Sarai Jiménez
Oaxaca de Juárez, 14 de febrero. El arzobispo de la Arquidiócesis de Antequera Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos, pidió a los oaxaqueños celebrar el Día del Amor y la Amistad todos los días y no solo hoy, sobre todo cuando en todo el mundo se vive una situación muy preocupante debido a la pandemia por Covid-19 que ya ha dejado demasiado sufrimiento.
En su mensaje, al oficiar la misa dominical en la Catedral Metropolitana, comparó la situación que padecen los enfermos de Covid-19 con lo que sufrieron los leprosos, que también fueron apartados de su familia por temor a contagiarse y morir.

Algunos han salido librados de este mal, como los sacerdotes, quienes han reconocido su temor a fallecer, dijo.
“Esto se genera porque están solos, en su casa, aislados en un cuarto, les dejaban la comida en la puerta, sin sentir el calor humano, lo cual no los hace fuertes y tuvieron que aguantarse porque nadie podía ni debía acercarse”.
“Esto es comparativo con lo que sucedía con los leprosos que muestra la Biblia, al salir de sus casas debían gritar que estaban contagiados y eran impuros para que nadie se les acercara y no contagiaran”.
“Pero Jesús los escuchó, los tocó para sanarlos, así ha tocado a muchos enfermos actualmente para sanarlos, pero a otros muchos se los ha llevado, para que vivan la felicidad eterna con él”, aseguró.
Reconoció que las pérdidas han causado dolor y tristeza en los seres queridos, ya que esta es una enfermedad que no se esperaba, llegó de repente, y nadie sabe en qué momento se contagian y quien está enfermo.
“Entiendo el dolor de la gente porque mi hermano también murió de Covid, y los sentimientos humanos hacen que se sienta mucho dolor, pero él ya está con Dios, tiene la vida eterna por ello no debe doblegarse nuestra fe”.
“Ojalá se aprendiera de Dios, en el entorno se tiene a muchas personas que se sienten despreciadas, incluso por los mismos familiares, los ancianos se han quedado abandonados y en soledad, los humillan y los desprecian, sin esperanzas que los contemplen con amor, es muy triste sentir repugnancia de un hijo de Dios, es muy ingrato, también es muy lamentable que se desprecie a quien pide una moneda en la calle”, concluyó el arzobispo.
