Oaxaca de Juárez, 9 de junio
EXCÉLSIOR
RAZONES
JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ
El desarrollo y los resultados de la jornada electoral del domingo no podrían haber sido mejores: un escenario donde se amplían el pluralismo y las distintas opciones; donde, más allá de triunfos y derrotas, nadie pierde todo y nadie gana todo; donde es notable la derrota política y social de los grupos violentos y donde la apuesta por el pluralismo , pero también por la gobernabilidad, es evidente.
Las elecciones confirmaron la existencia de un nuevo escenario político, con diferentes equilibrios, mayorías, grupos emergentes, un escenario que, por sobre todas las cosas, obliga a cambios profundos en los gobiernos y en la forma de gobernar, pero también en los partidos y hasta en la recién estrenada ley electoral.
Varios puntos son importantes: las elecciones se dieron en paz, y con una participación más alta que en todos los últimos comicios intermedios. Para ello fue fundamental el operativo de seguridad que se implementó en Guerrero, Oaxaca y otros estados, pero también esa participación ciudadana en los comicios, que le otorga al gobierno federal una base social para desmantelar las expresiones violentas y colocarlas en su justa dimensión, una dimensión en la cual el rechazo social hacia ella es clave, tanto que el PRI terminó ganando las elecciones en Guerrero y en Oaxaca.
Un capítulo decisivo en los nuevos equilibrios es que el PRI, con sus aliados del Verde y Nueva Alianza, mantiene e incluso amplía su mayoría en el Congreso. Es la primera vez, desde 1997, que un gobierno federal tiene mayoría legislativa en la segunda mitad de su administración. Para el presidente Peña es la oportunidad de avanzar en su agenda de reformas, recuperando como punto clave la Reforma Educativa, sabiendo que tiene ese respaldo legislativo.
A nivel local, el equilibrio también se rompió. La mayoría de las nueve gubernaturas que estaban en disputa, se las distribuyeron entre el PRI (que se quedaría con cinco) y el PAN (con dos), pero con alternancia en Sonora y Querétaro, pero también con un triunfo, que habrá que leer y seguir con mucha atención, del independiente Jaime Rodríguez en Nuevo León. Para el presidente Peña Nieto no deja de ser importante haber ganado el Estado de México y comenzar a recuperar posiciones en el DF.
El fenómeno de Jaime Rodríguez El Bronco, en Nuevo León, merece, sin duda, una atención especial. Terminó ganando por un amplio margen, con un respaldo clarísimo de distintos grupos empresariales y de poder: es un hecho, es legítimo y hay que destacarlo, porque sin ello ningún candidato independiente puede trascender. Las preguntas son: ¿qué se puede esperar de Rodríguez, una vez en el poder?, ¿con quiénes gobernará?, ¿qué tanto se puede avanzar sin un grupo parlamentario detrás y si se terminará concentrando en venganzas del pasado o encarará el futuro? Aquí dijimos que El Bronco nos generaba desconfianza, porque es un candidato que no se ha definido en, prácticamente, ningún tema, salvo la oposición al PRI y, sobre todo, al gobierno de Rodrigo Medina. Las primeras declaraciones deRodríguez han sido cautas, pero no se han apartado de esa lógica argumental. Por lo pronto, un triunfo tan amplio le otorga un enorme margen de legitimidad. En lo personal, El Bronco me recuerda mucho más a unVicente Fox que a un López Obrador. Habrá que ver si se parece más al primero que al segundo.
El triunfo de Rodríguez es un tema que deben reflexionar en el PAN. La elección no fue buena para Gustavo Madero: se quedó casi seis puntos debajo de lo que obtuvo Josefina Vázquez Mota en el 2012, y si en el 2009 el mismo grupo que encabeza hoy el PAN, el suyo, exigió la renuncia de GermánMartínez, porque había ganado “sólo” 142 diputados, ahora, en el más optimista de los escenarios ganarán “sólo” 116. Se podrá argumentar que ganó dos gubernaturas: Baja California Sur y, sobre todo, Querétaro; peroCarlos Mendoza y Francisco Domínguez son candidatos notoriamente calderonistas. Y el maderismo perdió, en forma notable, Sonora (lo de Padrésdebe ser dolorosísimo para su proyecto) y Nuevo León, donde inclusoJosefina había ganado. Y una figura clave en ello fue Fernando Elizondo, que renunció al PAN, como muchos otros panistas, por profundos desacuerdos con el maderismo. Sin la ruptura del PAN (y su descomposición política local), el triunfo de Rodríguez hubiera sido imposible.
Otro capítulo notable de esta elección es cómo quedan en el medio de la tabla cuatro partidos: el PRD, que tuvo una mala elección, Morena, el Verde y, sorprendentemente, Movimiento Ciudadano, que se benefició de una enorme cantidad de votos en Jalisco y en Nuevo León (con Alfaro y Rodríguez). Y, muy cerca de ellos, Nueva Alianza (indispensable para que el PRI tenga la mayoría en el Congreso) y, más atrás, pero con una bancada que puede llegar a los diez diputados, Encuentro Social. La cantidad de alianzas y acuerdos que se pueden tejer, de aquí al 2018, en ese escenario, es casi inabarcable.
PUNTOPORPUNTO
EXPEDIENTE POLÍTICO
JOSÉ CONTRERAS
El triunfo de Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón, El Bronco, en Nuevo León, es un hecho histórico, pues se rompió el monopolio del acceso al poder que durante décadas habían tenido a nivel nacional los partidos políticos.
Durante la jornada electoral del pasado domingo hubo otros dos candidatos independientes que derrotaron a los partidos:Manuel Clouthier, quien será diputado federal, y Alfonso Martínez, quien será presidente municipal de Morelia.
Pero el caso de El Bronco es emblemático, por tratarse del gobierno de un estado de la República que resulta estratégico por diversas razones.
Pero ¿Quién y cómo rompió con el monopolio de los partidos políticos?
El Bronco había sido priista toda su vida pero renunció a su militancia apenas en la víspera del actual proceso electoral, al comprobar que el PRI no lo haría candidato a gobernador.
Su triunfo del pasado domingo obedece a diversos factores, entre los que se encuentran su fresco pasado priista.
Al renunciar al PRI, partido por el cual fue presidente municipal de García, El Bronco se llevó consigo a varios liderazgos priistas del estado y obtuvo la simpatía de cientos de miles de militantes, inconformes con una candidatura de unidaddecidida desde el centro del país.
A lo anterior hay que agregar la ruptura el PAN a nivel estatal, que derivó en la postulación de un candidato sumamente débil al que un sector del panismo le hizo el vacío.
Jaime Rodríguez supo aprovechar las divisiones en el PRI y en el PAN para venderse en muy poco tiempo como una opción distinta, que actuará con mano dura contra la delincuencia, como hizo cuando fue alcalde de García.
También supo aprovechar el poder de las redes sociales, pues una buena parte de su estructura ciudadana de apoyo la consiguió exclusivamente a través de Facebook.
Y un factor fundamental fue sin duda el apoyo directo o implícito que recibió de parte del periódico El Norte, –el más influyente del estado– el cual, por alguna razón, tomó abiertamente partido en contra del gobernador priista, Rodrigo Medina.
Difícilmente otro candidato independiente encontrará las condiciones que hicieron posible el triunfo del ex priista en Nuevo León.
Pero como sea, el triunfo de El Bronco demostró que a pesar de los candados legales y regulatorios que aún persisten, los partidos políticos no son ya la única vía para acceder al poder.
OFF THE RECORD
**CÓNSUL SABINES
El que está a punto de reaparecer es el ex gobernador de Chiapas, Juan Sabines.
No es que pretenda aclarar la gran deuda que dejó en ese estado, sino que será nombrado cónsul de México en Orlando, Florida.
Al menos eso dice él.
**EL MORENAZO
Del morenazo que sufrió el PRD se hablará mucho.
Aquí solo una ventanita: el más feliz con el triunfo de Morena en Tlalpan es Alberto Vanegas, quien fuera director de Desarrollo Social de la demarcación.
Vanegas defraudó a varios médicos, en una danza de miles de pesos.
La gran bronca que se viene la heredará la administración morenista.
expedientepolitico@yahoo.com.mx
LA JORNADA
ASTILLERO
JULIO HERNÁNDEZ LÓPEZ
independientes) antes de la siguiente llamada a escena general que será en 2018.
El chuchismo perredista es el gran damnificado, sobre todo en la ciudad de México (aquí los otros derrotados son el crédulo Miguel Ángel Mancera y su electoralmente fanfarrón secretario general, Héctor Serrano), donde Ricardo Monreal logró colocarse como principal figura ganadora de Morena (la otra carta fuerte, Clara Brugada, no alcanzó la jefatura de la estratégica Iztapalapa) con siguiente escala en la búsqueda de la jefatura del gobierno capitalino o la presidencia del partido en lugar de Martí Batres. En términos numéricos el sol azteca podrá disputar una cierta delantera en la liga de la división de ascenso (en el bloque superior reinan PRI y PAN, que juntos llevaban 49.96 por ciento del total de los votos emitidos, según el último reporte presentado por el INE); división de ascenso, se decía, en la que quedaron el PRD, Morena, el Verde Infractor y el Movimiento Ciudadano (cuyos resultados pueden ser los más notables e interesantes, pues parecía condenado al naufragio, como el PT, al perder el imán electoral de López Obrador). Pero en los hechos la tendencia aritmética del PRD, pero sobre todo política, es a la baja, frente a la escisión triunfante de Morena, que sin embargo no alcanzó la talla de una organización con fuerza nacional (en los comicios para gobernador se quedó en votaciones marginales o testimoniales), reconcentrados sus esfuerzos desde ya en la siguiente elección presidencial, con los pertrechos capitalinos como principal plataforma, bajo el lema de que La tercera es la vencida
.
En los estados con elección de gobernador hubo novedades con significación nacional. En Sonora al fin el peñismo respetó a Manlio Fabio Beltrones una posición por él promovida, pues hasta ahora las postulaciones con sello del sonorense habían sido conducidas al fracaso. La primacía en el terruño le fue aceptada con Claudia Pavlovich como alternativa priísta frente al desastre de Guillermo Padrés, sumido en la corrupción y la arbitrariedad. Ya se verá si el dulce regional en la boca de Beltrones es anuncio de la tienda de golosinas mayores que sería la presidencia nacional del PRI, en lugar de César Camacho, o sólo fue un tentempié como suerte de bono de marcha.
Guerrero regresa a los ámbitos tenebrosos del priísmo regional con Héctor Astudillo, luego de la falsa alternancia encabezada por el inequívocamente priíista Ángel Aguirre Rivero, quien pasó al PRD (en aquel tiempo no se usaba el recurso de los independientes
broncos) cuando el partido de tres colores no lo hizo candidato a gobernador. Caído a causa de Ayotzinapa, Aguirre fue sustituido por Rogelio Ortega, cuyo tránsito por el poder del estado bravío ha sido desafortunado. Los chuchos, siempre sabedores de que Michoacán era la pieza concertada, llevaron el suspenso hasta el final, con Beatriz Mojica en el rol de sacrificio.
Campeche estaba escriturado por los poderes fácticos locales en favor de Alejandro Moreno, alias Alito, un priísta suficientemente práctico para garantizar la continuidad de los negocios, algunos de ellos tan oscuros como el petróleo, en esa entidad del sur. Otro priísta, aunque amigo de Felipe Calderón y funcionario en su sexenio, Juan Manuel Carreras, ganaba por un margen estrecho a la panista Sonia Mendoza, quien pareció haber sido abandonada por la dirigencia de Gustavo Madero, tal vez por la cercanía de la candidata con los calderonistas y con el ex gobernadorblanquiazul Marcelo de los Santos, cuya sombra de corrupción y abuso afectó a Mendoza y al candidato del PAN a la presidencia municipal capitalina, Javier Azuara, quien fue derrotado por Ricardo Gallardo Juárez, del PRD, padre del hijo del mismo nombre que está en el penal de Hermosillo bajo acusación de delitos relacionados con el crimen organizado.
La suerte potosina pareció condicionada por el interés maderista en Colima, el estado que tiene al puerto de Manzanillo como jugosa plataforma de negocios no fiscalizables. Allí, el presidente del PAN apretó, fallidamente, para que su aliado Jorge Luis Preciado (fiestas familiares con mariachi en el Senado y construcción de castillos
en el estado, como datos relevantes) quedara como gobernador en una pelea de décimas porcentuales con el priísta José Ignacio Peralta. Otro panista, Pancho Domínguez, dejaba atrás al priísta Roberto Loyola en Querétaro, y Carlos Mendoza Davis, panista, hijo del ex gobernador priísta Ángel César Mendoza Arámburu, ganaba en Baja California Sur. ¡Hasta mañana, con Chuayffet diciendo que lo indefinido de la cancelación de evaluaciones educativas ya se definió y ahora se restablecerán (ya pasadas las elecciones)!
Twitter: @julioastillero
LA RAZÓN
PULSO POLÍTICO
FRANCISCO CÁRDENAS CRUZ
Los resultados de las elecciones federales y estatales del domingo, que pudieron llevarse a cabo con normalidad, a pesar de los augurios de que habría boicot y violencia, le despejan el horizonte al Presidente Enrique Peña Nieto, tras el triunfo de los candidatos de su Partido Revolucionario Institucional, al asegurar éste, con PVEM y Nueva Alianza, la mayoría en la Cámara de Diputados para el segundo trienio de su gestión.
Eso, declaró Manlio Fabio Beltrones, coordinador parlamentario del tricolor en San Lázaro, garantizará la instrumentación de las reformas que el Ejecutivo Federal impulsará con mayor vigor en el segundo tramo de su mandato, algunas de las cuales, como la educativa, sigue frenada en algunas entidades como Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Michoacán.
DE ESTO Y DE AQUELLO…
Será hasta que concluya el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), cuando se defina el de la elección de gobernador de Colima, en la que tanto el candidato del PRI, José Ignacio Peralta, como el del PAN, Jorge Luis Preciado, insisten en proclamarse ganadores y pugnan por un recuento voto por voto.
Hasta anoche estaban confirmados los triunfos del tricolor en las elecciones de gobernadores en Sonora, con Claudia Pavlovich; en San Luis Potosí, con Juan Manuel Carreras; en Campeche, con Alejandro Moreno Cárdenas y en Guerrero, con Héctor Astudillo Flores.
El PAN ganó las gubernaturas de Baja California Sur, con Carlos Mendoza Davis y la de Querétaro, con Francisco Domínguez y el PRD recobró la de Michoacán, con Silvano Aureoles.
Lo histórico del domingo fue el arrollador triunfo de Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, el candidato independiente que ganó la de Nuevo León, que en el pasado era considerada “la joya de la corona” electoral, al dejar en el camino, y muy lejos, a sus adversarios del PRI, Ivonne Álvarez, y del PAN, Felipe de Jesús Cantú.
También el estrepitoso derrumbe del PRD en el Distrito Federal, que fuera su principal bastión, en el que desde 1997 mantuvo predominio en las delegaciones políticas, solamente se queda con seis de 14, luego de que Morena le arrebató cinco, el PRI, tres y el PAN, dos, entre ellas Miguel Hidalgo, con Xóchitl Gálvez.
En la contienda por la presidencia municipal de Guadalajara, el candidato de Movimiento Independiente, Enrique Alfaro, derrotó con amplia ventaja a sus adversarios Ricardo Villanueva, del PRI-PVEM, y a Alfonso Petersen, del PAN, con lo que los ciudadanos tapatíos le asestaron un sonoro revés al gobernador priista de Jalisco, Aristóteles Sandoval.
Mañana miércoles se realizará el cómputo oficial de votos de las elecciones federales y estatales, que seguramente confirmará las cifras emitidas por el PREP, desde la noche del domingo, la madrugada y todo el día de ayer.
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