Por: Jorge Castañeda
Bahías de Huatulco, Oaxaca, 7 de agosto. El pecarí labios blancos es un animal parecido al cerdo que habitaba desde México hasta Argentina, pero que en la actualidad está en grave peligro de extinción, debido a la pérdida de su hábitat y a la brutal cacería de la que ha sido objeto.
La reducción en la población de esta especie es tan grave, que desapareció en un 84 por ciento en México, siendo Oaxaca uno de los estados en donde mayormente ha sido devastada.
Así lo informó el investigador del Colegio de la Frontera Sur, Rafael Reyna Hurtado, a través de un comunicado del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), al cual foroambiental.com.mx tuvo acceso.
Refirió que este mamífero vivía desde Veracruz y Oaxaca hacia el sur y sureste del país, abarcando la Península de Yucatán, sin embargo, ahora sólo sobrevive en la Reserva de la Biosfera de Calakmul, en Campeche; la Selva Lacandona, en Chiapas; y en la Selva de Los Chimalapas, en Oaxaca.
Dijo que lamentablemente el pecarí labios blancos, debido a la cacería indiscriminada de la que ha sido víctima, así como a la pérdida de su hábitat, ya desapareció del resto del país.
Recordó que esta especie es parte de la familia Tayassuidae, en la que también se encuentra el pecarí de collar, que habita los bosques secos del país por la costa del Pacífico hasta Estados Unidos.
El pecarí labios blancos vive en lugares húmedos, bien conservados y puede llegar a formar grupos de hasta 700 ejemplares, además tiene un comportamiento social más variado y diverso que el pecarí de collar.
El investigador del Departamento de Conservación de la Biodiversidad del Colegio de la Frontera Sur, recaba información y estudia a esta especie con el fin de entender el motivo por el que los pecarí forman grupos de diferentes tamaños.
Reyna Hurtado busca entender la dinámica y origen de los movimientos de esta especie, quién decide cuándo y a dónde moverse.
Además pretende descubrir si estos animales usan la memoria espacial, si van a ciertos cuerpos de agua o árboles de frutas y si regresan con frecuencia a esos mismos lugares.
El investigador también trabaja para saber el impacto de los humanos en estas poblaciones con el propósito de entender cuál es el proceso entre el cazador, los grupos de pecaríes y las áreas protegidas.
Para muchas comunidades indígenas, sobre todo de Sudamérica, los pecaríes son la fuente de proteína animal más importante y la comercialización de su piel y carne los provee de ingresos, recordó Reyna Hurtado.
En México, ambas especies de pecaríes fueron importantes en las dietas y culturas de los pueblos precolombinos, y debido a que la cacería es una actividad importante para los pobladores, los cuales son personas muy pobres, se plantea elaborar planes de manejo.
El investigador dijo que no buscan prohibir la cacería, sino que “las especies no se extingan, que el impacto no sea tan fuerte y que no implique la extinción, aplicando principios de sustentabilidad: consumes pero no acabas”.
Por desgracia, y como en foroambiental.com.mx lo hemos demostrado en reportajes y artículos recientes, en muchos lugares la cacería de esta especie se hace por negocio y no como subsistencia.
Y no sólo es el pecarí de labios blancos el que está siendo exterminado, sino también el pecarí de collar, basta ver lo que sucede en estados como Oaxaca, donde incluso en centros turísticos como Bahías de Huatulco, existen restaurantes que con todo cinismo e impunidad venden platillos hechos con la carne de estos animales.
La situación es tan grave, que los cazadores ilegales en la Sierra Sur y Costa de Oaxaca llegan incluso a cazar pecaríes y muchas otras especies prohibidas, aún dentro del Parque Nacional Huatulco, para venderlos a esos establecimientos.
Sobre esto se puede consultar el reportaje que publicamos justo cuando el Parque Nacional Huatulco cumplió 17 años, el pasado 24 de julio, y en el que el propio director de esta área, supuestamente protegida, acepta que se han captado con cámaras a varios cazadores furtivos.
Dicho reportaje se puede ver en la siguiente liga: http://www.
Lamentablemente, nada efectivo se hace para evitar la brutal depredación de animales silvestres, porque las autoridades ambientales están totalmente rebasadas, son omisas o francamente corruptas, además de que la mayor parte de la población sigue sin entender la fundamental importancia de proteger a estas especies, cuya extinción siempre terminará afectando gravemente a la cadena ecológica y, por ende, al ser humano.
Jorge Castañeda es colaborador especial de ADN Sureste y
Director Editorial de foroambiental.com.mx
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(Con parte de información de CONACYT)
Imagen: Internet

