1. Para reponer la despensa, “sacarnos del apuro”. Supongamos que se nos acabó la mayonesa y queremos cenar un sándwich, vamos a la tienda de conveniencia y compramos una mayonesa pequeña para ese momento; o que vamos de vacaciones a la playa y estaremos solo unos días en ese destino, pues preferimos un aceite para cocinar de menor tamaño de porción.
  1. Para ahorrar. Es de todos conocido que las porciones grandes nos dan mayor rendimiento de un producto a un menor precio, se trata de la simple fórmula “más por menos”. Generalmente estos tamaños de porción se adquieren para el consumo generalizado para todos o la mayoría de los miembros del hogar con un ahorro económico. Es la misma lógica que aplica para las grandes presentaciones de los clubes de precio, y no sólo de alimentos, sino para productos para el cuidado personal y del hogar. Estas grandes porciones se compran también para negocios como restaurantes, hoteles e incluso hospitales.
  2. Para estirar el gasto. Las familias con presupuesto restringido hacen compras diarias, si acaso semanales, porque hay poco gasto disponible. Por ejemplo, en las tienditas se compran dos cubos de consomé de pollo para la sopa del día, 100 gramos de jamón o cuatro huevos. Se trata justo de lo opuesto al punto anterior, pero que responde a la misma lógica de maximizar el beneficio económico del gasto familiar.
  3. Para evitar el desperdicio de alimentos. Ya vimos el ejemplo del “cuartito” de leche, pero en general el mismo criterio aplica para evitar el desperdicio en todos los hogares, independientemente del número de sus integrantes. Siempre procuramos que la comida alcance, pero también que no se desperdicie.
  4. Para compartir. Al ir comprar un pastel para una fiesta de cumpleaños, generalmente hay dos tamaños el mediano y el grande, y elegiremos uno o el otro en función del número de invitados.
  5. Para generar menos basura. Si una familia tiene cinco integrantes, preferirá comprar un yogurt de un litro, no sólo porque es más barato, sino porque no tiene sentido comprar 7 potes de yogurt de 150 ml si todos consumen el mismo producto dentro del hogar

 

  1. Para controlar las cantidades de consumo. Este caso es un clásico en los “snacks” o botanas dulces y saladas. Consumir una barra de chocolate, un paquete de 3 galletas o una bolsa individual de cacahuates es una gran alternativa para satisfacer el antojo “sin culpa”.
  1. Para elegir con libertad. Los consumidores tenemos diferentes necesidades de consumo, que pueden estar influidas por muchas razones, por eso hay tantas opciones en el mercado como tipos de consumidores. Todos los consumidores tenemos derecho a satisfacer nuestros gustos y buscar beneficios de la manera que mejor nos convenga. Regular los tamaños de porción, sería tanto como restringir el número de artículos a adquirir por cada persona en cada momento de compra.

Información de:Publimetro