Oaxaca de Juárez, 18 de enero. Samuel “N”, quien fungió como servidor público de Uruapan, Michoacán, habría proporcionado información puntual sobre los movimientos de Carlos Manzo y estuvo en el hospital, cuando se dio a conocer su deceso.
Según las investigaciones de la Fiscalía General del Estado de Michoacán, expuestas al juez de control, Samuel “N” proporcionó información puntual sobre los movimientos del alcalde y estuvo con él hasta que dio su último aliento en el hospital.
El abogado litigante de la Fiscalía aseguró al juez Luis Fernando Díaz Parra que un testigo del ataque ubicó a Samuel “N” junto a Carlos Manzo, durante las maniobras de reanimación en la Pérgola, en el traslado al hospital, arriba de la ambulancia y luego su deceso.
En la audiencia pública, se reveló que junto a la secretaria particular, Yesenia “N”, estuvo en el momento en que se dio la noticia a la esposa de Carlos Manzo, Grecia Quiroz, y luego se fue del lugar sin aparente remordimiento.

En la fecha de la vinculación, la hipótesis de la Fiscalía General del Estado es que no recibió pago alguno por colaborar con el crimen organizado, pero las investigaciones todavía no concluyen.
Por el caso, el juez dio un plazo de cuatro meses de investigación para aportar nuevos datos de prueba.
Vinculado a proceso por asesinato de Carlos Manzo
El pasado 12 de enero se dio a conocer que Samuel “N” fue vinculado a proceso por el caso del asesinato de Carlos Manzo.
En dicha audiencia, el Ministerio Público aportó suficientes datos de prueba para suponer, más allá de la duda razonable, la intervención del imputado en la planeación del crimen que acabó con la vida del líder de “La Sombreriza”.
Samuel “N” conoció a la víctima cuando trabajaba de diputado local. Establecieron un vínculo y luego lo recomendaron para que trabajará directamente con él.

Ya como alcalde, Manzo le dio la oportunidad de desempeñarse en el área de Protocolo y Relaciones Públicas, sin saber que esta confianza aparentemente resultaría traicionada, señaló el abogado litigante.
Los datos de prueba presentados por el Ministerio Público al juez refieren que Samuel N vivía con adicciones. Una o dos veces por semana consumía hasta siete grapas de cocaína, fue esta adicción lo que lo llevó a participar del hecho.
El proveedor de Samuel “N” era Josué “N”, un taxista y presuntamente tirador, a decir del Ministerio Público.
Durante los últimos dos años vendía droga a domicilio en su taxi, se ventiló en audiencia. Ese trabajo, al mando de “El M2”, lo llevo a conocer los planes del homicidio, dos semanas antes del fatídico día.


