| Otro triunfo de URO, el esquirolaje que viene: Abel Santiago |
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| Abel Santiago |
| Escrito por Abel Santiago |
| Martes 16 de Febrero de 2010 19:29 |
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El Panal, pero no de rica miel sino de amarga hiel, como sabemos, es propiedad de la maistra Elba Esther Gordillo Morales, porque le fue obsequiado como premio a su negra traición al partido que la cobijó en sus peores tiempos, la enriqueció y le entregó también el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, con el que se ha hecho multimillonaria en dólares. Partido y sindicato los conserva y explota a su gusto, a pesar de las denuncias diarias en su contra, por su incondicional sometimiento al felipismo y su mandato ilegítimo y opresor. Entonces no es raro que la señora Piñeyro, que militó en el PRI con muy buenos resultado y renunció a él cuando ya no le convino y se hizo diputada del panal, partido que se unió a la Alianza antipriísta, se indigne porque no resulto candidata de la misma y amenace con lanzar su candidatura por ese panal, rompiendo el pacto que se suponía serio, formal, sin ambiciones personales y unidos con el que resultara candidato. Más aún, denuncia irregularidades que no vio cuando se metió al juego; dice que la Alianza es un engaño, una simulación, una farsa, que nació muerta y que actúa con “sentido patrimonialista, que es más de lo mismo, que en nada ayudará a lograr la transición democrática de Oaxaca”. Entonces, ¿para qué quería ser candidata de la Alianza si así la juzga? ¿Pretendía engañar a los electores enarbolando la bandera de una democracia falsa? Con esa actitud la señora Piñeyro descubre su propio juego, el de pretender la gubernatura de Oaxaca para figurar entre las mujeres empoderadas y ser como ellas: Beatriz Paredes, Rosario Robles, Amalia García, Marta Sahagún y su jefa Elba Esther Gordillo Morales, La Maistra Terremoto, tan alejadas de las grandes mujeres que han brillado por su talento, su capacidad y cultura y que, muy alejadas del feminismo que otras ostentan para ganar posiciones políticas y administrativas, han destacado en el arte, las ciencias, la judicatura, la docencia y las letras, logrando así la verdadera “equidad de género”. El juego de la señora Piñeyro va más allá. No es un simple escándalo y amenaza, es la realidad terrible que puede frenar todo intento democratizador, depurador del nauseabundo ambiente político que se padece en el estado: es la complicidad con el propio gobierno. Ya lo hizo José Murat y le dio buenos resultados. No le costó mucho encontrar a un esquirol que le robara votos al entonces candidato, el mismo de ahora, don Gabino Cue Monteagudo. Ese esquirol ha recibido multitud de recompensas como fiel servidor del sistema, aunque en otros tiempos atrincherado en las filas de la llamada izquierda mexicana. Ya hemos comentado parte de las maniobras de este gobierno, todas con muy buenos resultados, como se demuestra con su permanencia en el poder, a pesar de que la más alta autoridad judicial del país lo declaró culpable de violaciones a los derechos humanos y a las garantías individuales en 2006. Esta misma Alianza, lo decimos antes, ha tenido oposiciones poderosas, críticos severos, calificativos insultantes, que prepararon el terreno a favor del priísmo y de su jefe máximo en el estado. Madura hoy con la presencia de otro inmediato esquirolaje, el que encabezará la señora Piñeyro con el partido de la Gordillo, para quitarle votos al candidato de la Alianza Unidos por la Paz y el Progreso de Oaxaca. Estarán así felices todos los enemigos de esa alianza, desde que se anunció, porque han servido para afianzar los últimos días del gobernador, que saldrá victorioso y dejará a un fiel servidor para seguir gobernando. Los oaxaqueños tal vez sabremos resistir, acostumbrados como estamos a ver, oír y callar. Esa es nuestra triste realidad. Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla |




Oaxaca de Juárez, febrero 16.- Superadas Las críticas destructivas, la oposición rotunda y las presiones del más alto nivel, como la risible renuncia de Fernando Gómez Mont a su partido, sugerida por su manager Diego Fernández de Cevallos, finalmente se formalizó la Alianza Unidos por la Paz y el Progreso de Oaxaca, por considerar, dijeron, que es la única forma de lograr un cambio efectivo después de 80 años de cacicazgo priísta. Una vez firmado el acuerdo, el Partido Acción Nacional declaró como su candidato a la gubernatura del estado al licenciado Gabino Cue Monteagudo, y el Partido de la Revolución Democrática, sin manifestarlo, siguió sosteniendo la precandidatura del licenciado Carlos Altamirano Toledo, mientras la aspirante del Partido Nueva Alianza, Irma Piñeyro, anunció indignada su retiro y el de su partido de esa Alianza, simplemente porque advirtió que no sería la candidata como lo creyó, y lo único que pretendió a unirse a esa oposición.





