Jorge Castañeda
Oaxaca de Juárez, 03 de abril. La capa de hielo flotante sobre el Océano Ártico, conocida como banquisa boreal, registró este invierno el máximo invernal de menor extensión, esto desde que en 1979 iniciaron las mediciones a través de satélite.
Así lo aseguraron el Centro Nacional de la Nieve y el Hielo de Estados Unidos (NSIDC) y la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio de Estados Unidos (NASA), organismos que recordaron que el año pasado también se rompió récord de disminución.
En información revelada a la prensa internacional, a la cual foroambiental.com.mx tuvo acceso, se destaca que cada año, gran parte de la banquisa del Ártico y sus mares vecinos se derrite durante la primavera y el verano, coincidiendo con la llegada del calor, y luego vuelve a crecer en los meses de otoño e invierno, alcanzando su punto máximo anual en marzo.
Sin embargo, el fenómeno natural de fusión-recuperación se ha visto muy afectado en las últimas décadas debido al aumento de la temperatura del aire y del agua oceánica, aunado a los efectos del Cambio Climático.
Es decir, no sólo se pierde más hielo en verano, una situación de sobra conocida en las últimas décadas, sino que ello dificulta la recuperación posterior de la banquisa invernal.
Las fuentes señalan que esto, por desgracia, no es una situación aislada, ya que los 13 máximos de menor extensión han ocurrido en los últimos 13 años.
Precisan que el 24 de marzo de este 2016, la extensión de la banquisa ártica alcanzó su máximo invernal con 14.52 millones de kilómetros cuadrados, ligeramente menos que en el récord del 2015, que fue de 14.54 millones.
Y alertan que estos niveles ya están muy lejanos al promedio registrado en el período 1981-2010, que fue de 15.64 millones de kilómetros cuadrados.
Recuerdan que el año pasado también se rompió récord de extensión mínima en verano y se prevé que en el verano de 2016 se siga perdiendo mayor extensión de hielo.
De acuerdo con el NSIDC y la NASA, la extensión del hielo es inferior a la media en todo el Ártico excepto en el mar del Labrador, Bahía de Baffin y Bahía de Hudson.
Además, refieren que el hielo no sólo ocupa menos territorio, sino que es más fino y se derrite con mayor facilidad en cuanto las temperaturas tienden a recuperarse.
Según la información revelada por las fuentes, el calor ambiental ha contribuido sin duda a estos registros, con temperaturas en los meses de invierno (enero-febrero) que en ocasiones han sido hasta seis grados superiores al promedio de las últimas décadas.
Eso ha sido muy evidente en las áreas más periféricas, justo aquellas en que el hielo es más fino y, lógicamente, es más fácil que se funda.
Al respecto, científicos del NSIDC y del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, aseguraron que nunca se había registrado un invierno tan cálido en el Ártico como el que ocurrió este año.
Indicaron que en este proceso de pérdida de hielo también han contribuido diversas anomalías en las altas presiones típicas del invierno, las cuales modificaron durante enero y febrero los patrones de viento en el Ártico. Ello supuso la llegada de aire cálido desde el sur y un freno a la expansión de la cobertura de hielo.
Sin embargo, abundaron que en última instancia, lo que probablemente va a desempeñar un papel más importante en la evolución futura es el calentamiento de las aguas oceánicas.
Es decir, se seguirá perdiendo más hielo debido a que existirá cada año un ambiente más cálido por el Cambio Climático, a lo que hay que agregar que el mar también se está calentando.
Jorge Castañeda es colaborador especial de ADN Sureste y
Director Editorial de foroambiental.com.mx
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