Oaxaca de Juárez, 21 de abril
EXCÉLSIOR RAZONES JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZMientras haya mercado, y ese mercado es de varios miles de millones de dólares al año, seguirán existiendo, operando y tratando de maximizar sus ganancias. Algunos lo hacen con mayor inteligencia y capacidad de operación, otros quieren imponer su ley con la violencia, y la mayoría terminan expoliando a la población con secuestros, extorsiones, pagos de piso y robos. No se van a erradicar, por lo menos en mucho tiempo, las organizaciones criminales y obviamente tampoco sus capos. Eso lo sabe el Estado mexicano y cualquier otro que se haya enfrentado al desafío del narcotráfico: el tema no es, más allá de discursos, erradicar un fenómeno que tiene otro tipo de raíces. El punto es impedir que esos grupos, esos capos, rompan la gobernabilidad y se conviertan en los controladores de territorios y regiones.
Lo ocurrido el fin de semana en Reynosa y Chihuahua de alguna forma ilustra todo este proceso en el que los avances y retrocesos se deben analizar, desde una perspectiva más amplia, viendo más hacia el largo plazo. Fueron detenidos dos de los capos más importantes del narcotráfico, esos que son poco conocidos porque fueron subiendo en la estructura criminal mientras asesinaban a sus jefes y competidores o éstos eran detenidos o eliminados por las fuerzas de seguridad. A uno le dicen El Gafe, al otro El Chuyín, uno era el líder del cártel del Golfo, el otro se había quedado con el control del cártel de Juárez luego de la caída sucesiva de varios de sus principales jefes. Uno fue detenido el viernes, el otro el sábado.
Los dos habían impuesto la violencia en los territorios que controlaban. La diferencia es que en Chihuahua, el Estado había logrado, en los últimos años, recuperar la gobernabilidad y, por ende, la capacidad de reacción del cártel ha sido menor, mientras que en la franja fronteriza de Tamaulipas, la propia desarticulación de los grupos ha provocado un altísimo grado de violencia, como se escenificó el viernes en Reynosa.
La caída de José Tiburcio Hernández, El Gafe, junto con varios de sus operadores en Reynosa, generó enfrentamientos inéditos, con más de 60 sicarios intentando, durante horas, rescatar a su jefe. La violencia fue la norma de El Gafe. Así se convirtió en capo: matando a todos sus rivales, a los externos y dentro de la propia estructura criminal. Así también reaccionó su gente. Y en eso existe también una norma: cuando más violentos son los grupos a la larga más débiles son. Está ocurriendo con el cártel del Golfo ahora y ha sucedido antes con Los Zetas y La Familia, los paradigmas de la violencia en México.
La caída de Jesús Salas Aguayo, El Chuyín, se dio luego de una persecución en varios ranchos de Villa Ahumada. Si bien El Chuyín era el responsable del resurgimiento de la violencia en los últimos meses en toda esa región, luego de la caída de muchos de los jefes del cártel de Juárez y del grupo de pandilleros a sus servicio llamado La Línea, Salas Aguayo fue subiendo, diríamos que por el escalafón del cártel, su intención no era acabar con sus rivales internos sino reestructurar ese cártel que, con su caída, vuelve a quedar seriamente comprometido.
¿Qué viene ahora? En Tamaulipas seguirá la lucha entre estos grupos, relativamente pequeños, comparados con lo que fueron algunas vez el cártel del Golfo o Los Zetas, pero terriblemente violentos. En Juárez, más temprano o más tarde, el cártel de Sinaloa o alguno de sus socios se quedará con el control, porque el de Juárez está cada día más debilitado.
El cártel de Sinaloa sigue siendo el más estable en su operación y negocios pese a la caída del Chapo Guzmán y de que no tiene la capacidad de expansión del pasado. El cártel Jalisco Nueva Generación, es el que más crece, el aparentemente más poderoso, aunque dudo que supere al de Sinaloa, con el que mantiene buenas relaciones, pero sin duda uno de los que cuenta con mayores recursos y ambición de control territorial y político (algo que sus semisocios de Sinaloa hacen de forma mucho más sobria e inteligente). Por eso se han convertido en un objetivo y están recurriendo cada vez más a la violencia. Nadie sabe qué ocurrirá con Los Templarios y conLos Zetas: por supuesto que pueden regenerarse, pero ya nunca serán lo que eran. Y sus territorios pueden ser ocupados por añejos o nuevos rivales. Lo que no puede suceder es que, viejos o nuevos cárteles, se conviertan en dueños y señores.
LA JORNADA ASTILLERO JULIO HERNÁNDEZ LÓPEZlimpieza socialde presuntos miembros de bandos del narcotráfico (a los que se acribilla sin mayores preámbulos y a los que el Estado ni siquiera concede una burocrática averiguación previa para tratar de dilucidar una verdad jurídica de los hechos), sino incluso la matanza de ciudadanos habilitados como guardianes locales
del ordena consecuencia de tretas, mezcolanzas, rehabilitaciones y ensayos del propio gobierno federal (las autodefensas y su institucionalización michoacana, la policía rural, en el caso de Apatzingán, todo con Alfredo Castillo como ejecutor de esa guerra sucia, ahora premiado con la Comisión Nacional del Deporte para demostrar que sus andanzas corresponden a la voluntad de Los Pinos).
Castellanos es una periodista independiente que ha publicado reportajes en varios medios nacionales, entre ellos La Jornada. Tiene en su haber dos libros: México armado, una notable investigación sobre movimientos guerrilleros en nuestro país, de 1943 a 1981, y Corte de caja, una entrevista alSubcomandante Marcos. El reciente reportaje sobre Apatzingán contó con testimonios directos, videos y fotografías que demuestran que policías federales asesinaron a sangre fría, sin resistencia y con todas las agravantes jurídicas a 16 civiles, de los cuales una parte pertenecía a la policía rural (armados
con palos y piedras, sin armas largas) y otros eran jornaleros y civiles sin relación con fuerzas de seguridad. El patrón de conducta de la policía federal significó el disparo indiscriminado contra grupos civiles, la ejecución directa de algunos detenidos y el impedimento intencional de que se diera inmediata y adecuada atención médica a los heridos.
El episodio de Apatzingán de este año forma parte de una larga serie de actos de violencia del Estado contra pobladores absolutamente ajenos a actividades delictivas, pero también contra miembros de grupos criminales a los que se han aplicado tácticas de exterminio a tabla rasa. Basta recordar que Felipe Calderón inauguró en esa población la guerra contra el narcotráfico
que le diseñó el gobierno de Estados Unidos, con una saña que hizo pensar a algunos si la dupla FC-EU se había equivocado al ordenar ataques contra Apatzingán creyendo que era Afganistán.
El 10 de mayo de 2007, por ejemplo, fue atacada una vivienda (Fray Melchor de Talamantes 147, en Apatzingán) donde presuntos narcotraficantes se habían atrincherado, disparando sus metralletas y pistolas, para evitar su detención. Hubo tres soldados heridos pero, en vista de que no se rendían los atrincherados, “los militares activaron un sistema MK-19 instalado sobre uno de los Hummer, y en pocos minutos la casa se vio envuelta en un incendio y luego quedó reducida a ruinas humeantes con cuatro cadáveres semicalcinados y reventados en el interior –el de una mujer, entre ellos– y dos o tres infelices que quedaron vivos y que fueron detenidos (…) A juzgar por las fotos de prensa, la columna de humo podía verse desde cualquier punto de la localidad”. El MK-19 es más que una ametralladora pesada, pues combina funciones de cañón liviano, mortero y arma contra blindajes, según el texto de Pedro Miguel en su columna Navegaciones, en La Jornada, al dar cuenta de los hechos ( ).
Inevitablemente los sucesos de este año en Apatzingán encuentran correspondencia con otros en los que han intervenido fuerzas gubernamentales. Tlatlaya, donde miembros del Ejército ejecutaron a acusados de narcotráfico ya indefensos, e Iguala, donde policías municipales, con conocimiento y tolerancia de fuerzas federales, secuestraron y pusieron en ruta de muerte a estudiantes de Ayotzinapa. Pero no son los únicos casos, sino solamente los más conocidos. Diariamente, en circunstancias que ni siquiera merecen atención en medios informativos de todo el país, se producen salvajes agresiones de personal armado de los diferentes niveles de gobierno contra una población que se mueve atemorizada entre la violencia proveniente de los narcotraficantes que se reconocen como tales y los criminales con uniforme o sin él, con credencial e identificación o sin ellas, que practican una cotidiana guerra contra los ciudadanos en general.
Mención especial merece el hecho de que la investigación periodística de Laura Castellanos, publicada enProceso, Univisión y Aristegui Noticias, tuvo peculiares obstrucciones (metralla DDoS) para su visualización en el portal de la periodista despedida de MVS. Como sucedió meses atrás con Sinembargo, la página de Aristegui sufrió ataques cibernéticos sincronizados e intencionales, dando fe dichas maniobras tecnológicas de un ánimo poderoso que busca boicotear alternativas de información en Internet y sostener en alto el mensaje de que en estos tiempos no son deseadas ciertas expresiones periodísticas disonantes.
Y, mientras el pavoroso escenario político, periodístico y de seguridad pública de Veracruz es llevado como propuesta a Oaxaca por el nuevo delegado del comité nacional priísta, Fidel Herrera, ex gobernador en funciones, en un lance tan denso que exhibe la disposición extrema del peñismo de tomar el control político de la entidad que nunca ha podido gobernar Gabino Cué, ¡hasta mañana, con la secretaria general del partido Morena en el DF, encargada de la presidencia, Raquel Dávila Salas, renunciando por no encontrarcondiciones para seguir con el encargo
y con el secretario general en la delegación Benito Juárez, Alberto Pérez Schoelly, proponiendo una carta colectiva de autocrítica y señalando, entre otras cosas, falta de transparencia en el manejo de prerrogativas
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Twitter: @julioastillero
LA RAZÓN PULSO POLÍTICO FRANCISCO CÁRDENAS CRUZEn víspera de que en la Cámara de Diputados se discuta y apruebe el Sistema Nacional Anticorrupción, el Presidente Enrique Peña Nieto aseguró que en breve, México contará con instrumentos que permitan combatir “de raíz” a ésta, ante lo que francamente un muy amplio sector de la población se muestra escéptico porque sexenios van y sexenios vienen y ese cáncer, en vez de ser combatido se ha recrudecido y generalizado.
Más allá de palabras, hechos son los que en este país deben darse para poner un freno al manejo de recursos públicos en los tres niveles de gobierno y lograr que la corrupción imperante en ellos pueda erradicarse, lo que hoy por hoy, ante lo que ha ocurrido en los últimos años, no va a ser fácil que ocurra.
DE ESTO Y DE AQUELLO…
>>Arrancaron las campañas de candidatos a cargos de elección en el Distrito Federal y por todos los rumbos, como hongos, brotaron mantas, carteles y pendones, con los emblemas de sus partidos y las trilladas frases de toda contienda electoral en las que los potenciales votantes creen cada vez menos.
>>Y es que proceso tras proceso, cada tres o seis años, el hartazgo ciudadano de partidos políticos y candidatos que todo lo ofrecen y poco o nada cumplen, se ha extendido y motiva más que atractivo o interés alguno, un rechazo que crece y crece, de lo que dan cuenta las numerosas encuestas de opinión.
>>Además, a la mayoría de quienes ayer emprendieron la búsqueda de votos en la capital de la República y ofrecen el oro y el moro a sus potenciales electores, pregonan lo que incumplen en cuanto llegan a las jefaturas delegacionales: honestidad, rendición de cuentas y transparencia, ya que como se ha visto en los últimos años se dedican a hacer negocios y a enriquecerse de la manera más cínica e impune.
>>Huecas, sonaron esas expresiones del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, de que los derechos humanos en México no son negociables, la sociedad debe ejercerlos y los gobiernos garantizarlos, en el marco de la firma de un convenio entre esa dependencia, la CNDH, la agrupación de Atención a Víctimas y la Barra de Abogados.
>>Lo que en esa materia se ha visto y se sigue viendo a lo largo y ancho del territorio nacional, es exactamente contrario a lo señalado por el funcionario, como lo ha comprobado y denunciado el propio titular del máximo organismo en esa materia, Luis Raúl González Pérez, quien no por nada, desde el momento mismo en que asumió la presidencia del mismo, advirtió que sería “un ombudsman incómodo” y que ciertamente ha cumplido en serlo.
fcardenas@pulsopolitico.com.mx

