Oaxaca de Juárez, 5 de enero
MILENIO CARLOS MARÍN EL ASALTO A LA RAZÓNAprovecho la excepcional ausencia de Diego Fernández de Cevallos y su ya imprescindible columna Sin rodeos de los lunes para tocar, con mayor amplitud de lo habitual en El asalto…, el tema que trae frotándose las manos a los vividores de tragedias: el asesinato de los normalistas rurales.
En 2015 ven una invaluable oportunidad para intentar impedir las elecciones cuando menos en Guerrero pero, de preferencia, sumir al país en el mayor caos posible.
Para lograr este despropósito sobran los “ideologizados” y “politizados” en panfletos y plantones que, curtidos en el odio sembrado desde hace casi 15 años, aprovechan cuanto cadáver pueden para pretextar una ilusoria “revolución” sin que se dejen ver sus vergonzantes remedos de Madero, Lenin, Zapata, Mao, Che, o de perdida Marcos, capaces de articular con mínimos de racionalidad lo que se quiere vender a incautos como “protesta ciudadana”.
Su arsenal incluye patrañas tan burdas como la supuesta captura del ex alcalde de Iguala y su mujer en Veracruz o Puebla (salvo nueva actualización del cuento), más de una semana… ¡antes de sersembrados en Iztapalapa! ¿Por qué? Por implicar a un santuario perredista, cuando es tan obvio que lo perrediano figura entre los objetivos a demoler.
Hacia el mismo despropósito renovador apunta la hilarante “hipótesis científica” con que se busca fabricar un redituable “crimen de Estado” a cargo del Ejército, de la que habla un par de vivales exhibidos ayer porLa Jornada: Jorge Antonio Montemayor Aldrete (Instituto de Física de la UNAM) y Pablo Ugalde Vélez (UAM Azcapotzalco).
El primero, quien gusta ridiculizarse portando sombrero negro tipoamish y que está reprobado por sus alumnos (3.5 le ponen enmisprofesores.com), afirma tener “nuevas evidencias” que desmienten la versión de la PGR:
Los 43 normalistas, pregona, no fueron carbonizados en un basurero, sino pudieron haber sido “incinerados en crematorios modernos del Ejército o de empresas privadas, con instalaciones suficientemente grandes y con morgue…”.
Para sustentar su pesadilla, este profe pedirá información a la Sedena y buscará también la fiscal y empresarial sobre consumo de gas en 2014, a fin de saber si hubo mayor consumo entre el 26 y el 28 de septiembre, ya que, ilustra, para una cremación humana se requieren 53 kilos 285 gramos del fluido…
Y por ahí se va.
Con esa vacilada sueña que la abuela se convierta en bicicleta: “Si se llegara a comprobar nuestra hipótesis, tendría que aplicarse la Constitución” (castigar a los culpables).
No, pues… sí.
El coco no le da, sin embargo, para aventurar algo aproximado a una idea sobre los motivos y beneficios del Ejército o el Estado para cometer semejante atrocidad.
La reportera no se contuvo para describir este arrebato iluminista: “cambia su semblante, sonríe como si fuera previsible lo que va a decir…”. Y lo que suelta ese farsante es que, aun si sus fantasmas lo quisieran “hacer resbalar con una cáscara de plomo”, seguirá en su necedad hasta las (ya muy sobadas) “últimas consecuencias…”.
¡Chíngale!
CIRO GÓMEZ LEYVA LA HISTORIA EN BREVENos están tratando muy bien, señor. No le puedo decir que como en un hotel, pero casi, casi. Hipólito Mora está en la línea. Son los últimos momentos de 2014. Me ha llamado a mi celular desde el penal de Mil Cumbres para desearme un buen 2015 y contarme. Quiere contar.
Está seguro de que el sábado 3 la juez ordenará la plena libertad para él y sus 26 compañeros por los hechos violentos del 16 de diciembre en La Ruana, donde entre otros perdió la vida su hijo Manuel.
Nosotros solo nos defendimos, señor. Lo contrario hubiera sido dejarnos matar por la gente de ese señor (Simón el Americano). O disparábamos, o yo ahorita no estaría platicando con usted. El sábado vamos a estar libres, y si nos invita, hasta vamos a su programa.
Ojalá, Hipólito. Los espero el lunes. Lo mejor de lo mejor.
Pero la juez Consuelo López Ramírez tuvo otra opinión. Hipólito y los suyos son presuntos responsables de haber matado a 10 de los 11 de aquel horrendo martes. Salvo por Manuel Mora, ¡son presuntos asesinos de matar a todos los demás! Delito grave. Gravísimo. Auto de formal prisión a los 27. ¡Zas!
“Me siento como un pendejo”, leo que declaró Hipólito tras conocer el fallo. “Que me expliquen si es más legal dejarse matar que defenderse”.
Si de por sí es difícil creer en la justicia mexicana, después de esto uno vomita. Claro que dispararon. Claro que algunas balas de ellos pudieron haber matado. ¿Pero qué opción tenían, señora juez López Ramírez?
Por eso comienzo el año vomitando. Un abrazo a los 27 que no se dejaron matar por los Templarios, ni por el Americano.
Yo también me siento como un pendejo.
EXCÉLSIOR JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ RAZONESLa elección de Luis María Aguilar como nuevo ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha mostrado, como en pocas ocasiones anteriores, la confusión (y también la posibilidad de polarización) que vive el país en todos sus ámbitos: para la elección del presidente de la Corte fueron necesarias 32 rondas de votación que se prolongaron durante horas. Los ministros Aguilar y Arturo Zaldívar, quien logró congregar a más y más firmes adherentes de los que se esperaba, durante 28 ocasiones aparecieron empatados con cinco votos cada uno.
Alguien cambió su voto en esa última ronda para lograr los seis necesarios (se dice que fue Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena) y tener así el nuevo presidente de la Corte, una posición por la que contendieron cinco (hubieran sido seis con el propio Gutiérrez Ortiz Mena) de los ocho ministros habilitados para hacerlo. Y faltó un voto, un ministro en reemplazo del fallecido Sergio Valls, una propuesta que el Ejecutivo federal decidió no enviar para completar a los integrantes de la Suprema Corte, seguramente para que no se acusara a Los Pinos de haber impulsado con ese voto, en una elección que se sabía muy dividida, a uno de los aspirantes.
Luis María Aguilar será un buen presidente de la Corte. Siempre en este tipo de procesos intervienen muchos factores y hay presiones de todo tipo, pero no creo que estuviéramos, como se dijo, ante un enfrentamiento entre conservadores (Aguilar) y liberales (Zaldívar), sino entre quienes privilegiaban a un candidato con una extensa carrera judicial, producto de ese sistema de carrera, y quienes optaban por una opción con una marca mucho más académica, un ministro presidente que llegara, de alguna forma, desde fuera. Ganó la primera opción probablemente por el peso que el sistema judicial sigue teniendo a la hora de definir esas responsabilidades, pero también se puso de manifiesto que existe un espacio de inconformidad muy amplio y una división en el más alto tribunal del país que no puede ignorarse.
Eso se debe, en muy buena medida, a las propias indefiniciones y dudas existentes en el Poder Judicial sobre cuál debe ser su papel, particularmente con la reforma en ciernes, pero, además, con un sistema que no funciona como se espera, sobre todo en sus niveles más bajos, incluyendo los incontables hechos de corrupción que se han dado. Pero las dudas van más allá: es verdad que el gobierno federal tiene muchísimo menos margen que en el pasado para imponer puntos de vista en el ámbito judicial, pero si no se percibe claridad en la marcha del país, eso trasmina todo, desde el legal hasta la vida social y económica.
Este 2015 debe ser la oportunidad para reencauzar muchas cosas. Los cambios en el máximo tribunal deberán servir como pauta para muchos otros y esos movimientos deben estar marcados por la certidumbre y la claridad de rumbo, por la forma de hacer y entender la política en el país.
Hay muchas decisiones pendientes: algunas de carácter tan urgente como la del restablecimiento de las normas de justicia y seguridad donde se están violando constantemente. Pero también en hacer realidad lo que se ha hecho ley. Decía Albert Einstein que “nada destruye más el respeto por el gobierno y por la ley de un país que la aprobación de leyes que no pueden ponerse en ejecución”. Pues bien, eso es lo que está en juego: la puesta en ejecución de las leyes y de la mano con ellas, el respeto por el gobierno y las propias leyes.
Porque si bien en la Corte, o en muchos terrenos de la política o la economía, hay diferencias internas, incluso, muy profundas entre diferentes actores, también es verdad que ellas son solucionables, se pueden allanar por medio del diálogo, la negociación e incluso por la legítima confrontación democrática y electoral, que determina mayoría y minorías (aunque sea de un solo voto, como ocurrió en la SCJN). Pero hay otra división, otro tipo de polarización que apuesta a la violencia y que simplemente busca la ruptura. Mucho de lo que hemos visto en los últimos meses tiene que ver con esa lógica de poder: se quiere demostrar que las leyes no se pueden aplicar, no importa qué tanto apoyo o respaldo hayan tenido en su aprobación. Y se han beneficiado, para ello, de los errores que se ha cometido desde el propio poder y desde el sistema de partidos e instituciones que lo sustenta.
Hay muchas pruebas pendientes en este sentido, pero una es inmediata: la Reforma Educativa. No es casual que los estados en donde ha habido más conflicto, más confrontación, más violencia, estén en relación directa con la presencia de grupos que quieren impedirla. El presidentePeña reinició sus actividades de este 2015 con una visita a Oaxaca, un estado que no había visitado en lo que va del sexenio y que anida a muchos de los pilares de esa resistencia. Ojalá que esa visita sea forma y fondo de una manera distinta de ejercer el poder. Una parte de esos cambios que se esperan.
LA JORNADA ASTILLERO JULIO HERNÁNDEZ LÓPEZEnrique Peña Nieto hará discursos (en una ruta de ceremonias públicas que esta-rá marcada por las expresiones de repudio, como ya sucedió inauguralmente en Oaxaca al empezar el año), enviará mensajes de circunstancias (como anoche, en su alocución de Año Nuevo), decidirá cambios en la alta burocracia y pretenderá que tiende la vista al frente, pero seguirá siendo rehén de su propio secuestro, pues nada volverá a la normalidad mientras no haya justicia en el caso de los 43.
El derrumbe del sueño peñista, más la volatilidad económica internacional, han creado condiciones de inestabilidad e inseguridad que preocupan a los inversionistas que antes de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa creían estar frente a un paraíso de ganancias descomunales por venir. Por ello estará el Orgullo de Atlacomulco frente a Barack Obama (o, más específicamente, frente a los intereses a los que representa la Casa Blanca) para tratar de explicar lo que pasa en el patio trasero en llamas, garantizar que hará lo necesario para restablecer el piso mínimo para los negocios en curso (en especial los energéticos) y aceptar instrucciones respecto a la manera en que el poder vecino desea que se vaya normalizando
la situación mexicana.
El arranque del año electoral (del alegre Año Nuevo de los partidos), tampoco podrá esconder, en los términos actuales y bajo sus ropajes de competencia insustancial, la persistencia del mismo tema del año no superado, de Ayotzinapa y la impunidad absoluta. Un sistema de complicidades criminales como el revelado aparatosamente en el caso Iguala no ha permitido ni permitirá que la vía electoral suministre remedios eficaces para el cuerpo nacional postrado, pero ha hecho y hará todo lo necesario para que el circo de las campañas y los comicios haga creer que el ciudadano puede decidir
y puede cambiar
las cosas premiando o castigando a los candidatos y a los partidos. Un adelanto del cinismo y el abuso programados lo ha dado el sumamente pernicioso Partido Verde Ecologista de México con su propaganda de falsedades que ha tomado ventaja, atiborrando pantallas de cine y espacios electrónicos, a sabiendas de que en México es más fácil pagar multas ínfimas o recibirapercibimientos
sin consecuencias con tal de asegurar el gran negocio del saqueo del erario mediante farsas partidistas practicantes de alta corrupción.
En busca de fortalecer su posición en la cúpula eclesiástica, el papa Francisco nombró 20 cardenales pertenecientes en su mayoría a regiones usualmente distantes de los objetivos vaticanos (una especie de tercermundismo frente a las decisiones tradicionales, centradas en la curia y lo europeo). Esta vez, en lugar de designar a un cardenal en Monterrey (en 2011, Francisco Robles Ortega pasó de la capital neoleonesa a la tapatía, y antes de él fue cardenal regiomontano Adolfo Antonio Suárez Rivera), el jefe argentino optó por dar a Morelia el primer purpurado de su historia, en la persona de Alberto Suárez Inda (ASI). El vocero papal dijo abiertamente que la distinción a ASI tiene como referente que Michoacán es un estado golpeado por la violencia
.
La sorpresiva designación de ASI (de 76 años) tiene de contexto el desgaste del también cardenal Norberto Rivera, cuyo pensamiento y praxis no corresponden a los nuevos tiempos impulsados por Jorge Mario Bergoglio. Aunque debe precisarse que no es Suárez Inda un político progresista, sino moderado
y con clara proclividad al entendimiento con los poderes en turno. Recientemente, por ejemplo, llamó al párroco de Apatzingán, Gregorio López, el padreGoyo (homónimo del asesinado en Guerrero) a retomar la línea de respeto a las instituciones, luego que el cura con chaleco antibalas hubiera dicho que habría golpe de Estado en México si se encarcelaba al pionero de las autodefensas, Hipólito Mora.
El nuevo cardenal es hermano de Ricardo Suárez Inda, panista que de 1998 a 2000 fue presidente municipal de Celaya, plaza electoral que desde entonces ha sido dominada por el blanco y el azul y donde este año será candidato a alcalde Fernando Bribiesca Sahagún, postulado por el PRI, el Verde y el Panal (actualmente es diputado federal a nombre de éste partido), e hijo de Manuel Bribiesca y Martha Sahagún, ahora de Fox, quienes fallidamente buscaron en años pasados esa misma presidencia.
El gobernador de Veracruz, Javier Duarte, se apresuró a precisar: No es reportero, (sino) conductor de taxi y activista vecinal
, cuando periodistas le preguntaban sobre el paradero de quien consideran su compañero, Moisés Sánchez, un ciudadano que fue sacado de su domicilio por personas armadas y que hasta ayer estaba desaparecido. En Veracruz han corrido trágica suerte decenas de practicantes del periodismo y muchos ciudadanos más. Sea reportero (de Facebook
, también puntualizó Duarte, aunque explicó que tal acotación no buscaba demeritar la actividad del secuestrado), taxista, activista o desempleado, lo sucedido a Moisés Sánchez debería tener una rápida, respetuosa y eficaz respuesta de las autoridades correspondientes.
Y, en tanto profesionales de la enfermería realizan este martes una protesta nacional en demanda de respeto a su estatus amenazado por el peñismo, ¡hasta mañana!
Twitter: @julioastillero
