Oaxaca de Juárez, 8 de agosto. En Japón hay más de 50 personas viviendo con el título, Ningen Kokuhō, que quiere decir, tesoro nacional. Son personas reconocidos por su talento y su dedicación a las artesanías tradicionales de Japón, como textiles, barro y tallado de madera. Ellos reciben alrededor de $378,000 mil pesos anuales para mantener vivo su arte en su taller y para enseñar otros en su oficio. Aunque no hay un sistema similar o tan generoso para promover el desarrollo de artesanías en México, las tejedoras de Oaxaca no han sido olvidadas, ellas tienen apoyos y soportes importantes del Museo Textil de Oaxaca, la Fundación Alfredo Harp Helú y el maestro Remigio Mestas. Todos sus esfuerzos en conjunto pueden ser apreciados en la exposición Jëkiiy: Homenaje a la maestra tejedora, Irene Encarnación Bartolo.
La exposición combina textiles, fotos, texto y videos para exponer la riqueza del arte de Doña Irene y la tradición que sus telas representa. Irene Encarnación Barolo es originaria de San Juan Cotzocón. En el video de la exposición se puede apreciar la belleza del municipio de San Juan Cotzocón que es parte del distrito Mixe en el noreste del estado. La lengua de San Juan Cotzocón pertenece a la familia mixe-zoque. Según los expertos, los textos más antiguos que se conservan en el Continente Americano, grabados en una vasija de barro en esa lengua, parecen referirse al tejido y al teñido. Esto es evidencia que Doña Irene es la heredera de una tradición textil milenaria.
Como todo en el mundo, las tradiciones textiles de San Juan Cotzocón han cambiado. Gracias al trabajo documental de la textalista, Maestra Irmgard Weitlaner Johnson hay fotos de las mujeres de San Juan Cotzocón en sus trajes tradicionales tomados en las 1950’s. Las fotos, puestas en el video de la exposición, dan un fiel ejemplo de las vestimentas de los antepasados de Doña Irene. En la exposicion hay textiles con técnicas y diseños tradicionales como sus huipiles nupciales o de fiesta. Hay un maniquí vestido en el traje tradicional de San Juan Cotzocón, con su huipil blanco y rojo, su falda roja , sus tlacoyales negros, y su paño de coyuchi, color café, en su cabeza.
También hay textiles que combinan materiales nuevos con el arte que sale de los dedos de Doña Irene. Trabajando con Remigio Mestas ha dado a Doña Irene la oportunidad de explorar el uso de fibras como la pita de la piña, seda de Tailandia y algodón de Egipto. Además, por medio de su colaboración hay en la exposición piezas teñidas con huizache, un color negro, natural, obtenido de un arbusto oaxaqueño. Todo el conocimiento, talento y amor a su arte salen en los hermosos textiles expuestos en la exposicion. Realmente el nombre ancestral de Doña Irene, Jëkiiy o luciérnaga esta traducida por medio de sus hilos y puesta en sus piezas que brillan por su toque mágico. 
Se puede disfrutar la exposición en el Centro Cultural San Pablo hasta el 6 de noviembre.
Colaboración especial de Jayne Lyons

