
Pero esos matices no importan. El sentido de lo que expresó es lo relevante porque permiten asomarse a su pensamiento. Más significativo, por el impacto de sus palabras en Wall Street, es lo que dijo sobre la Reforma Económica que abrió las puertas al sector privado para invertir en petróleo y gas. La apertura del sector energético, está fuera de discusión para López Obrador. Si es presidente, dijo, cancelará las licitaciones. Momentos después, se volvió a contradecir. “Favorezco la inversión extranjera, pero no permitiré que se afecten los intereses mexicanos”, afirmó. Le gusta la inversión extranjera, pero en otro país, porque no aceptará ningún dólar más en ese sector.
Las galimatías de López Obrador buscan esconder su ideología estatista con un lenguaje aperturista, pero las contradicciones afloran. El Journal soslaya el doble lenguaje, pero recuerda los reportes de las agencias calificadoras en Estados Unidos sobre sus temores por las reformas en caso de que gane la Presidencia, y la última encuesta del Banco de México con analistas del sector privado, donde señalaron que la incertidumbre política es uno de los principales obstáculos para el crecimiento.
“La transformación que hemos emprendido seguirá adela
Peña Nieto dijo que pondrá todo su “empeño, dedicación, pasión, entrega y esfuerzo sin reservas” para que no haya cambio de rumbo. Se podría leer de esta manera: no importa lo que piensen los mexicanos, lo mejor es lo que se hizo con las reformas y se van a defender con todo ante el enemigo, López Obrador, que quiere desmantelar la obra del sexenio.