| El PRI da la razón a López Obrador: Humberto Musacchio (07:22 h) |
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| General |
| Escrito por Ex online.com.mx |
| Jueves 11 de Marzo de 2010 07:22 |
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Oaxaca de Juárez, marzo 11.- Los pleitos de familia suelen ser enconados, sobre todo cuando está en disputa una herencia que, cuantiosa o no, despierta la ambición malsana de la parentela. Eso precisamente sucede ahora entre el PRI y el PAN que, como todo buen matrimonio, de las complicidades amorosas han pasado a tirarse los platos a la cabeza. Los pleitos de pareja hay que mantenerlos como asunto de recámara, pues cuando se hacen públicos incitan la curiosidad de los extraños, que pueden aprovecharse para meter su cuchara en la vida doméstica. Otro inconveniente tienen las querellas familiares que se dirimen a campo abierto: y es que el ánimo rijoso lleva a hablar más de la cuenta, a ofender innecesariamente al otro y a divulgar lo que debiera quedarse bajo las sábanas. El zipizape entre los dirigentes del PRI y el PAN ha dejado una cauda de damnificados que debería preocupar a los dos partidos. Por lo pronto, los presidentes de esas formaciones han salido muy raspados. Se les reprocha, sobre todo a Beatriz Paredes, que haya signado un pacto a espaldas de su partido, en tanto que al gerente del PAN le han dado hasta con la cubeta algunos de sus correligionarios, pocos, pues se sabe que se trata de un inimputable, y que toda reclamación, para ser eficaz, debe turnarse a la ventanilla de Los Pinos. Si Paredes y Nava terminan el año en sus cargos deberán darse por satisfechos, pues la irritación en sus respectivas huestes ha puesto sobre el tapete la necesidad de que renuncien. Tal vez no lo hagan, pero en ese caso su liderazgo, hasta ahora no muy sólido, será ínfimo, insuficiente para mantener disciplinadas a sus tropas cuando se acerca una cerrada batalla por las candidaturas presidenciales. Que los partidos pacten nada tiene de extraño. Es moneda de curso corriente en la vida política. Lo riesgoso es que se establezcan compromisos que de hacerse públicos lesionan prestigios y muestran las miserias de unos y otros. Cuando eso ocurre debe guardarse en forma hermética lo tratado, pues de hacerse público puede alcanzar un precio impagable. Eso precisamente ha sucedido a Beatriz y a Navita, que apostaron a pasarse de listos, se enojaron y acabó por difundirse lo que se aconsejaba mantener en secreto. En estos días se han dado con todo, pero aun así, mientras sea un pleito conyugal, las cosas no pasan a mayores. Basta con que una de las partes se vaya a dormir al sofá en espera de un arreglo que permita recobrar la armonía. Lo grave es que al revelarse los términos del pacto salió a la luz que se había acordado que el gobernador priista del Estado de México podría imponer sucesor, ¡con el beneplácito del PAN!, lo que es un paso más en la impetuosa carrera de Peña Nieto hacia la Presidencia. Ahora, otros priistas reclaman al hombre del gran copete por jugar con cartas marcadas, pues pretende avanzar empujado por los azules, lo que representa una ilegítima ventaja en la carrera presidencial y, de paso, revela que Beatriz Paredes ya está incorporada al equipo del mexiquense. Peor le va a los panistas, pues el ánimo peleonero ya acabó por deslegitimar al inquilino de Los Pinos. En la mismísima tribuna de San Lázaro, el diputado priista César Augusto Santiago reveló que un acuerdo entre el PRI y el PAN permitió que Calderón ocupara la silla presidencial, lo que pone en duda el resultado de las elecciones de 2006, confirma las dudas sobre la actuación del IFE y el Trife y explica por qué el país se está deshaciendo. Ahora resulta que López Obrador tenía razón… *Periodista y autor de Milenios de México Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla |









