| Agua y Política: Alberto Esteva |
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| Alberto Esteva |
| Escrito por Alberto Esteva |
| Domingo 17 de Enero de 2010 22:08 |
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Este compuesto fue la base para que aparecieran los primeros microorganismos en el mundo y de ahí se inició una aventura, cada vez más rica y compleja hasta llegar al nacimiento del homo sapiens y con él, la historia humana. El agua ha acompañado –y acompaña- al hombre desde el principio, más aún, el 70% de su peso es agua. Ya la necesidad de este líquido para la supervivencia biológica sería materia más que central de la preocupación humana, sin embargo, el agua se inserta en todos los actos importantes de la civilización contemporánea; la agricultura, la industria, la ganadería, la ingeniería, los vuelos espaciales, las plantas nucleares, las plantas hidroeléctricas; no hay, prácticamente, ninguna actividad económica en donde el agua no tenga un papel preponderante. El agua, además de su lado positivo, juega a veces también un papel negativo, incluso trágico; las lluvias torrenciales, las inundaciones, los tsunamis, entre otros desastres naturales acompañan con cierta frecuencia a las comunidades humanas; pero hay otro ángulo, el agua contaminada, el agua putrefacta, que ha ocasionado epidemias monumentales en distintas épocas de la historia. Adicionalmente, en concentraciones humanas –las ciudades- se requieren sistemas muy complejos de abastecimiento, reciclamiento y/o eliminación del agua. Esta circunstancia se vuelve crítica en grandes urbes, como es el caso de la Ciudad de México, la segunda concentración demográfica del planeta. La Ciudad tiene además una relación muy estrecha con este multicitado líquido, porque cualquier metrópoli del mundo requiere una fuente segura y de preferencia cercana de agua; así, son famosas muchas ciudades que han crecido alrededor de ríos o lagos: Londres, París, Moscú Washington, entre muchas otras. La Ciudad de México, empero, fue más allá: se fundó encima de un lago –Tenochtitlán-. De manera que desde el principio el destino de la urbe estuvo íntimamente ligado al agua; y así sigue hasta el día de hoy. Primero porque ha tenido que luchar contra inundaciones desde siempre; segundo porque hay que extraer agua de los pozos para saciar la sed de la Ciudad; tercero porque debe completar la dotación de agua transportándola y subiéndola al altiplano desde muchos kilómetros de distancia; cuarto, porque hay que disponer de las aguas residuales, ya sea tratándolas o sacándolas de la Ciudad; quinto, porque la administración de la distribución conlleva un problema operativo y logístico cada vez más complejo; sexto, porque los costos asociados a su manejo son crecientes; séptimo, porque la urbe se asienta sobre distintos espacios políticos y administrativos; así, está la Ciudad de México –corazón del país-, muchos municipios del estado de México, y los poderes federales que tienen su residencia en la Ciudad; y octavo, porque –como es inevitable- el agua se ha convertido en uno de los espacios y arma –a la vez- de las disputas políticas nacionales –e internacionales-, no en vano se ha dicho que en este siglo podría haber muchas guerras del agua en el mundo. Si bien es cierto que la Ciudad de México sólo ocupa una parte de la urbe que se asienta en el altiplano del Valle de México y el resto corresponde al estado de México, el destino de ambos está irremediablemente unido –así como con muchos otros servicios y procesos urbanos-; por si fuera poco, existe un tercer jugador fundamental: la Federación, que por Ley está obligada a coordinar y manejar la distribución general del agua a nivel de todo el país, para lo cual tiene a Conagua. Como decíamos, la política está en el centro del manejo del agua, esto que a primera vista podría parecer remoto, se trasluce claramente cuando existen confrontaciones o divergencias políticas; así, tenemos que el gobierno federal es panista y tiene a Conagua, el del DF es del PRD y el del estado de México es priista; además que las administraciones delegacionales y municipales presentan gobiernos de distintos signos. El gobierno del PAN ha hecho evidente su sesgo político en la administración del agua al poner al frente a uno de los miembros más prominentes de la ultraderecha panista: el Yunque. Situación que se reafirma al revisar el origen político de muchos de sus funcionarios, de manera que hemos asistido a una guerra de la Federación hacia el Gobierno del Distrito Federal desde hace ya más de dos años; principalmente a través de cortes directos al suministro desde el sistema Cutzamala, sin dejar de lado amenazas veladas o abiertas, así como recortes de recursos destinados al manejo hídrico en la capital, sin olvidar la guerra informativa basándose en el tema del agua. Como puede fácilmente percibirse, es un tema que no puede manejarse a la ligera –pese a la irresponsabilidad de Conagua-; si llegase a faltar –aunque fuese parcialmente- un adecuado suministro de agua, la Ciudad podría colapsarse. Esto lo sabe el GDF y ha actuado en consecuencia. En primer lugar, la administración de la distribución, tratamiento y desalojo del agua conlleva crecientes recursos, además de ampliar la dotación a las zonas que aún carecen de ella; sólo para ilustrar la magnitud de la tarea considérense los siguientes datos:
La otra vertiente abordada por el GDF es la referente al cuidado en el uso del agua; existen muchas fugas domésticas y malos hábitos en el consumo que ocasionan que los niveles de consumo por habitante sean de los más altos del país; de manera que se han emprendido una serie de medidas para racionalizar el consumo de agua. Destacan los siguientes puntos.
Una de las políticas más importantes desde el GDF fue el diseño de tarifas diferenciadas para los habitantes de la Ciudad según el nivel socioeconómico de la colonia donde viven, de manera que no costará lo mismo el agua para beber en Iztapalapa que la utilizada en los jacuzzis y albercas de Las Lomas. De esta forma, la administración del agua se convierte en un instrumento de equidad social. Sin embargo, como mencionamos, agua y política caminan juntas. De manera que los panistas han levantado una ola de protestas por esta política de tarifas diferenciadas; así que resulta paradójico que se utilice agua para enfriar reactores nucleares pero en ocasiones no pueda enfriar los embates políticos. * Subsecretario de Políticas Públicas de la Ciudad de México |




Oaxaca de Juárez, enero 17. Dos átomos de Hidrógeno y uno de Oxígeno, H?O, una de las fórmulas más simples de la química resulta que es la clave de la vida en el planeta, un compuesto paradójico –quizá como la vida misma- conformado por dos gases que unidos generan un líquido, uno de los más estables de la naturaleza: el agua.





