Oaxaca de Juárez, 12 de noviembre.Enroque. 278 días sin Paula Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
José Francisco Blake Mora, apenas hace unos días en las conmemoraciones de la muerte de Juan Camilo, pronunció sendos discursos (y me refiero a varios no a grandes o elocuentes) en diferentes sedes respecto de la trayectoria política del yucateco que perdiera la vida en un “accidente” aéreo.
Hoy José Francisco, está muerto al igual que otros siete servidores públicos que viajaban con él en un helicóptero Puma, no sé si propiedad de la Secretaría o del Ejército Mexicano, pero en condiciones muy similares a las que murió Juan Camilo y, también en noviembre, en una fecha que se repite sólo cada cien años. ¿Coincidencia?
El once del once del once a las once de la mañana José Francisco Blake murió cuando se desplomó el helicóptero en que viajaba y unas horas después, el presidente de la República Felipe Calderón, con el rostro desencajado y a veces con la voz entrecortada salió lacónico a dar un mensaje a los mexicanos.
México perdió a un gran patriota, dijo, y yo a un amigo. Me acuerdo de lo que habría dicho Carlos Salinas de Gortari cuando salió a dar la noticia de la muerte de Luis Donaldo Colosio: dijo exactamente lo mismo que FECAL.
Pero en su explicación queda algo confuso. Explicó que a las once de la mañana del once del mes once del año once, esa zona de Chalco “estaba nublada”, por lo que no se descarta la posibilidad de un accidente.
Nublada parece estar la mente del Presidente de la República al no darse cuenta de las posibilidades muy grandes de un atentado del crimen organizado contra el Estado Mexicano que él representa. La vulnerabilidad del Presidente de México respecto del narcotráfico es evidente y se la dejan ver matando al segundo de abordo.
Yo no sé si con la llegada de José Francisco Blake Mora a la Secretaría de Gobernación después de la dimisión de Fernando Gómez Mont, el amasiato entre los Pinos y Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, (a) el Chapo, haya terminado y por eso la detención apenas antier, de uno de los operadores financieros del capo más poderoso del mundo.
Lo que sí resulta una coincidencia, es que un día después de la detención, se desploma “accidentalmente” un helicóptero donde viajaba nada más y nada menos que el encargado personal de la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico. ¿Coincidencia?
Anabel Hernández en su libro “Los Señores del Narco”, deja entrever la posibilidad de un atentado en contra de Juan Camilo Mouriño Terrazo porque hay testimonios de personas que escucharon una detonación en el aire antes de la caída del learjet. ¿Por qué no habrían podido matar también a José Francisco Blake?
Las “nubes en la mente del presidente”, no lo dejan ver más allá de sus narices, el alcance que ha tenido su guerra contra el narcotráfico que le está tocando las puertas de los Pinos, es una guerra que ya perdió por mucho y que si no se ha acabado es porque los narcotraficantes no lo han querido matar a él personalmente porque crearían una crisis política en México que no le conviene a sus propios intereses.
Hay por lo menos tres testigos de que el cielo era despejado a las once horas del día once del mes once del año once en el Valle de Chalco, entre ellos los gobernadores del Estado de México Eruviel Ávila y el del Distrito Federal Marcelo Ebrard ¿por qué dice FECAL que estaba nublado?
En México ya hay una crisis. Dos secretarios de gobernación presuntamente asesinados, nos gritan que el poder es de los narcotraficantes y que cuando ellos digan, a la hora que ellos quieran, en el lugar que se les pegue su regalada gana, pueden matar al Presidente de la República y que si no lo han hecho, es porque simplemente no han querido o no les conviene. Tan llano y liso como eso.
Lo mejor que le puede pasar a México entonces, es que este sexenio ya termine.escrito por Garza , noviembre 12, 2011
escrito por Génesis , noviembre 14, 2011
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