(Reportaje Especial)
Por: Jorge Castañeda
Imágenes: Internet y foroambiental.com.mx
Oaxaca de Juárez, OAx. 26 de junio. La cacería y comercialización de animales silvestres, particularmente en la región de la Costa y Sierra Sur de Oaxaca, sigue siendo una constante, a pesar de los esfuerzos aislados de personal de algunas dependencias federales por impedir esta irracional, absdurda e ilegal actividad.
Es común encontrar en pequeños restaurantes de estas regiones, incluso en zonas muy cercanas a destinos turísticos como Bahías de Huatulco, Puerto Ángel, Zipolite, Mazunte, Puerto Escondido o las Lagunas de Chacahua, que se venda carne de especies amenazadas o en peligro de extinción como venado, armadillo, iguana, tortuga o huevos de este quelonio, entre otros dizque “platillos exóticos”.
Las zonas más críticas donde existe esta depredación de fauna silvestre se ubican en comunidades de los municipios de Santa María Huatulco, San Miguel del Puerto, San Pedro Pochutla, Santa María Tonameca, San Pedro Mixtepec y Santa María Colotepec, en cuyas inmediaciones operan -desde hace años y con toda impunidad- diversos cazadores furtivos que se dedican a depredar a este tipo de especies para que se ofrezcan a turistas y lugareños.
Una de las zonas donde es común esta situación es en la colonia Vicente Guerrero, en Santa María Huatulco, donde restaurantes como el “Campestre San Juanito” o el “Cielito Lindo” ofrecen “amarillo de venado”, “carne asada de venado”, “venado encebollado”, “guisado de armadillo”, “coloradito de armadillo”, “armadillo al amarillo”, “armadillo en su concha”, “tamales de iguana” o “huevos de tortuga”.
Obviamente que en la carta que tienen este tipo de negocios no aparecen estos guisos, pero basta con preguntar a los meseros para que ofrezcan esos platillos de manera descarada y hasta proporcionan el teléfono del establecimiento para solicitarlos con anticipación.
Los cazadores furtivos, que operan en la Costa y Sierra Sur, llegan a vender directamente sus presas a este tipo de negocios o incluso lo hacen sobre pedido, de acuerdo a la demanda y a la temporada.
Lo peor es que todo el mundo lo sabe, incluidas las autoridades federales, estatales y sobre todo municipales, pero la práctica persiste desde hace muchos años, y somos muy pocos los medios de comunicación que nos atrevemos a denunciarlo.
Otra área en donde esta práctica es común es en San Miguel del Puerto –a unos 15 minutos de Bahías de Huatulco, en donde prácticamente todos los comedores que existen en los accesos hacia las cascadas turísticas, ofrecen abiertamente este tipo de guisados con “carne de monte”, como la llaman.
La situación es tan grave, o tan patética, que es más fácil conseguir en muchos de estos sitios, platillos realizados con carne de venado, de jabalí o de armadillo, que con carne de res o de puerco.
Y qué decir de la venta que se efectúa a diario en los alrededores de San Pedro Pochutla –a unos 15 minutos de Puerto Ángel o Zipolite-, en donde es considerado hasta tradicional comprar tamales de iguana y hasta iguanas vivas, o adquirir pericos atoleros o loros para llevarlos como mascotas, tal como sucede también con algunos tipos de tortugas de río o terrestres, que acaban confinadas en casas de habitantes de la región, o que son transportadas a otras entidades para ser vendidas en forma clandestina.
Lo mismo ocurre en el municipio de Santa María Tonameca, donde fácilmente se puede encontrar en algunos restaurantes de la zona carne de tortuga o sus huevos, provenientes de áreas cercanas a Mazunte o La Ventanilla, a pesar de la vigilancia que existe en estas zonas costeras para evitar la depredación de los quelonios, considerados en peligro de extinción.
Basta preguntar en cualquiera de estos lugares para saber dónde y quiénes comercializan estas especies prohibidas, por lo que resulta inadmisible que las autoridades encargadas de penalizar esta actividad no cumplan con su labor, o sólo lo hagan en ocasiones excepcionales, con cinco o seis decomisos al año, cuando deberían ser diarios, porque todos los días se efectúa este irracional comercio animal con impunidad absoluta.
También es común que en varias playas se encuentre a personas llevando a grandes iguanas para que turistas y lugareños se tomen la foto, pagando por ello 50 pesos, si es con cámara o celular propio, o bien entre 100 y 150 pesos, si la fotografía es tomada por el propio sujeto que lleva al ejemplar.
Así, durante varias horas a lo largo del día, estas iguanas son fotografiadas por decenas y decenas de personas, particularmente en temporadas vacacionales o en los fines de semana.
Ello ocurre principalmente en las playas más visitadas de Bahías de Huatulco, Puerto Escondido y Puerto Ángel, a la vista de todos y desde hace años, pero absolutamente ninguna autoridad federal, estatal o local hace algo para impedir que estos animales sigan siendo víctimas de esta práctica.
Y no sólo es fauna local o mexicana la que se puede observar en las playas turísticas de la Costa de Oaxaca, ya que es común encontrarse con sujetos que exhiben lo que llaman “fauna exótica”.
Tal es el caso de esta hermosa Pitón Birmana, originaria de las selvas del sureste de Asia, y que está considerada en grave peligro de extinción, la cual obviamente llegó a México de manera ilegal.
Este gran ejemplar suele ofrecerse para fotografías en varias playas de Bahías de Huatulco, particularmente en El Maguey, donde foroambiental.com.mx
De manera lamentable, son muchas las personas que al fotografiarse con estos animales, propician que éstos sigan siendo víctimas de quienes con todo descaro lucran con ellos a lo largo de horas y horas, llegando a obtener hasta 2 mil o 2 mil 500 pesos diarios.
Y ese es el problema mayor, la falta de conciencia de la mayoría, porque mucha gente sigue demandando estas especies, ya sea para consumirlas, comercializarlas o mantenerlas como mascotas, a pesar de que es sabido de todos que está penado con cárcel y fuertes multas.
Sin embargo, ante la falta de personal por parte de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA), o bien a que algunos de los traficantes de estos animales mantienen “arreglos” con servidores públicos corruptos, la depredación persiste, no sólo en la Costa y Sierra Sur de Oaxaca, sino también en el Istmo de Tehuantepec, en la Cuenca del Papaloapan y en la región de Los Chimalapas, que son las zonas reportadas en esta entidad como focos rojos en cuanto a la caza, tráfico y comercialización de fauna amenazada o en peligro de extinción.
Por ello, es indispensable denunciar a quienes realizan este tipo de actividades, porque si la ciudadanía no actúa, será muy difícil frenar esta depredación, que muy pronto acabará por extinguir a este tipo de animales, tal y como ha sucedido ya con el 52 por ciento de las especies silvestres que existían en el planeta hace sólo 40 años, la mayoría de las cuales se extinguió justo en las áreas tropicales de América Latina, según un reporte de “Planeta Vivo”, del World Wildlife Fund o Fondo Mundial para la Naturaleza -publicado ya en Foro Ambiental-, que nos debería motivar a realizar una profunda reflexión sobre el brutal daño que le seguimos causando a las especies silvestres.
En temporadas altas el tráfico de animales se incrementa
Durante épocas de vacaciones o fines de semana largos, el tráfico de animales silvestres se incrementa, pues la demanda es mayor.Según algunos taxistas o prestadores de servicios turísticos de Bahías de Huatulco o Puerto Escondido, son muchos los visitantes que les preguntan dónde comer carne de venado o de iguana, o en qué parte se pueden conseguir huevos de tortuga.
También son muchos los que piden información sobre en dónde se venden loros o aves canoras para llevárselas de mascotas.
Y no tienen que buscar por muchos lugares para encontrarlas, ya que en pleno centro de Bahías de Huatulco es posible observar a vendedores de este tipo de aves, los cuales incluso aseguran tener permisos por parte de la SEMARNAT para esta actividad que, por supuesto, es totalmente ilegal.
Pero si tomamos en cuenta que las autoridades municipales encargadas del área de Ecología no tienen conocimiento alguno sobre el tipo de especies que sí pueden ser comercializadas, ni mucho menos de los permisos formales, o bien de que en muchas ocasiones reciben dinero para permitir esta actividad ilícita, aunado a la inexistencia de autoridades federales para impedir esta práctica en la zona, entenderemos por qué la venta de estas aves, muchas en grave peligro de extinción, se puede seguir efectuando con impunidad absoluta y de manera descarada en muchos sitios de la Costa de Oaxaca, en la Sierra Sur, en el Istmo de Tehuantepec, en la región del Papalopan, y hasta en los municipios conurbados a la capital oaxaqueña.
La cacería de animales silvestres se presume en Oaxaca
En los primeros días de abril de 2015, Ángeles Zorrilla, hija del titular de la Secretaría de Turismo y Desarrollo Económico de Oaxaca, José Zorrilla de San Martín Diego, publicó en redes sociales una fotografía en la que aparece con un venado, en una muestra de su afición a la cacería.
En la imagen publicada en Instagram, la joven aparece sonriente, sosteniendo con una mano un rifle y con la otra los cuernos del animal recién cazado.
Después de que la hija del alto funcionario oaxaqueño difundiera la imagen, ésta desapareció de su cuenta, en la que ya había muchas expresiones de repudio al hecho.
La fotografía fue puesta en la cuenta “angeleszrr” por la misma Ángeles Zorrilla. Luego de que la joven difundiera la imagen, usuarios de las redes sociales externaron su indignación y criticaron que sea incluso en las familias de los altos funcionarios donde se llevan a cabo prácticas de cacería ilegal y se fomente el exterminio de estas especies.
Después de las fuertes críticas, la joven bajó o bloqueó las imágenes de su cuenta, pues ahora aparece la leyenda de que no hay fotos para mostrar.
No obstante el escándalo, que incluso motivó notas en diarios nacionales, el secretario de Turismo y Desarrollo Económico no ha hecho un sólo pronunciamiento al respecto y la mayoría de los periodistas de medios locales ni siquiera se han atrevido a cuestionarlo.
Cabe destacar que no es la primera vez que hechos como este ocurren en esta entidad, ya que en 2012, el entonces jefe de la Unidad de Atención Ciudadana de los Servicios de Salud de Oaxaca, Luis José Larumbe Mendoza, publicó en redes sociales diversas fotos en donde aparece con animales silvestres considerados en peligro de extinción.
Luego del escándalo, la Procuraduría Federal para la Protección del Medio Ambiente (PROFEPA), aseguró que interpondría una denuncia penal contra el ahora ex funcionario estatal, según lo informó entonces la delegada en Oaxaca de la dependencia federal, Laura Ernestina Aguilar Chagoya, quien detalló que “aún cuando este delito no se persigue de oficio, la PROFEPA presentará la queja ante la Procuraduría General de la República” (PGR).
Abundó que el entonces servidor público podría alcanzar una pena de hasta nueve años de prisión, y por el equivalente de 300 a 3 mil días de multa por violentar el artículo 420 fracciones IV y V del Código Penal Federal.
Precisó que la normatividad establece esas sanciones a la persona que “con fines de tráfico, capture, posea, transporte, acopie, introduzca al país o extraiga del mismo, algún ejemplar, sus productos o subproductos y demás recursos genéticos, de una especie de flora o fauna silvestres, terrestres o acuáticas en veda, considerada endémica, amenazada, en peligro de extinción”.
La funcionaria federal, lamentó la “prepotencia” del servidor público, quien se tomó fotos con estos animales, e inclusive retrató también a su hijo menor sosteniendo la cabeza de un jaguar muerto. Por lo que reiteró que “esto no quedará impune”.
Pero sólo fueron declaraciones a la prensa porque el ex funcionario, quien tuvo que renunciar a su cargo debido a estos hechos, ni siquiera pagó alguna multa y mucho menos fue encarcelado, que era el castigo que merecía con base en la legislación vigente, y tal como supuestamente se había comprometido la delegada de la PROFEPA en la entidad.
La situación pues es lamentable, porque este tráfico de animales, para muchos considerado como “hormiga”, incide de manera fundamental en la desaparición de muchas especies silvestres, dado que son cientos los que comercian a diario con estos animales que cada vez son más escasos en muchas regiones, por lo que incluso algunos provienen de otras entidades como Chiapas y Veracruz para ser comercializados en Oaxaca, considerada la entidad con mayor biodiversidad de México, pero también, por desgracia, en donde el comercio de estas especies raya en lo absurdo.
Jorge Castañeda es colaborador especial de ADN Sureste y
Director Editorial de foroambiental.com.mx
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