“Este vuelo supone un precedente realmente importante para la aviación. Es de esperar que se convierta en el avance de un servicio regular que acelerará la forma en que la gente viaje de un extremo del mundo al otro”, declaró Alan Joyce, director ejecutivo de Qantas Group, en un comunicado de la aerolínea tras aterrizar en el aeropuerto de Sídney.

“Lo que ya ha quedado claro es cuánto tiempo podemos ahorrar. Nuestro vuelo regular desde Nueva York hasta Sídney con una parada (QF12) despegó tres horas antes que el vuelo directo, pero nosotros llegamos algunos minutos antes, lo que significa que ahorramos bastante tiempo al no tener que parar”, añadió Joyce.