| La familia, apoyo y defensa mundial ante la crisis: José Luis Chávez Botello |
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| José Luis Chávez Botello |
| Escrito por José Luis Chávez Botello |
| Domingo 04 de Octubre de 2009 20:18 |
Oaxaca de Juárez, 4 de octubre de 2009.- Hace muchos años que el paÃs, y por supuesto Oaxaca, no se habÃan visto amenazados y dañados por crisis simultaneas de diferente Ãndole: crisis económica mundial que acrecienta la pobreza; crisis social patente por el crimen organizado aunado al malestar y enfrentamientos de grupos sociales; crisis polÃtica por la confusión y división causada por partidos polÃticos, el debilitamiento de la credibilidad y la falta de acuerdos en programas que más requiere la sociedad; la crisis educativa palpable en la baja calidad y el déficit de maestros con vocación. A estas crisis se une la epidemia de la influenza.       La familia es la primera que sufre los golpes y daños de estas crisis y de otros males como la carencia o deficiencia de servicios fundamentales, los falsos y malos liderazgos, la corrupción, el alcoholismo y la violencia intrafamiliar.       Todo lo que de manera directa o indirecta debilite o dañe la vida o la familia nos perjudica a todos y va contra la misma sociedad, y al contrario, todo lo que beneficie a la vida y a la familia dará frutos en bien de la sociedad. De aquà la urgencia de voltear todos hacÃa la familia, tanto para defenderla y fortalecerla como para estimular su colaboración cualitativa en la tarea de sanear y fortalecer a la misma sociedad.       La familia es fundamental e insustituible tanto para iniciar a la vida personal como para poner las bases de la vida social. Aún con todas sus carencias, la familia es el mejor lugar donde se inicia a las personas a la vida: al recién nacido se le rodea y acompaña de atenciones y caricias, con variados estÃmulos se le va enseñando a conocer y a relacionarse, a comer, a hablar, a caminar, a vestirse y a fortalecer su identidad de varón o de mujer. Allà también se ponen las bases de la vida social: el respeto y el afecto que circula entre todos y rodea más a los pequeños y débiles, el trabajo y autoridad al servicio de todos, el mutuo apoyo, la comunicación alimentada por amor; asà se ponen las bases de la vida social: confianza, y solidaridad, convivencia, justicia, libertad, seguridad y paz.       Nunca lo dudemos, el mejor servicio social que toda persona puede prestar a su comunidad y al paÃs es sanando y fortaleciendo a su familia principalmente mediante el cultivo de los valores fundamentales. Lograr una familia unida y con valores es el patrimonio y la herencia más valiosa que los papás pueden dejar a sus hijos; es el patrimonio más valioso de nuestras comunidades y pueblos. Por todo esto, la familia debe ser más apreciada y apoyada en la práctica por todos sus miembros, debe contar con la debida protección cultural, jurÃdica, social, económica y sanitaria de la sociedad.       Cualquier esfuerzo por doblegar una epidemia o crisis social sin tomar en cuenta a la familia, corre el riesgo de ser una solución insuficiente o superficial; de aquà la necesidad imperiosa de sanear, defender y fortalecer la vida y la familia al afrontar las variadas crisis que nos dañan. En teorÃa nadie pone en duda la importancia de la familia en la formación de las personas y de la sociedad, pero muchas decisiones y acciones parecen más bien considerarla con indiferencia o tratarla como un enemigo a destruir.       Con nuestra saludo y bendición para todos. |




Oaxaca de Juárez, 4 de octubre de 2009.- Hace muchos años que el paÃs, y por supuesto Oaxaca, no se habÃan visto amenazados y dañados por crisis simultaneas de diferente Ãndole: crisis económica mundial que acrecienta la pobreza; crisis social patente por el crimen organizado aunado al malestar y enfrentamientos de grupos sociales; crisis polÃtica por la confusión y división causada por partidos polÃticos, el debilitamiento de la credibilidad y la falta de acuerdos en programas que más requiere la sociedad; la crisis educativa palpable en la baja calidad y el déficit de maestros con vocación. A estas crisis se une la epidemia de la influenza.Â





