| Ignorancia y pobreza, enemigas de la democracia: Cuauhtémoc Blas |
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| Cuauhtémoc Blas |
| Escrito por Cuauhtémoc Blas |
| Sábado 03 de Julio de 2010 10:09 |
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Tal es el caso de Carlos Rasgado Toledo, administrador municipal de Candelaria Loxicha, uno de los más marginados de México, quien ni siquiera fue electo, sino designado por el ejecutivo estatal desde el trienio anterior. Ya instalado como administrador desde 2005, maniobró para que no hubiera elecciones municipales en el 2007 y proseguir como administrador, con la complicidad de sus encumbrados padrinos políticos. Pero que sean o no electos no hace diferencia, ediles de otros municipios que sí fueron electos, se solazan desviando recursos públicos, convirtiéndose en tres años en nuevos ricos. Y todavía más, como una plaga se reproducen e invaden todo el aparato público. En otro municipio de muy alta marginación de esa misma microrregión, San Agustín Loxicha, el presidente, Jesús Martínez Mendoza, es acusado de millonarios desvíos del erario (ver En Marcha número 119, octubre de 2009). ¿Qué hace posible este saqueo e impunidad? Por una parte los problemas mencionados: pobreza, rezagos, ausencia de instituciones, carencia de Estado de Derecho, etcétera. Por otra, la falta de una ciudadanía activa, consciente, informada, preocupada por el quehacer público. Ciudadanos que defiendan sus derechos y exijan a gobiernos y representantes populares cumplan con sus obligaciones. El voto y su ejercicio es una eficaz arma en la lucha contra esos excesos del poder. Desafortunadamente, en los últimos años la ciudadanía ha decidido no usarla. Por ignorancia, desencanto, abulia o apatía, la mayoría no participa en las elecciones, la ven como una actividad intrascendente, sin efectos para su vida privada o familiar.
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Oaxaca de Juárez, 3 de julio. La ignorancia y la pobreza extrema son enemigas de la democracia y propicias para el autoritarismo y la corrupción. Por este binomio, políticos de la más baja calidad sientan sus reales en municipios pobres. El rezago educativo, la pobreza extrema, el analfabetismo y el monolingüismo propician la llegada de personas sin escrúpulos a saquear el erario municipal, a enriquecerse a costa de los más desprotegidos.





