Edwin Meneses 
Salina Cruz, Oaxaca, 21 de enero. La presidenta de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) en Salina Cruz, Dulce María Reyes Zárate, advirtió que el sector empresarial enfrenta un 2026 complejo, marcado por una fuerte carga fiscal, competencia desleal del comercio informal y proyectos de desarrollo que, hasta ahora, no se han traducido en beneficios reales para la región.
Reyes Zárate recordó que la pandemia no solo cambió la dinámica social y familiar, sino que obligó a transformar radicalmente la forma de hacer negocios. La digitalización y el comercio electrónico permitieron que la economía se mantuviera en movimiento, y destacó que la capacidad de adaptación del empresario mexicano ha sido clave para sobrevivir en medio de la adversidad.
Sin embargo, señaló que uno de los mayores obstáculos para el comercio formal sigue siendo la carga fiscal.
A los impuestos municipales y federales se suman gravámenes estatales que encarecen la formalidad, como el incremento constante en las cuotas del IMSS e Infonavit, así como el impuesto del 3 por ciento sobre nómina, el cual calificó como una penalización directa a la generación de empleo.
En el ámbito municipal, se ha logrado el diálogo y la concertación en el pago de impuestos municipales.
Subrayó que los comerciantes no se oponen al orden ni al desarrollo de la ciudad, pero exigen un piso parejo para todos.
Pese al panorama adverso, la presidenta de Canaco informó que en lo que va del año no se ha registrado el cierre de negocios afiliados; por el contrario, la Cámara ha tenido un incremento en las afiliaciones, reflejo —dijo— de la confianza y credibilidad que hoy mantiene la organización.
No obstante, alertó que la informalidad, que representa cerca del 54 por ciento de los comercios en México, continúa siendo una amenaza para los negocios formales.
Finalmente, Reyes Zárate se refirió al Corredor Interoceánico, proyecto que generó grandes expectativas en Salina Cruz, pero que hasta el momento sigue sin detonar el desarrollo prometido.
La falta de arribo de buques al puerto, el limitado impacto del sistema ferroviario y la ausencia de infraestructura carretera, como la autopista Mitla–Istmo, mantienen al sector empresarial a la espera de hechos concretos y no solo discursos.



