Oaxaca de Juárez, 16 de septiembre. La celebración del Grito de Independencia suele estar acompañada de pozole, antojitos mexicanos, chiles en nogada y, para algunas personas, bebidas alcohólicas. Sin embargo, cuando el consumo es excesivo, la fiesta puede terminar al día siguiente con sed, dolor de cabeza, náuseas y malestar gastrointestinal.
Ante la llegada de la llamada resaca, especialistas de la Universidad Iberoamericana señalan que la hidratación y el descanso son fundamentales para sobrellevar el malestar, además de moderar el consumo de alcohol desde el inicio de la celebración.
¿Por qué aparece la resaca después de tomar alcohol?
El doctor Fidel Villalobos Castillejo, coordinador del programa de Ingeniería de Alimentos de la IBERO, explicó que el alcohol favorece la deshidratación, la cual está relacionada con algunos de los síntomas que pueden presentarse al día siguiente.
Por ello, si una persona decide consumir bebidas alcohólicas, una recomendación básica es intercalar las bebidas con agua y mantener una hidratación constante, en lugar de esperar hasta la mañana siguiente para recuperar los líquidos perdidos.
No todas las bebidas tienen la misma cantidad de alcohol
Una cerveza comercial puede contener alrededor de 4% o 4.5% de alcohol, mientras que un destilado como el tequila puede acercarse al 40%.
Sin embargo, esto no significa que una bebida sea automáticamente más segura que otra. También influyen factores como la cantidad servida, el número de bebidas y la velocidad con la que se consumen.
La doctora Diana Leyva Daniel, docente de Ingeniería de Alimentos de la IBERO, señaló que el organismo metaboliza el alcohol a una velocidad limitada.
Beber más rápido no acelera ese proceso; por el contrario, puede provocar que el alcohol se acumule y que sus efectos aparezcan con mayor intensidad.
¿Comer antes de tomar ayuda?
Los especialistas también recomendaron evitar el consumo de alcohol con el estómago vacío.
Tener alimentos en el estómago puede retrasar la absorción del alcohol, pero no lo neutraliza ni elimina los riesgos asociados con su consumo.
Además, las mezclas deben tomarse en cuenta. Combinar tequila u otros destilados con refrescos puede incrementar la cantidad de azúcar y calorías de la bebida.

¿Qué hacer si ya tienes resaca?
Si la mañana del 16 de septiembre llega acompañada de malestar, los especialistas recomiendan principalmente hidratarse y descansar.
Las soluciones con electrolitos pueden ser útiles cuando existe una deshidratación importante, aunque no deben convertirse en una bebida de consumo cotidiano cada vez que aparece la sed.
“Los sueros están formulados para dar una hidratación rápida y se recomiendan cuando realmente existe deshidratación, por ejemplo, por diarrea, mucho ejercicio o por el consumo de alcohol”, explicó Villalobos.
Algunas de estas bebidas contienen cantidades considerables de azúcar, por lo que esto debe considerarse especialmente en personas con diabetes, resistencia a la insulina u otros padecimientos relacionados con su consumo.
¿Los alimentos grasosos o picantes curan la resaca?
Aunque después de una noche de celebración pueden aparecer antojos de alimentos grasosos, picantes o muy condimentados, los especialistas advierten que su efecto depende de cada persona.
Quienes tienen gastritis, colitis o sensibilidad gastrointestinal pueden experimentar mayor irritación después de consumir alcohol.
Una gordita frita o una salsa muy picante puede no representar un problema para algunas personas, pero provocar diarrea, inflamación o dolor en otras.
No existe un alimento que cure la resaca
De acuerdo con los especialistas, ningún alimento puede curar inmediatamente la resaca.
La respuesta del organismo depende, entre otros factores, de la alimentación habitual, la microbiota y la tolerancia individual.
Por ello, después de una noche de consumo excesivo, el agua, el descanso, una comida que resulte tolerable para cada persona y, cuando sea necesario, una adecuada reposición de electrolitos pueden ayudar a sobrellevar el malestar mientras el organismo procesa el alcohol.
La recomendación, sin embargo, comienza desde antes de la celebración: comer adecuadamente, mantenerse hidratado y moderar el consumo de alcohol puede ayudar a reducir los efectos asociados con una noche de excesos.
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