Eje Central
Oaxaca de Juárez, 8 de octubre. La escritora y periodista bielorrusa Svetlana Alexievich, de 67 años, recibió el Premio Nobel de Literatura 2015 por parte de la Academia Sueca quien destacó que su obra es un monumento al coraje y al sufrimiento en nuestro tiempo.
El dictamen destaca “sus escritos polifónicos, un monumento al sufrimiento y al coraje en nuestro tiempo”. Escritora y periodista, ha retratado en lengua rusa la realidad y el drama de gran parte de la población de la antigua URSS, así como de los sufrimientos de Chernobil, la guerra de Afganistán y los conflictos del presente.
Crítica con el régimen del presidente bielorruso Alexandr Lukashenko, la escritora reside la mayor parte del tiempo en el extranjero y últimamente lo hace en Alemania, donde su último libro ha tenido un enorme impacto.
Publicó Voces de Chernobil, un libro documental de 2005, por el cual recibió el premio del Círculo de Críticos. Nacida en Ucrania, hija de un militar soviético, de origen bielorruso. Cuando su padre se retiró del Ejército, la familia se estableció en Bielorrusia y allí ella estudió periodismo en la Universidad de Minsk y trabajó en distintos medios de comunicación.
Se dio a conocer con La guerra no tiene rostro de mujer, una obra que finalizó en 1983 pero que, por cuestionar clichés sobre el heroísmo soviético y por su crudeza, solo llegó a ser publicada dos años más tarde gracias al proceso de reformas conocido por la perestroika. El estreno de la versión teatral de aquella crónica descarnada en el teatro de la Taganka de Moscú, en 1985, marcó un hito en la apertura iniciada por el dirigente soviético Mijael Gorbachov.
Tiene una gran influencia del escritor Alés Adamóvich, al que considera su maestro; Alexievich aborda sus temas con técnica de montaje documental. Su especialidad es dejar fluir las voces -monólogos y corales- en torno a las experiencias del “hombre rojo” o el “homo sovieticus” y también postsoviético.
La obra de Alexievich gira en torno a la Unión Soviética para descomponer este concepto en destinos individuales y compartidos y, sobre todo, en tragedias concretas.Se mueve en el terreno del drama, explora las más terribles y desoladas vivencias y se asoma una y otra vez a la muerte. En 1989 publicó Tsinkovye Málchiki (Los chicos de cinc) sobre la experiencia de la guerra en Afganistán. Para escribirlo se recorrió el país entrevistando a madres de soldados que perecieron en la contienda.
En 1993, publicó Zacharovannye Smertiu (Cautivados por la muerte) sobre los suicidios de quienes no habían podido sobrevivir al fin de la idea socialista. En 1997, le tocó el turno a la catástrofe de la central nuclear de Chernóbil en Voces de Chernobil, publicado en castellano en 2006 por Editorial Siglo XXI, que reeditó el año pasado Penguin Random House.
La secretaria permanente de la Academia Sueca, Sara Danius, la primera mujer en ocupar este puesto, anunció a la ganadora. El año pasado, la Academia Sueca distinguió al novelista francés Patrick Modiano con el premio más prestigioso de las letras. El Premio Nobel de Literatura es una distinción que se otorga “a quien haya producido en el campo de la literatura la obra más destacada, en la dirección ideal “, según palabras de su creador, Alfred Nobel.
Los premios son entregados el 10 de diciembre, aniversario de la muerte de su creador, Alfred Nobel, en una doble ceremonia en Estocolmo y en Oslo.
Los ganadores recibirán una medalla de oro, un diploma y 8 millones de coronas suecas (958 mil 547 dólares), cantidad que se reparte si hay más de un ganador en la misma categoría.
