Oaxaca de Juárez, 16 de octubre. Cuentan que el gobernador Gabino Cué y el Secretario de Turismo José Zorrilla de San Martín Diego, además del círculo rojo, utilizan el mismo collar con la imagen de un jaguar para alejar a los espíritus chocarreros. De acuerdo con la versión al interior de la oficina gubernamental, la idea fue del empresario-funcionario que trajo desde Cuba a un santero cuando iniciaron los problemas con la Sección 22, (Antes de anunciar la transformación del IEEPO) para protegerse de todo ataque en los medios de comunicación. Ahora, el grupo que maneja los destinos de Oaxaca trae una cabeza de jaguar en el cuello, el tamaño depende del grado de cercanía o complicidad que hay con el Mandatario. Según, les ha servido, ya que a su parecer, el magisterio se ha ordenado, pese a la negativa de la ciudadanía se salieron con la suya en el caso de la construcción del Centro de Convenciones y la relación con el gobierno federal va viento en popa, tanto que Cué ya no es visto mal por Enrique Peña Nieto. Nuestro fotógrafo Darío Nolasco captó esta imagen que refuerza la versión.
Pero Gabino no está solo, las figuras políticas no son ajenas a las tradiciones populares, a las creencias en la adivinación, a los amuletos y supersticiones.
El periódico Tiempo de Colombia informó que su Presidente lleva en sus muñecas dos delgados hilos blancos, llamados por los indígenas Cogui aseguranzas. Ellas, según los ancestros Cogui, atraen la buena suerte y alejan las malas influencias.
Los chinos, especialmente los líderes del país, tienen una larga tradición de depositar su fe en la adivinación y la geomancia, a las que recurren en busca de respuestas en tiempos de incertidumbre, necesidad o caos.
El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama es muy supersticioso, y cuenta con varios amuletos como un brazalete de un soldado de Iraq, una moneda de la suerte, un dios mono hindú y medallas de la virgen.
El líder del Partido Nacionalsocialista Adolf Hitler creía que el número 7 tenía poderes especiales y que la esvástica tenía poderes sobrenaturales. Eran famosas sus consultas a videntes y astrólogos.El ex primer ministro de Italia Romano Prodi organizaba sesiones de espiritismo en los años setenta. En 1978, participó en una sesión de espiritismo para intentar averiguar dónde estaba secuestrado Aldo Moro.Winston Churchill llevaba consigo un bastón al que llamaba “de la buena suerte”, cuentan que con él quitaba de su camino a todo el gato negro que aparecía. Dicen que odiaba el número 13, y en una de sus visitas a Hong Kong, abandonó un almuerzo exclusivo al que había sido invitado en el club Victoria’s Peak al ver que solo eran doce comensales más unoEl político italiano Silvio Berlusconi le confiaba a sus corbatas con lunares el poder de la buena suerte.Antes de cada campaña Napoléon le pedía consejos a su vidente personal, Madame Lenormand, una famosa lectora de cartas de la época. Según la leyenda antes de la batalla de Waterloo confesó que iban a perder la batalla pues había soñado con un gato negro.El príncipe Carlos de Inglaterra usa una pulsera roja y blanca de la buena suerte que le regalaron en una visita oficial a Bulgaria y que aportaría salud y bienestar.
