Verónica Espinoza.
Salina Cruz, Oaxaca. 2 de enero. “No hay piedras más grandes guey…” expresó un profesor a su compañero, cuando iniciaba el primer enfrentamiento con Policías Federales que mantenían dos cinturones de seguridad a los alrededores del Astillero de Marina número 20 donde llegaría el Presidente de la República Enrique Peña Nieto, para la inauguración de los trabajos de construcción de un gasoducto.
Cuatro fueron los intentos que hicieron los maestros de la Sección 22 para penetrar el cerco policiaco que se apostó sobre la avenida Teniente Azueta a unos 100 metros del acceso principal del Astillero de Marina, desde las 09:00 horas hasta el mediodía.
En sus intentos, los maestros lanzaban piedras, se apoderaron de las vallas metálicas que colocaron personal del Estado Mayor para impedir el paso a los manifestantes.
Francisco Villalobos secretario de Organización de la Sección 22, reconoció la minoría de profesores en esta protesta, pues dijo que la convocatoria emitida a sus compañeros fue de última hora.
Sin embargo, aún con el poco contingente que llevaban, dieron batalla a los federales que se cubrían con sus escudos y cascos para no resultar lesionados por las pedradas.
Un profesor buscando más piedras para lanzar a los policías, expresó a su compañero “No hay más grandes guey…” pues buscaban las más sólidas para que pudieran lesionar.
A las 11:20 horas, entre la tercera refriega, un policía federal lanzó una bomba de gas lacrimógeno a los maestros que insistían con las piedras y con palos para poder pasar, los maestros se tuvieron que replegar y echarse refresco (coca-cola) en la cara y los ojos que les comenzó a llorar y arder la garganta a varios de ellos.
Después de eso, pareciera que la calma podría durar por varios minutos. Pero, cuando observaron la llegada de dos helicópteros en los que iba el Presidente de la República Enrique Peña Nieto y el Gobernador del Estado Gabino Cue, los maestros se reagruparon e intentaron prender fuego a unos neumáticos, pero ahí fueron correteados por los policías federales donde terminó estrellado el vidrio de una camioneta de los profesores que llevaba el equipo de sonido.
Casi, por espacio de cuatro horas los profesores no dejaron de insistir con el lanzamiento de piedras a los federales, pero no lograron avanzar a donde se realizó el evento.