Oaxaca de Juárez, 29 de marzo. Jaime Eduardo Luna Méndez, jefe de la Oficina Técnica de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) en Oaxaca, fue asesinado el pasado 26 de marzo de varios balazos en la calle de Calicanto, colonia del Bosque en Santa Lucía del Camino.
La víctima, tenía escasos minutos de haber salido de su oficina de la SCT ubicada en la carretera internacional, a unos 250 metros del lugar del atentado y viajaba en una camioneta Ford tipo lobo, color rojo que fue interceptada por personas armadas que se desplazaban en una motocicleta.
El 7 de Junio del 2018, la residente general de Conservación del Centro SCT, Claudia Mercedes Gómez Méndez, fue asesinada de forma similar en la agencia municipal de San Juan Chapultepec.
La funcionaria tenía acusaciones de tráfico de obras pues benefició a la empresa IDEM Ingeniería y Arquitectura, propiedad de su pareja sentimental, Geovani Vásquez, según la denuncia hecha en su momento por Carlos Galindo, presidente de la Asociación de Transporte y Carga de Tlaxiaco.
Ambos funcionarios eran quienes decidían la asignación de obras en Oaxaca.
Luna Méndez tenía muchos años en el cargo y era inamovible. Trabajó durante mucho tiempo en la misma oficina y su firma era muy codiciada.
Cuando ocurrió el asesinato del funcionario de la SCT, mi amigo y colega Alfredo Martínez de Aguilar, me comentó que se abría la caja de Pandora. En la mitología griega, Pandora es la primera mujer de la Tierra. Cada uno de los dioses le otorgó un don, por lo que su nombre significa todo-don. Pero la creación de esta mujer fue la venganza de Zeus contra los hombres por la traición de Prometeo al robar el fuego sagrado y entregarlo a los mortales.
Pandora llevaba consigo una caja o vasija en la que los dioses habían escondido todos los males. Presa por la curiosidad, la mujer abrió la caja, y su fatal contenido se diseminó por nuestro planeta. Así es como surgieron las enfermedades y demás calamidades que aquejan al género humano. Pandora, asustada, cerró rápidamente la caja, pero en su interior sólo quedaba la esperanza.
Alfredo escribe hoy sobre esto y anota datos importantes de la corrupción al interior de la SCT en especial durante el sexenio de Jorge Castillo, que no el de Gabino Cué.
Mientras esto sucede, al afable Fiscal Anticorrupción, Jorge Emilio Iruegas le tiembla la mano y no ha hecho nada por frenar todos los abusos, mucho menos castigarlos.
