonancia con ese gobiernismo, aunque sin mucho éxito, han aspirado a ocupar otras posiciones de poder, con la Casa de Estudios como plataforma de lanzamiento y capital de negociación.
Es una ironía de larga duración que De la Fuente, enviado por Ernesto Zedillo como bombero universitario, posteriormente no haya podido formalizar ninguna de las múltiples candidaturas para las que ha sido mencionado por diversos partidos y personajes y en diversas circunstancias, siempre bien calificado y tomado en cuenta justamente por su buen desempeño profesional y la aceptación que tiene entre buena parte de la sociedad. Narro, a su vez, y vista su buena relación con Los Pinos, ha sido mencionado con insistencia como inminente secretario, ya fuera de educación o de salud. Ya se verá si Narro encuentra acomodo en la cartera ocupada por Mercedes Juan López después del próximo 17, cuando tomará posesión su sucesor, o en algún otro cargo que tenga verdadera relevancia, o será afectado por el mal fario de su antecesor, De la Fuente, quien, por lo pronto, parece tener ahora, con Graue, un ratificado posicionamiento grupal para intentar una candidatura presidencial independiente o ciudadana en 2018.
De la academia, aunque con experiencia partidista en el Partido Revolucionario Institucional, sobre todo en el equipo de Luis Donaldo Colosio, saltó Agustín Basave Benítez a una candidatura externa
a diputado federal por el Partido de la Revolución Democrática y, luego de afiliarse a ese partido hace poco más de setenta días para quedar en negociadas condiciones de ser electo como dirigente nacional, este fin de semana se cumplió tal implante programado por las corrientes dominantes del perredismo con la esperanza de generar nuevos bríos en un cuerpo partidista con diagnósticos altamente negativos.
Tras la construcción de este liderazgo de importación han estado Carlos Navarrete y Guadalupe Acosta Naranjo, quienes se han distanciado de Jesús Ortega y Jesús Zambrano (Acosta Naranjo renunció silenciosamente a Nueva Izquierda en marzo pasado). A pesar de los reacomodos de las corrientes en la nueva realidad perredista, ese formato de segmentación facciosa se volcó aparatosamente en pro de la postulación del neoleonés Basave, a tal grado que el ex diputado Fernando Belaunzarán obtuvo tan sólo tres votos, de 304 posibles, contra 295 para el ex profesor de la Universidad Iberoamericana que en uno de sus primeros posicionamientos pareció apostar a quedarse en unas alturas desérticas si cumple su anuncio de propiciar que los corruptos y los delincuentes sean expulsados de esas filas de negro y amarillo.
Como en el caso del rector electo, Grau, en el análisis de las perspectivas de Basave al frente del PRD han de tomarse en cuenta las circunstancias de la llegada al poder (la antidemocrática Junta de Gobierno, en la UNAM; las corrientes internas como votos determinantes, en el sol azteca) y el predominio estructural de grupos que pretenden la continuidad de sus privilegios e intereses, por encima de la personalidad específica de quienes hubieran puesto al frente por razones tácticas.
Los tres principales partidos del país han hecho ya cambios con la mirada puesta en 2018: en el PRI, un Manlio Fabio Beltrones que trabaja en pro de su propia candidatura; en el PAN está el joven Ricardo Anaya, presuntamente renovador, y en el PRD ha quedado un personaje con buena calificación personal. ¿Quién dirigirá ahora Morena? ¿Abiertamente el propio López Obrador? Recuérdese que en un rápido movimiento, en el contexto de la batalla que se libra contra Miguel Ángel Mancera y el PRD, Martí Batres pasó del timón nacional simbólico al más operativo del Distrito Federal, con Bertha Luján asumiendo de manera provisional el mando en tanto se realiza la elección interna.
Y, mientras en Los Pinos cuentan los días para la llegada del palacio flotante, ¡hasta mañana, con la PGR insistiendo en que sí ha cumplido o va a cumplir recomendaciones de la CNDH sobre Iguala!
Twitter: @julioastillero
PUNTOPORPUNTO
EXPEDIENTE POLÍTICO
JOSÉ CONTRERAS
El PRI decidió que la Medalla de Honor Belisario Domínguez, máxima presea que el Estado otorga a un mexicano ilustre, le sea entregada este año al empresario multiusos Alberto Bailleres.
Recibirá esa medalla de honor el segundo hombre más rico de México, dueño de El Palacio de Hierro, de la minera Peñoles y de otras muchas empresas, cuya fortuna ha crecido a lo largo de varias décadas gracias a su acercamiento con nueve presidentes de la República, siete de ellos priistas.
No es intención de quien esto escribe descalificar a Bailleres por su exitosa actividad empresarial ni por su condición deburgués. Hacerlo sería absurdo. La guerra fría terminó hace varios años.
De lo que se trata es de exhibir la forma en que el Senado, empujado por el partido en el poder, vulnerará el espíritu de laMedalla de Honor Belisario Domínguez al ser otorgada a alguien que no la merece.
El decreto presidencial por el cual fue creada la presea indica que ésta será entregada en octubre de cada año a los mexicanos “Que se hayan distinguido por su ciencia o su virtud en grado eminente, como servidores de nuestra Patria o de la humanidad.”
Tradicionalmente aunque con algunas excepciones, la presea ha sido entregada a lo largo de más de 50 años a mexicanos que se han distinguido por sus aportaciones a la ciencia, a las artes, a la educación y al desarrollo democrático.
Habría qué preguntarse qué méritos tiene el empresario Alberto Bailleres como para considerar que ha servido a la patria “en grado eminente” con “su ciencia y su virtud”.
A menos que el PRI y sus comparsas piensen que acumular riqueza, vivir en la extrema opulencia, y asumir un comportamiento tendiente a la creación de monopolios, sea contribuir “con ciencia y virtud” al engrandecimiento de la patria.
Posiblemente para el PRI, el principal mérito de Baillares haya sido la creación, en febrero de este año, de la primera empresa petrolera mexicana después de la reforma energética que tanto celebra el propio partido en el poder.
El próximo jueves, Alberto Baillares recibirá la Medalla Belisario Domínguez en el Senado, con el presidente Enrique Peña Nieto como testigo de honor.
En los próximo meses, Baillares recibirá otros premios de parte del gobierno de Peña Nieto, como lo son las concesiones para la explotación de yacimientos petroleros, lo que incrementará todavía más su gran riqueza.
OFF THE RECORD
**MARIHUANA LIBRE
El primer partido que levantó la mano para avanzar en la legalización de la marihuana fue el PRD.
No es oportunista su decisión de presentar una iniciativa en la materia.
Hay que reconocer que desde hace varios años hay en el Senado, en la Cámara de Diputados y en la Asamblea Legislativa del DF, diversas iniciativas perredistas que ya proponían la legalización.
**DERRUMBE EN PUERTA
Los recientes deslaves en la zona de Santa Fe podrían ser solo la punta del icberg.
Muchas vidas humanas, muchas propiedades, muchas empresas y mucha plusvalía están en juego en ese gran asentamiento irregular de la alta, que es Santa Fe.
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EXCÉLSIOR
RAZONES
JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ
Fin de semana con dos elecciones, dos personajes, dos historias con objetivos distintos, pero que terminan unidas por una misma intención: no provocar rupturas internas. En la UNAM y en el PRD, tan lejanos, tan diferentes una del otro, se privilegió la elección de liderazgos que mantenga la unidad. Pero las perspectivas y el escenario son diferentes para los dos actores.
En la UNAM, la designación por la Junta de Gobierno del doctor Enrique Graue fue muy bien recibida por buena parte de la comunidad y de la opinión pública porque el director de la Facultad de Medicina, además de su talento y capacidad, resultaba ser un candidato de concertación. El nuevo rector necesitaba diez de los 15 votos de la Junta para ser electo. El favorito era el ingeniero y exsubsecretario para América del Norte, Sergio Alcocer, pero su candidatura alcanzó en la primera ronda seis votos. No alcanzó los diez porque la candidatura de Francisco Bolívar Zapata (¿el reconocido científico se lanzó, precisamente, para bloquear aAlcocer?) le quitó algunos votos, el joven director de la Facultad de Economía,Leonardo Lomelí, le quitó otros. El doctor Graue de inicio tuvo tres votos, y en las rondas siguientes, cuando Alcocer no crecía, su apoyo siguió aumentando. La Junta no eligió a Alcocer porque si bien su proyecto era el más sólido de los presentados (implicaba, desde la continuidad, un profundo cambio en la UNAM), un sector comenzó a presionar políticamente argumentando que era una candidatura “oficial”. El doctor Graue (con un más que ligero parecido con el actorDonald Sutherland, un hombre con buen humor y simpatía) aparecía así como una línea de continuidad, que no forzaba acuerdos, que garantizaba independencia y distancia con la mayoría de los factores de poder y un manejo de la UNAM que no se apartaría de la gestión desarrollada, con sus diferencias que no son menores, de Juan Ramón de la Fuente y José Narro Robles.
Quienes lo ven como un delfín de De la Fuente, se equivocan: Graue apunta a ser un rector de consensos, pero de ideas propias. Algo de ello debe haber visto la Junta de Gobierno para elegir por tercera ocasión consecutiva a un médico para colocarlo al frente de la Universidad Nacional. Hay que desearle éxito y suerte, porque por la UNAM pasa mucho del futuro de México. Y recordarle también que los consensos no pueden ser unanimidades y que en ese camino de acuerdos la Universidad requiere cambios profundos que no siempre pueden postergarse. El doctor Enrique Graue tiene todo para avanzar en esa dirección.
En el PRD optaron, también, por una dirigencia que se presenta como de conciliación aunque la estructura y la forma de operar del perredismo es muy diferente a la de la Junta de Gobierno de la UNAM: si en ésta la decisión política fue de la mano con la meritocracia, en el perredismo se optó por la aplanadora. Todos los votos fueron para la fórmula Agustín Basave-Beatriz Mojica, salvo tres que cayeron para Fernando Belaunzarán y ninguno para el candidato impulsado por Miguel Barbosa. No hubo ni urnas, sino voto cantado, en voz alta y público.Agustín, que se había afiliado al PRD exactamente 71 días atrás, enarboló la bandera de la unidad (de su partido y de la izquierda), de la cohesión y de la ética partidaria, dijo que sería una oposición dura, pero constructiva y que ya no habría más pactos con el gobierno.
El problema es que llevarlo a cabo no es sencillo, comenzando por la unidad de la izquierda. Basave dice que se reunió con dirigentes de Morena para buscar candidaturas comunes, pero lo cierto es que no hay oposición más dura para el PRD que la que ejerce que Morena contra ese partido en general y contra sus autoridades (ejecutivas y legislativas) en particular. Hoy la alianza del PRD con Morena implicaría subordinación a López Obrador. Fue muy enfático Agustín en la lucha contra la corrupción, en la investigación del accionar de candidatos y dirigentes del PRD, pero lleva de compañera de fórmula, como secretaria general aBeatriz Mojica, cercanísima nada menos que a Ángel Aguirre.
Basave es un hombre capaz, talentoso, que puede ser brillante teóricamente, pero que no ha estado en la operación política cotidiana, menos de un partido complicado como el PRD. Lo suyo son, sobre todo, las ideas. Si como dicen sus opositores internos, la de Basave no será una presidencia sino una gerencia, será en la Secretaría General donde se ejercerá el poder real: y lo tendrá, entonces, una dirigente de Nueva Izquierda, pero heredera política de Aguirre.
A Agustín hay que desearle éxito en lo que viene. Ojalá le vaya bien porque el país requiere de un partido de izquierda socialdemócrata y fuerte, como Basaveaspira. La duda es si tendrá espacios, poder y consensos para ayudar a construirlo.
AL MARGEN: ¿Cuba ha sido ejemplo para América Latina en educación, salud, unidad regional y gobierno al servicio del pueblo como se dijo en Mérida? ¿De verdad?
LA RAZÓN
PULSO POLÍTICO
FRANCISCO CÁRDENAS CRUZ
Si Agustín Basave, nuevo presidente nacional del PRD, llegara a cumplir su idea de “limpiar la casa” y “no permitir delincuentes” en ese partido y si logra vencer la fuerza y la influencia de las varias corrientes que han sido un verdadero lastre desde su fundación, en los que encontrará la principal oposición interna, el sol azteca puede quedarse sin muchos militantes que en sus permanentes y ambiciosas pugnas por el poder lo llevaron a perder lo que política y electoralmente había alcanzado.
Para colmo, la postulación de candidatos a cargos de elección vinculados a la delincuencia organizada, o que públicamente son acusados de actos de corrupción y enriquecimiento ilícito, en distintos municipios de Guerrero, Michoacán y otros estados, ha causado enorme daño a ese partido, al que su nuevo dirigente intentará rescatar y en el que no es tan bien visto internamente como se cree.
DE ESTO Y DE AQUELLO…
Desplazados desde hace años de los gobiernos federales, en los que solían ocupar desde la Presidencia de la República hasta el último cargo público, los abogados egresados de la UNAM lo han sido también en las elecciones del rector de esa institución que desde hace dos décadas están en manos de médicos, ahora con la designación del doctor Enrique Luis Graue Wiechers.
Primero fue Juan Ramón de la Fuente y después José Narro Robles, egresados de la Facultad de Medicina, quienes estuvieron al frente de la máxima casa de estudios durante dos periodos consecutivos y reelectos ambos, y ahora el reconocido oftalmólogo que era director de aquélla.
La elección del nuevo rector, hecha por los integrantes de la Junta de Gobierno, fue una sorpresa de último momento, cuando se esperaba que lo fuera Sergio Alcocer Martín del Campo, el ex subsecretario de Relaciones Exteriores para Asuntos de América del Norte, que renunció a ese cargo para competir, lo que le motivó ser señalado de “enviado de Los Pinos” y que finalmente le pesó.
En su declaración inicial, tras ser electo, el doctor Graue Wiechers dijo que trabajará más hacia adentro de la UNAM para la consolidación de ésta y “hacer crecer lo que podamos” y que su relación con el gobierno será “respetuosa y firme”.
Manlio Fabio Beltrones, presidente nacional del PRI, se congratuló de la reciente visita a México del presidente de Cuba, Raúl Castro, con la que se refrendó la histórica amistad entre ambos países y es un gran paso a la construcción de un futuro de progreso.
Recordó el sonorense que con ese reencuentro con el Presidente Enrique Peña Nieto culmina el esfuerzo diplomático con el relanzamiento de una relación de dos naciones vecinas y amigas y se recupera una cercana estrategia que nunca debió perderse.
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